El fracaso de los cupcakes


Cupcakes

Se ven lindos no? Pues aunque definitivamente estéticos y totalmente comestibles, con un airecillo a tetas de caricatura, no quedaron tan bien. Paso a explicar.

Mucha gente, práctica y feliz, hace cupcakes usando la mezcla para queques que venden en el supermercado. Yo admiro a esa gente. Yo de cabezona insistí en mezclar
3/4 de taza de harina
1/4 de taza de azúcar
1/4 cucharadita de sal
1/2 cucharadita de bicarbonato
2 cucharadas y 2 cucharaditas de aceite
1/2 taza de agua
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
en un recipiente. La idea era hacer poquito porque en casa somos dos y siempre termino tirando a la basura la mitad de los postres: alcanzaría para unos 6 quequitos.

Una vez hecha la mezcla del queque hay que ponerle el chocolate. La gente práctica y feliz le pone dos cucharadas de chocolate en polvo, ojalá del que no tiene dulce. Si tiene dulce, bájele al azúcar de la receta. Si usted tiene una cabezota como la mía, derrita media taza de chispas de chocolate semidulce en una cucharada de mantequilla: aquí empezaron los fracasos. Por perezosa y burra, en vez de mi adorada ollita de hierro usé una olla maligna de ínfimo grosor. El primer puño de chocolate se quemó ligeramente. Tuve que corregir el rumbo con un poquito de jugo de cereza, pero de todos modos no quedó perfecto. Igual se lo eché a la mezcla.

Una vez lista la mezcla, se me ocurrió la brillante idea de ponerles cerezas maraschino por dentro a los quequitos, mientras se vierte la mezcla se ponen las cerezas. Las recetas en Internet parecían respaldar mi brillante idea con amplia jurisprudencia. En la práctica las cerezas quedaron muy al borde de los quequitos, lo que a la larga crearía problemas estructurales.

Con el molde lleno a 3/4 de altura fueron a dar al horno a 375F por unos 20 minutos. Luego los dejé enfriar por horas, incluso desconfiando del supuesto enfriado rápido del molde de silicón que por cierto, estaba usando por primera vez y me hacía asomarme al horno a cada rato para asegurarme que no había una bola química de chocolate y plástico derretido. A la hora de desmoldar los quequitos un 50% se partió en dos, gracias a las infelices cerezas. Uno de los quequitos deformes se dio para las pruebas: el sabor no tenía nada de espectacular tampoco.

Ya aguevada decidí renunciar a la trabajosa confección de un lustre de queso crema y le puse uno de los que vienen en un tarro. Encima le puse a cada uno una cereza, pero como no estaban bien secas, por el lustre blanco después corrieron largas gotas como la sangre de mi corazón herido.

4 responses to “El fracaso de los cupcakes”

  1. Carolina Jauregui

    Buenos dias… deseo saber como se hace la cubierta de los lindos cupcake… he visto miles de fotos que le ponen cubiertas de colores de lo mas lindas. Pero no tengo ni idea de como hacerlas… Podeis ayudarme???
    Mil gracias

  2. Paula

    Hola,
    No sabes cómo me reí con tu post… Es que me recordó tantos experimentos que hice en mi cocina! Mis primeros cupcakes me quedaron muy ricos (el queque), pero el decorado… Uffff!!!! Como no tenía fondant a mano (ni batidora, que lo hago todo a pulso), les puse un merengue de azúcar impalpable y clara de huevo con colores, que, más encima, como lopuse en caliente, quedó durísimo. En fin, que a las horas ya se había derretido la cubierta y parecían cuadros de Dalí.

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