Pastel de pollo y tortilla

27/07/2010 por furia

He comido este pastel toda mi vida y hasta la semana pasada me enteré de que en otras partes del país se le llama “lasaña”. Esto es interesante, porque bueno, a fin de cuentas es casi como una lasaña, aunque no lo sea. Mi  mamá cumple años en abril, y esto fue lo que comimos en su fiesta, o sea que la receta y las fotos estaban enterradas en el fondo de la compu. En fin, démosle viaje.

Necesita unas 15 tortillas de maíz. Si puede conseguir unas que NO sean de  paquete, de fijo le va a quedar mucho más rico. Yo me tuve que conformar con tortillas de súper, pero bueno, así es la vida. Bueno, quejadera aparte aquí está la lista de ingredientes:

2 pechugas con piel y hueso, 8 dientes de ajo, 2 cebollas medianas picadas, 2 tomates medianos cortados en cubos, 1 rama de orégano, 15 tortillas, 1 lata de pasta de tomate, 2 cdas de azúcar, 1/2 kilo de queso monterrey rallado, 1 cdita de achiote, chile picante (póngale chipotle), sal y pimienta al gusto.

Comience poniendo el pollo a cocinar: las dos pechugas, 1 litro de agua, 4 dientes de ajo, la rama de orégano, un puñito de sal. A la vez, pique todo lo que hay que  picar:

Cuando el pollo esté suave, retírelo del fuego y déjelo enfriar, así será más fácil desmenuzarlo y quitarle la piel y los huesos. Obviamente de esta parte no hay fotos, porque una tiene las manos completamente embarradas. Cuando su pollo esté desmenuzado, ponga al fuego una sartén grande. Sofría los “olores”: los 4 ajos que le quedaban, bien picados, más la cebolla y el chile dulce, con aceite y el achiote.

Ya dorado, se le añade el tomatito.

Cierre los ojos y huela la delicia. Un poquito más de sal y la pimienta.

Agregue la pasta de tomate y el azúcar. Y aquí sí, rectifique el sabor, para que lo siguiente salga perfecto.

Cubra el fondo de un molde engrasado con tortillas. Recorte pedacitos para las esquinas, haga maromas para que todo quede tapado. Mientras tanto, ponga ese pollo en la salsa.

Ahora sí, todo revuelto. Vea nada más la delicia. Retire el pollo del fuego y comience a armar su pastel. Sobre la capa de tortillas, coloque una de pollo. Suba los pisos que le alcance.

Termine con  una capa de tortilla, y el queso rallado encima. Llévelo al horno a unos 200ºC durante 10 minutos, y después lo pone a dorar un poquito. Lo que va a salir del horno se ve como así:

Esto estaba tan, pero tan, pero tan rico que lo llevé a la mesa y cuando volví de la cocina con la ensalada ya se lo habían repartido. O sea, no hay fotos de los platos servidos, porque si me ponía a tomarlas me dejaban sin nada. Lo acompañamos con ensalada verde, frijoles negros refritos, natilla y tortillas tostadas. Mi mamá estaba toda contenta y le gustó un montón. Decir que a ella le gustó mucho es bastante: mi mamá cocina delicioso. Si ella aprueba es porque estaba bueno, así que lo recomendamos sin miedo.

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Los tales biscuits de tocineta y cheddar

20/07/2010 por furia

Oh sí. Mucha gente los conoció últimamente. Llegaron a nuestra mesa cortesía de la pionera, una de nuestras blogueras favoritas. Son decadentes, como todo lo que Ree cocina. Una mezcla de vitamina CH, queso cheddar y cebollas moradas. Es altamente arteriosclerótico, y no recomendamos que  por nada del mundo los trate de hacer light. Ya en esta revisita les sustituimos la manteca vegetal por mantequilla, pero no trate de ir más allá, que se pasea en todo.

