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Punta de solomo en salsa de queso azul

Wednesday, August 25th, 2010

Sí, carne. Vaya cosa. Es más, carne con queso, que viene a ser algo todavía mejor. Debo admitir que en estos asuntos prefiero no meterme mucho: en general prefiero que alguien más cocine la carne que me voy a comer, pero bueno, hay días de días, y este es uno de esos en los que se me antoja ver todo el proceso. En cuanto al queso azul, hay para todos los gustos, pero a mí me gusta el danés. Ahora, hay gente que lo odia: una vez, en mi oficina, alguien tiró mi queso azul al basurero diciendo que estaba malo y que toda la nevera apestaba por su causa :( Gustos, decía.

Para dos, con hambrita, pida en el súper 1/2 kilo de punta de solomo. Yo prefiero que me lo corten, porque en eso sí soy medio chapa. De esa cantidad salen unos 6 filetes suficientemente gruesos, pero si le gusta sentir que se come un tuco de carne, pídalo en 4. 3 cdas de queso azul.En el paquete vienen 250 gramos, pero eso no importa, porque aunque sobre la mitad, todavía me queda mucho queso azul! 1/4 de barra de mantequilla sin sal. 10 hojas de estragón fresco, y unas cuantas más para adornar. 1/2 taza de leche aunque si lo prefiere puede usar crema. Yo usé leche y para espesarla le agregué una pizca de harina diluida. 1/2 cebolla en julianas. 3 dientes de ajo picados bien finito. Sal gruesa, pimienta negra y cayena al gusto. No olvide tener cositas para una ensalada: yo le  puse radicchio, lechuga crocante, lonjas de parmesano y gajos de albaricoque, con un aderezo de oliva y vinagre balsámico claro curado con pera.

Comencemos. Primero, la carne. Bien adobadita, por favor.

Vamos preparando la salsa. En una sartén, se derrite la mantequilla y se sofríen la cebolla y los ajos. Luego agregamos las hojas de estragón y la leche. Al primer hervor,  se adiciona la harina diluida para espesar, y luego el queso azul en moronas. Mueva con energía y cariño, hasta que el quesito se deshaga.

Ahora sí, la carne. Y aquí es donde entran a jugar los gustos. Personalmente, prefiero la carne sellada, muy jugosa por dentro. Lo que hago es calentar mucho, mucho la sartén y colocar la carne durante un par de minutos por cada lado, para que se dore por fuera pero se mantenga tiernísima por dentro. Si a usted le gusta cocinarla más, entonces utilice fuego medio durante más tiempo.

Olvidé decirle que mientras lleva a cabo este proceso debe tratar de  mantener su salsa de queso calientita. Le recomiendo poner la sartén encima de una olla de agua caliente, para que el vapor mantenga la salsa tibia sin que se sobrecocine.

Ahora sí, prepare su plato con todas las delicias y acompañe con una cerveza oscura.

Que le aproveche montones :)

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Pollo, limón, ajo y natilla

Wednesday, August 11th, 2010

Sí. Así como lo lee: una delicia en todos los sentidos posibles. Usted no se lo va a creer cuando esto salga del horno. Personalmente, casi no me gusta el pollo. Encuentro que es  una carne un poco insípida y me da bastante pereza tratar de darle sabor, especialmente a las pechugas. Por lo general compro cuartos y nunca se  me ocurre pedir la carne deshuesada, porque ahí sí que nadie nos podrá ayudar a que sepa a algo…

Esto es. Para dos personas, o para dos comidas (créame: no va a querer compartir), se necesitan:

2 cuartos de pollo sin piel, 4 dientes de ajo picados fino, sal gruesa al gusto, pimienta fresca recién molida, el jugo de 2 limones ácidos, 3 cdas de natilla y de toque final, chile cobán,  una variedad de chile ahumado que conseguí en Guatemala, nunca había probado, y de la que ahora soy una completa adicta.

Para acompañar, yo le recomiendo una pasta en salsa de mantequilla con ralladura de limón, pero este no fue el caso. Estoy tratando de comer menos harina, así que partí en rodajas un zapallo y lo dejé por ahí mientras alistaba la primera fase del pollo.

Comience adobando: pimienta, sal, jugo de limón, chile, ajo.

Continúe sellando el pollo. En una sartén o plancha calientísima, con la mínima cantidad de grasa, repase el pollo para que se dore por encimita. No lo deje mucho rato, esto solo garantiza que en el horno la carne no se va a secar.

Ya sellado, sáquelo y colóquelo en un molde engrasado. Ahí, agregue la natilla a cucharadas, por encima.

El pollo va al horno por una media hora, a 200 ºc. De vez en cuando, sáquelo por un momento, recoja una cucharada del caldo que va quedando en el molde. Si quiere, le puede poner más limoncito.

Mientras se cocina este proyecto, ponga los zapallitos en la mismita sartén o plancha, sin limpiar, en la que selló el pollo. Condimente al gusto (yo uso sal, pimienta y orégano).

Ahora sí, prepárese para lo que va a salir del horno, porque se ve como así:

Si la idea de la pasta l@ tienta, le recomiendo seguir su instinto. Si el conteo de carbos no le deja otra  opción, acompañe con verduras al vapor, o algo por el estilo.

¡Que le aproveche!

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El extraño mundo de las bebidas naturales, toma 2.

Wednesday, August 4th, 2010

Ya hace tiempo habíamos hablado de las sectas peligrosas, incluso nos detuvimos en la del fresco de polvito, una de las peores del universo. Esto de las bebidas naturales es tan, pero tan placentero, que usted hasta puede dedicarse a ello si quiere: nosotras, por ejemplo, somos adictas. En feriado, por ejemplo, cuando hay que quedarse en la casa porque la furia de la negrita bota puentes y nos arranca de las manos la posibilidad de irnos a Guanacaste, una opta por asumir la penitencia y limpiar la casa. Hace un calor insospechado para la época del año, y entonces vamos a la refri a revisar qué o qué. