
Sí… fui a ver Sex and the City. Y me encantó, además. Por encima de todas las cosas me gustaron dos: los zapatos y la comida. Siempre muchos platos blancos y gigantes, en lindísimos restaurantes neyorquinos muy chic, repletos de mujeres treintonas, esbeltas y millonarias que llevaban los vestidos más lindos EVER encima. Sobre todo, tuve una sensación como de crunch y aderezo light que me antojó espantosamente… Y una envidia atroz… de las caderas de esas señoras, de los brazos de esas señoras, y sobre todo de la sensación de que esas señoras comen todo el día y no se engordan jamás
En fin, después de el ataque sistemático de cuerpos adietados y esbeltos, pieles imposiblemente brillantes y limpias y cabellos asquerosamente perfectos, quede-con-ganas-de-comer-ensalada. Y de ponerme stilettos. Y como es imposible que no me mate intentando caminar subida en una escalera, preferí saciar el ansia más barata y menos peligrosa: la ensalada. Pero como andaba en “chic mood” y no podía más de fake glam, quería una ensalada impresionante, como de diseñador, capaz de dejar con la boca abierta a tutti li mundi etc. Y después de ir a pasear al súper, esto fue lo que salió:
¿Qué?
- Queso fresco bajo en grasa.
- Hojas de ensalada (esta vez usé lechugas Romana y Iceberg, y un radicchio).
- 3 mandarinas dulces
- 1 aguacate maduro
- Champiñones frescos
- Crutones de ajo (se pueden comprar hechos si no se quiere tomar el trabajo).
- Semillas de amapola, yogurt natural descremado, mostaza dulce (ya sabe: que no sea de las de tarro amarillo), aceite de oliva, vinagre balsámico, sal, pimienta.
¿Cómo?
Lavar muy bien todas las hojitas, y los champiñones. Estos últimos se cortan en tajadas. Las hojas se secan bien y se cortan en pedazos con las manos (porfa, en serio, la lechuga picada con cuchillo solo sirve para hacer chalupas…). Las mandarinas se pelan y desgajan con cuidado de no romper los gajos (deje una mandarina entera para la vinagreta). Haciendo un corte en la parte más angosta de cada gajo, se abre la cáscara que lo cubre y se despega por completo, intentando mantener al susodicho entero durante la operación. Corte el queso en cuadritos. Parta el aguacate a la mitad, saque la semilla, córtelo en julianas y sáquelo de la cáscara con cuidado de no romperlo.
La vinagreta: mezcle un par de cucharadas de mostaza con el yogurt, un chorrito de aceite, otro de vinagre, una pizca de sal y pimienta al gusto.
Arme su ensalada colocando una cama de lechugas sobre el plato (reserve el radicchio para el final). Seguidamente, coloque los champiñones, el queso y la mandarina. Coloque el aguacate en una esquina del plato, haciendo una flor o alguna otra payasada que la haga sentirse fancy. Ahora el radicchio, encima de todo lo demás, para dar un toque chic y colorido. Finalmente, deje caer una fina lluvia de semillas de amapola sobre el plato.
Sirva la vinagreta y los crutones en pocitos separados, para que cada quien se sirva al gusto.
Póngase su vestido más lindo, sírvase un vaso de soda con jugo de cranberries y dese un gustito de sábado por la tarde.
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