Este asunto es sencillo: 2 tazas de harina, 1 cucharadita de polvo de hornear,  ¾ cucharadita de sal, ¼ taza mantequilla sin sal, 10 cucharadas de leche entera, 4 cucharadas de aceite vegetal, 1 huevo entero, 10 rebanadas de tocineta frita y picada, 1 taza de cebolla morada picada en cubitos, 1 taza de queso cheddar rallado.

Primero lo primero: la parte aburrida. La harina hay que tamizarla junto con el polvo de hornear y la sal. Yo eso de tamizar la harina no entiendo muy bien para qué, pero si la receta lo exige, lo hago. Hay que hacerle caso a la mamá. A la harina tamizada se le revuelve con los dedos la mantequilla, hasta que está bien incorporada. Deje eso por ahí y comience con la parte interesante.

Primero la tocineta. Fríala hasta que tueste. Y sáquela de la sartén. Ahora bien, mucho cuidado con lo que piensa hacer con la grasa. No la bote, no la limpie. Ahí mismo eche las cebollas a cocinar.

Ahora sí. En una taza aparte, revuelva la leche, el huevo y el aceite. Revuelva con  la harina, y agregue los demás ingredientes.

Ya esto listo, usté puede hacer dos cosas: o llena unos moldes para muffin con la mezcla, o, como yo, hace pelotas. Antes las hacía con la mano, hasta que se me ocurrió (viendo a alguien más hacerlo, obvio que no soy tan ágil) que con la cuchara de servir helados se hacen unos biscuits de tamaño idóneo. Precaliente el horno a 200ºC y engrase el molde o los moldes. Prepare sus biscuit como mejor le parezca y hornéelos durante 20 minutos.

Le garantizo que no se va a arrepentir. De lo único que podría arrepentirse es de comérselos todos sin parar de una sola sentada. Yo recomiendo que se hagan para ocasiones especiales en las que habrá varia gente… así se previene el desastre arteriosclerótico de comérselos una todos. Sírvalos tibios, ojalá recién hechos. También se pueden comer fríos, qué vainas.

Bon appetit!

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Trucha y pomelo con invitado especial

14/07/2010 por furia

Dani cocina cada vez más rico.  De vez en cuando, así, como por conmover, me prepara unas delicias que parecen caídas del cielo. Lo mejor es que cuando lo llamo al súper para indagar sobre la sorpresa, con la necedad que  me caracteriza qué vas a hacer, qué estás comprando… él responde de la misma manera en que yo respondería a la pregunta: no sé, estoy viendo qué se me ocurre. Y lo que se  le ocurre tiende a ser, cómo decirlo… maravilloso.

Esta vez, gracias a que se dejó tomar fotos, tenemos pruebas visibles de su paso por nuestra cocina: trucha en salsa de aguacate, ensalada de pomelo y fideos de arroz. Una maravilla, desde el inicio hasta el final.

Dani me pidió encarecidamente que tomara nota de todo el proceso, consciente de que se le iba a olvidar apenas soltáramos el plato. Entonces, para la receta se usó:

1 1/2 aguacates maduros, 1/2 cebolla cortada fina, 10 hojas de albahaca cortadas fijas, 2 filetes de trucha, 2 dientes de ajo picados, el jugo de 1/2 limón ácido, 1/2 paquete pequeño de fideos de arroz, sal, pimienta, 6 hojas de lechuga rizada, 1 pomelo, 1 cda de vinagre de arroz, 1 cda de salsa de soya, 1 cdita de azúcar, 1/4 de taza  de leche.

Comencemos con el pescado. Dani lo lavó con limón y los adobó con el ajo y la albahaca. Les puso una  piza de sal y los llevó al sartén a fuego medio.

El pomelo se usa en 3  fases, así que es mejor prepararlo desde el principio, para que no haya que ir a las carreras. Se saca la ralladura, se limpian unos 6 gajos dejando la carne expuesta y el resto se hace en jugo. Ya listo eso, podemos pasar a la salsa de aguacate.

