Nada peor que tener un antojo que no puede ser fácilmente dominado. Estar en un país musulmán y querer una cerveza barata, ir a la India y tener antojo de un Churrasco Argentino, estar en Medellín y querer un ceviche.
Porque acá encontrarás ceviche, y no se parecerá en nada al acostumbrado plato cargado de limón y de ingredientes libidinosos. Acá ceviche se refiere a un coctel de camarones bañado en salsa rosada, que seguramente será rico bajo sus propios méritos pero definitivamente no cumple con los requisitos para saciar un antojo específico.
Entonces sólo había una solución: pagar una fortuna pequeña para comer un ceviche en un restaurante peruano o hacerlo en casa.
Ingredientes:
- Pescado de carne blanca lo más fresco posible.
- Cebolla morada cortada a la pluma.
- Suficiente jugo de limón muy ácido para cubrir la cantidad de pescado.
- ají peruano o si no disfruta tanto de las sensaciones fuertes, chile dulce picadito para dar color
- Sal.
- Ajos.
- Cilantro.
El ceviche peruano, con el que usualmente sueño, se hace de corvina y se acompaña con una rodaja de camote bien amarillo y un pedazo de maíz sancochado con granos del tamaño de un incisivo equino, descansando plácidamente sobre una suntuosa cama de lechugas.
En Medellín no se consigue el camote, así que nos tocó improvisar y decidimos que los patacones podrían ser excelente acompañante.
La búsqueda del pescado fue ardua y compleja. Al principio nos resistimos a comprar pescado congelado, y fuimos al mercado a buscar pescado fresco. Resulta que en una ciudad a más de 15 horas de la costa más cercana no se conseguirá pescado de mar, sólo de río. El día que fuimos hacía un calor abrasador, y caminando al mediodía pudimos darnos cuenta que el mercado no era el lugar donde queríamos comprar el pescado. Montañas de pescados babosos, ni un cubo de hielo por ningún lado, nada de cajas refrigeradas, bagres bigotudos que nos miraban incriminadores, y que las únicas tilapias nos las venderían enteras y sin limpiar. Gracias, pero paso.
Así que terminé en el supermercado comprando pescado congelado importado y terminé llevando a casa unos deliciosos filetes de corvina.
Ahora sí, qué se hace con el pescado que con tanta dificultad conseguimos? Se descongela en la nevera, se corta en cubos de unos 2 cm de lado. Este pescado lo pondremos a remojar en el jugo de limón al que le habremos echado unos 2 o 3 dientes de ajo bien picaditos, suficiente sal, el chile dulce o ají también finamente picado, y la cebolla cortada en tiras delgadas. Si la cebolla nos intimida por su fuerte sabor, después de cortarla pónganla en un tazón con agua y sal, esto domará el sabor y lo hará más suavecito. Agregar cilantro picadito, meter el recipiente en la nevera y esperar 30 minutos.
Aproveche esa media hora para preparar el acompañamiento: patacones, camote, maíz, galletas de soda o lo que más le guste.
Para servir, puede hacerlo sobre un plato plano, pone una hoja d lechuga y sobre la hoja pone los cubitos de pescado y la cebolla, dejando el jugo de limón para otros usos u otros momentos (dicen que esta leche de tigre sirve para curar la goma, guayabo, rescaca e impotencia). Otra opción es “a la tica” que consiste en servir en una copa con el jugo de limón y que el comensal disfrute de todos y cada uno de los beneficios del ceviche.
¿Qué más queda? Disfrutarlo!
visto 1601 veces por 385 visitantes


