Ajá, ensalada de repollo. Yo quería hacer un pic nic ayer. Al final no salió porque a veces las cosas salen mejor de lo que una las planeó. Imagine el cuadro: feria del agricultor, repollos tiernos, verdes y morados. Cebollas en trenza, limones amarillos. ¿A quién no le van a dar ganas? Ahora pare el ridículo y olvídese de la colitis: el repollo cocinado no da colitis. Yo fui a la feria a las 11 y regresé a la casa muerta de hambre y con ganas de algo rico, indulgente, de domingo. Me decanté por un coleslaw porque bueno, con todo lo que compré, era obvio que no podía ser de otra manera.
Un día vamos a hablar de mi abuelita -otra vez- y cómo me enseñó a picar el repollo muy, muy delgadito. Pero hoy solo vengo a hacerles la boca agua: Adrian Coto tomó fotos de mi comida. ¿Para qué hablar tanto? Mejor ver
Usé 2 repollos para el coleslaw: 1 morado y 1 blanco. Pequeñitos, casi cabían en la mano. 1 cebolla blanca. 1 zanahoria. 2 limones mecinos. 4 cuchadas de aceite. 4 cucharadas de vinagre de vino tinto. 1 cucharada de sal. 1/2 cucharadita de pimienta negra recién molida.
Un día vamos a hablar de cómo una tiene en la cocina un montón de mierditas que sirven solo para una cosa: chunche de partir huevos duros, cuchillo de tronchar, cortadores de queso. Una de mis mierditas preferidas es la que sirve para sacarle tiras a los vegetales duros. Las tiras de vegetales duros son riquísimas. Como sigo con la boca abierta por las fotos, mejor ni le cuento.
Soy muy, muy antojada. No le puedo explicar cuánto. Me concentré rajado en hacer el coleslaw más rico y fresco, de manera que no le puse mostaza ni nada más. Fue nada más el limón, el aceite. Y claro, cuando ya estaba listo, me puse a pensar en qué carajos hacía para acompañarlo, porque bueno, me concentré tanto en el side que el plato principal se me fue por la lateral. Para salir del paso, decidí que lo mejor era hacer un brunch. Porque los domingos es rico comer en el patio. Y cocinar liviano. Y no preocuparse por nada.
Eso sí, le cuento un secreto: evite que su repollo se ponga remotamente amargo agregando limón a ratos. Pero ya cuando esté todo buen picadito, prepare su vinagreta batiendo. Hasta le puede poner una yemita de huevo si se le antoja. Preparé, para el caso, un par de huevos fritos, de yema muy suavecita. Al ladito les puse unas lonjas de queso gouda viejísimo, que había traído de un viaje el año pasado. Y unos trocitos de pierna de cerdo tostadita, con el tocino crocante. Mejor cierro la boca, porque no quiero matar a nadie de un infarto. Pan, ojalá de centeno.
Ustedes me disculparán, pero yo sigo asombradísima con lo rica que se puede ver la comida si la foto la toma alguien que conoce. Este es el plato final, servido en el patio, debajo del solcito, con un vaso de fresco de piña. La felicidad, si existe, es un plato de huevos frescos.






Esto es domingos al medio dia entonces?
Ajá: domingos al mediodía. La cita se saca sábado antes de las 10 pm.