Primero, hacemos un guacamole simple, con un poquito de sal, otro de pimienta y otro de limón. Luego se sofríe la cebolla y se incorpora al guacamole y por último, se lleva el guacamole a la sartén, se le agrega una cdita de ralladura de pomelo, se rectifica el sabor y se agrega la leche. Se deja hervir revolviendo, para que se seque un poquito y obtenga la consistencia cremosa que necesitamos.

Ya listo el aguacate, se procede a preparar los fideos de arroz de acuerdo con las instrucciones, que generalmente son hierva agua y quítela del fuego, agregue los fideos y déjelos reposar por un par de minutos. Detenga la cocción añadiendo agua fría.

La ensalada es sencilla: lavar las hojas de lechuga, preparar el aderezo: sal, pimienta, 2 cdas de jugo de pomelo, el azúcar, el vinagre de arroz y la salsa de soya. El plato que Dani armó tenía una cama de fideos y sobre estos la trucha cubierta de salsa de aguacate. Al ladito, una cama de lechuga coronada con los gajos de pomelo, un poquito de ralladura y un par de cucharadas de aderezo (que le da un sabor delicioso a los fideos).

Este plato queda sabroso. Los sabores son poco comunes, pues la ensalada es bastante amarga pero el aderezo le aporta un dulce delicioso. La trucha queda riquísima, y créame: se va a querer comer las dos porciones sin invitar a nadie.

Que aproveche!

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Hummus

01/06/2010 por medea

No me gustan los garbanzos, pero me encanta el hummus.  Esta aparente contradicción me sorprende y agrada y ahora que descubrí que no tengo que esperar a encontrar un restaurante de comida árabe para comer hummus, el mundo se convierte en un mejor lugar.

El hummus es el plato perfecto para cuando invitan a los amigos a la casa, para picar frente al tele, para llevar a una fiesta.

Pasé de ensayar por primera vez la receta y jurar no volverla a hacer (porque tardé todas las horas del mundo pelando garbanzos) a haberla repetido por lo menos una vez por semana. De hecho, hice un video compartiendo técnicas, ingredientes y consejos para que se animen ustedes también.

No tengo una única receta, he leído por todas partes diferentes versiones y mi receta es una versión libre de todas ellas. El cálculo de ingredientes es a ojo. Mi procesador de alimentos es pequeñito también entonces usualmente hago la mitad de lo que dicen las recetas. Lo bueno del Hummus es que mientras tengas garbanzos molidos, todo lo demás es extra. Claro, que si me preguntan a mi, si no tiene ajo y tahine (ajonjolí) no vale la pena. Pero si ustedes son quienes se lo van a comer con más ánimo si le quitan o ponen algo, enhorabuena.

El video lo pasamos en el programa TodoloqueHay.com en el episodio de la mentira… porque hacía pocas semanas había declarado en vivo que nunca más lo haría en casa.

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Quinoa con atún y vegetales

29/05/2010 por Itzpapalotl

Estoy obsesionada con la Quinoa. La he hecho para el desayuno, el almuerzo, la cena y el postre (no todo en un mismo día, todavía no estoy tan loca). La Quinoa no es un grano, sino un pseudocereal. A mi no me pregunten los detalles que para eso está wikipedia, yo sólo se que es deliciosa y hay mil formas de prepararla. Hay roja y amarillita, las dos saben más o menos igual, más que todo cuestión de estética. Además de ser deliciosa es muy buena para uno porque es una “proteína completa”.

Por suerte no tiene mucho truco. Se cocina parecido al arroz. En este caso la cociné en la ollita arrocera, una parte de quinoa por dos partes de agua. Crece un montón, así que ojo: una taza es suficiente para tres o cuatro personas.

Por aparte cociné los vegetales: cebolla, chile dulce, petit pois y granitos de maíz. Es rara esta receta porque realmente usted le puede echar lo que le de la gana. Yo le puse achiote (el que me regaló la furia cuando fui a Costa Rica) por pura nostalgia, porque el achiote me recuerda cosas buenas y deliciosas que hacía mi abuelita. También le puse un atún en agua, porque el “arroz con atún” era una de esas cosas que mi papá nos hacía para almorzar cuando se convirtió en nuestro desorientado pero divertido cuidador primario. Póngale lo que quiera. El comino es bueno. La pimienta y la sal también.

Al final se revuelve todo y se deja en la sartén un ratito más. Es dificil meter la pata con una cosa así. Es decir, es difícil arruinar un plato de quinoa: no queda “masuda” como el arroz, y el sabor es bastante sutil. Me imaginé haciéndola igual pero con pollo, para un sustituto casual del arroz con pollo. Me la comí con una ensalada verde y medio tomate.

Esta es una receta sencillita para empezar, pero creo que las recetas con Quinoa aparecerán por acá al menos un par de veces más… qué les parece?

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Vainicas con tofu

17/05/2010 por Itzpapalotl

Esta es una de esas recetas que llevan su tiempo pero tienen sus recompensas. En primer lugar cocinar tofu no es fácil, cuesta mucho darle sabor y textura. Como tenía vainicas (green beans) en la refri decidí probar esta receta, a ver qué tal. Cambié dos cosas: no voy a freír en toneladas de aceite, y no voy a usar bambú porque no me gusta y en serio, quién carajos tiene bambú en la refri, listo para usar? Yo no. Lo cambié por hongos.

El éxito de la receta comienza unos días antes, cuando se ha puesto a congelar un bloque de tofu extra-firme. Congelarlo hace que cambie de textura y se haga más masticable. Creo que sólo la gente que come comida vegetariana con regularidad comprende la necesidad imperiosa de tener *algo* de textura en la comida. Bueno, una vez congelado hay que descongelarlo, partirlo por la mitad y ponerlo entre dos tablas de picar y dos servilletas, con dos latas bien pesadas encima para que se escurra. Así hay que dejarlo media hora o una hora: lo que queremos es un tofu sediento. Suena delicioso? No. Eso viene más tarde.

Green beans and tofu

En un tarrito hay que mezclar 1 taza de vino blanco, 3 cdas de salsa de soya, 2 cdas de azúcar y media taza de caldo de pollo o de verduras. Eso se deja aparte.

Ya que abrió el vino sírvase una copa, la necesitará para pasar la etapa que sigue. El tofu se corta en cubos y se sazona con sal y pimienta. También se le puede rociar un poco de maicena, pero la receta dice sólo 1 cda, lo cual es un poco confuso. En fin, hay que freír los cuadritos. La receta dice que hay que freírlos en 3 pies cúbicos de aceite. Yo me negué y lo freí en menos de media taza de aceite, cuidando que se pusiera doradito por todos los lados, dándole vuelta cuidadosa y obsesivamente y pasándolo a una servilleta para que absorba lo que sobra. Esta es la parte más dolorosa de la receta, pero el vino ayuda.

Green beans and tofu

En un sartén aparte (yo usé un wok) se pone a freír media cebolla grande picada, un montón de vainicas cortadas en pedacitos como de 3cm, y en mi caso, unos cuantos hongos cortados en rodajas. Cuando las vainicas se están empezando a suavizar se les agrega la salsa de vino/soya que teníamos aparte, y se pone a hervir la cosa un rato, la receta dice 5 mins, cuidando que no se seque mucho. A mi me parece muy poco, pero bueno. La receta dice que en este momento se le agregan los tomates, pero no le haga caso. Ya a este punto se dará cuenta de que no confío en la receta.

Green beans and tofu

Aparte se disuelven dos cucharadas de maicena en un poquito de agua, digamos media taza, y se agrega a toda la cuestión. Esto hace que la salsa se espese de inmediato, hay que darle unas vueltitas y agregar el tofu. Entonces, al final, es cuando se agregan un par de tomates cortados en rodajas. Esto hace que los tomates no se deshagan completamente y le den mejor sabor al asunto.

Yo lo serví con Quinoa porque estamos tratando de mantener la ilusión de salud y dieta, pero si usted no se engaña, sírvalo con arroz blanco. Provecho!

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El Garabato

15/05/2010 por furia

Últimamente me ha tocado viajar con frecuencia a  Nicaragua. Yo feliz, porque la comida nica me encanta. Ayer lo hablaba con Solentiname: es una comida tan sencilla, con unos sabores tan limpios, que sabe combinar la esencia de lo básico, los olores, las texturas… El  resultado es una tradición culinaria fresca, con platos que van de lo ligero del matambres a la insolencia de una comida para vaquero. Soy fans declarada.

Ahora, no es particularmente fácil encontrar lugares para comer comida típica nicaragüense en Managua. Eso es bastante contradictorio. En el campo, en cambio, cualquier cosa que le sirvan a usted en una casa tiene los 3 ingredientes básicos de la dieta nica: maíz, frijoles y queso. Sí: tortilla con fritos y cuajada. Muy, muy rico, aunque poco apto para las panzas que están acostumbradas a desayunar cereal con yogurt.

Pero volvamos a Managua, que se las trae. Una ciudad amplia y calientísima, que se extiende al lado del lago con pereza y en planicie. Se encuentra de todo, desde ventas ambulantes hasta comida rápida de mall. Lo que cuesta ver, insisto, es un restaurante típico que haga suya la tradición culinaria nica y la lleve más allá de las pretenciones, agregando aquí y allá otros elementos locales para fusionar lo viejo con propuestas más refrescantes; que evoque lo antiguo y lo revuelva con novedad para generar un dejo de cocina fusión que  sin embargo no opaque la sencillez propia de una cocina volcada por completo a la tierra.

Ese es El Garabato. Cuando lo descubrí, se me salieron las lágrimas. Ubicado en la llamada Zona Hippo, en medio de otro montón de restaurantes, bares, marisquerías y  más, El Garabato resalta no solo por el olor que emana de su cocina, sino por el ambiente del local, el servicio impecable y la intensidad del menú. Entrás a un lugar en el que se combinan mesas de madera con sobre hueco y cubierta de cristal. Adentro, se mezclan granos de café de diferentes tuestes y colores, que crean arabescos en tonos muy cálidos. Cada detalle está muy bien cuidado: la tienda-librería, la música nica que suena sin parar todo el día, los cocteles de fruta frozen con ron. Yo me enamoré <3

Desde las Enchiladas Matagalpinas (tortillas de maíz tostadas, cubiertas de frijoles, queso y repollo, con natilla por encima) hasta el Chancho con Achiote que acompaña algunos de  los platos fuertes. Unos tamalitos de frijol con chile en tamaño de  entradita (la masa suave,  impecable, muy bien aliñada con comino). La parrillada de la casa, acompañada con gallo pinto, tortillas y una buena cantidad de  tajadas (plátanos tostados). Los cocteles que llevan el nombre de los volcanes: de guayaba, de tamarindo, de mango… Ah, y el ceviche de la casa. El ceviche de la casa, de pescado o mixto (con camarones) viene aderezado con trocitos de mango maduro. No muy maduro, no muy verde: en el punto en que todavía está crocante, pero la dulzura le gana al ácido. Cebolla, chile dulce y culantro frescos. Mucho limón y pimienta. Una Toña… vámonos para Granada!!!

garabato

Yo le recomiendo encarecidamente que si pasa por Managua saque el ratito y vaya a El Garabato. No pierda el rato en platos fuertes: pídase todo el menú de entradas, para que pruebe muchas cosas ricas de una sentada. Los tacos de res, parecidos a los ticos pero con crema. Los tostones con frijoles. El ceviche. Los tamales. No se lo pierda: en la parte trasera hay un patio divino para sentarse a tomar coctelitos en las noches calientes de verano (lleve antimosquitos, porque toda la ciudad está plagada). Deje espacio para el postre y PRUEBE el maduro en gloria (bananos rostizados servidos con salsa de caramelo y  helado de vainilla). Revise la bibliografía que ofrecen en la tienda y apoye a los grupos organizados de mujeres artesanas que distribuyen sus bolsos de periódico reciclado. No deje de comprar un disco de Guardabarranco, o una barra de chocolate artesanal. Pásela bien a buen precio, y quede con ganas de volver.

¿Qué? Restaurante El Garabato.

¿Dónde? Los Robles, del Hotel Seminole 2 y 1/2 cuadras al sur (en la zona Hippo), Managua, Nicaragua. Teléfono 2278 3156

¿Cuánto? Por 30 dólares comen y beben dos personas muertas de risa, postre incluido.

Horario: todos los días, de 10 am a 10:30 pm.

¿Iría de nuevo? TANTO… cada vez que pueda

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pizza flaca, hecha en casa

12/05/2010 por Itzpapalotl

Pizza!

A veces a uno se le ocurre una idea medio alocada y se dirige de inmediato a Google, a investigar. Y resulta que a muchas otras locas se les ha ocurrido la misma cosa, y la Internet te da validación personal, y todo está bien en el mundo. Verdad?

Bueno, hacer la pizza con una tortilla enorme de harina de trigo no es una genialidad. Es la forma perezosa de alcanzar esa masa hiper-delgada y tostadita que venden carísima en los restaurantes de moda, y hacerse una cena persona en cuestión de 15 minutos. En mi caso se requiere la salsa del spaghetti que hice hace unos días, una mezcla de cuatro quesos (Parmesano, Asiago, Fontina y Provolone), hongos frescos y salame, sal y pimienta. Al horno va, al menos a 375Fº por 10 minutos. Y listo: una cena unipersonal complementada con una ensaladita simple, una copa de tinto.

Pizza!

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La Crema Catalana y cómo rescatarla (o no echarla a perder)

03/05/2010 por medea

Pues a veces uno cocina con las mejores intenciones y termina echando a perder la comida.  En unos casos mejor tirar a la basura las cosas y comenzar de cero nuevamente, pero en otros casos los ingredientes nos exigen que busquemos soluciones creativas.

La Receta:

Una crema catalana. Básicamente es leche aromatizada con cáscara de limón y canela, a la que se le agrega azúcar y una cantidad obscena de yemas de huevo. Un poco de maicena para espesar y poner eso en una olla hasta que quede deliciosamente cremoso. Meter en la nevera y a las 3 horas sacar los moldes, espolvorear con azúcar y caramelizarla con el horno, una plancha o un soplete.  Al final se parece a la Crème Brûlée, pero ésta última se cocina en el horno en un baño maría.

Resulta que cuando uno hace la crema catalana o cualquier otra base con yemas de huevo en leche caliente hay que tener miles de cuidados para que no se nos corte la preparación.  Se las voy a dar de antemano para que no les pase lo que a mi:

  • Revuelvan constantemente y no se detengan por ningún motivo.
  • Temperen las yemas con un poco de la leche caliente antes de echar las yemas a la olla con el resto de la leche.
  • Cuidar que no se le suba demasiado la temperatura a la preparación.
  • No dejar que espese mucho antes de poner en los recipientes.

Si no hacen algunas de estas cosas, es altamente probable que terminen con huevos revueltos en el fondo de la olla. Como me pasó. Sin embargo, no todo está perdido.

Digamos que echaste a perder la crema: está separada como leche cortada o está llena de grumos. Saca la licuadora y vierte todo el contenido de la olla al vaso de vidrio.  La receta para arreglar la crema pedía “heavy cream”. Si ustedes tienen, úsenla. Yo usé un chorrito de leche entera. Estará caliente así que después de tapar la licuadora, cubre la tapa con una toalla de cocina para sostenerla. Licuar por un rato. Verán que la crema recuperará su suave textura.

Sin embargo, ya no espesará la crema al ponerla en la nevera. Nos dimos cuenta porque a las 3 horas regresamos y seguía tan líquida como un rompope. Así que ahórrense ese paso, laven bien la olla donde tenían la mezcla cocinando. En un vasito con un poco de leche fría, mezclen 1.5 cucharaditas de maicena. Ajusten el fuego muy bajito y vuelvan a echar la mezcla directo de la licuadora. Esperen que caliente un poco (sin dejar de revolver) y échenle la mezcla de maicena. Sigan revolviendo. Cuando la mezcla cubra la parte de atrás de la cuchara y ustedes al pasar el dedo queda una franja que no se vuelve a llenar de crema, es que está en su punto. Viértan la crema en los moldecitos y a la nevera.

Ahora sí, esperen un tiempo prudencial: o sea, que al poner la capa de azúcar sobre la crema, ésta tenga la superficie lo suficientemente firme como para que el azúcar no se vaya al fondo.  Pongan el azúcar sobre la crema, y pongan la crema en la parrilla más alta de su horno, y dejen que se derrita el azúcar en la superficie. Otra opción es calentar muy bien un cucharón metálico (de mango plástico para que  no se quemen) y con la parte convexa de la cuchara aplanchar el azúcar para derretirla. O como yo, si tienen un soplete, pueden darse el gusto.

Sopleteando a las 4am

Sopleteando a las 4am

Después de tanto trabajo qué tal nos fue con la crema? Pues la textura quedó como tenía que ser, pero creo que fue demasiado el esfuerzo y expectativa: nos supo a colada de maicena.  Creo que la magia de estas sencillas preparaciones es usar los ingredientes más frescos y deliciosos:  en nuestro caso pues la leche hubo que descongelarla, y los huevos eran de supermercado.  Me imagino en una finca, con leche recién ordeñada y huevos de gallina de pastoreo debe ser otro universo.  Y entonces, podré hacer la crema sin contratiempos, porque echando a perder se aprende.

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Fresas y Ricotta

27/04/2010 por medea

Las fresas estaban en baratillo en el super, así que compré una bandeja. Ya les sabía el destino.

Para hacer una salsa/mermelada/conserva de fresa, lo único que usted necesitará es:

Fresas
Azúcar.

Lo mejor es que no necesitan ser fresas bonitas. Pueden ser aquellas deformes que están al fondo de la canastita, las que no están completamente maduras o las que ya se pasaron y están a punto de hacerse puré. Como todos sabemos, cuando acomodan las fresas en las bandejas y canastas, las únicas fresas bonitas (o con una cara bonita) las encontrará a la vista. Esa única fresas bonita, sepárela y úsela para decorar el plato. No se lleva bien con las otras fresas, que insisten que ella es la que causante de los problemas de autoestima de la canasta.

Ahora sí, corte las fresas. Primero quitando el tallo y la parte más blanca de la fresa que está encima. El resto de la fresa córtela en rodajas o cubitos o tiritas, eso queda a su gusto. En mi caso, las fresas venían algo más que golpeadas, y algunas tenían pedacitos oscuros manchando el rojo y rosado… quité esas partes y todo a la olla.

Espolvoree azúcar sobre las fresas que están en la olla. ¿Cuánta azúcar? Pues tape todas las fresas y un poquito más. Si las fresas que compró están pasadas de maduras, el dulce estará en la fruta, eche menos azúcar. Si las fresas están más bien verdecitas, más azúcar ayudará a endulzar. Hágale el cálculo.

Encienda el fogón a fuego medio. Revuelva unas veces para mezclar bien el azúcar y comenzar el proceso de caramelización. Cada minuto o dos regrese a la olla y remueva otro poco. Verá que las fresas comenzarán a botar bastante líquido y se hará un poco de espuma. Baje el fuego al mínimo y deje que se siga cocinando. Revuelva de vez en cuando. Si se le seca demasiado, échele un poquito de agua y revuelva hasta que se incorpore, y nuevamente deje espesar un momento. Si está muy líquido, espere a que se baje el nivel de líquido. Pruebe con cuidado (está MUY caliente) Le falta azúcar? Agregue otro poquito.

Sirva en un vasito un poco de queso ricotta o sustituya por helado, queque, pancakes, pan, chantillí. Echele una cucharadita de fresas en almíbar. Disfrute.

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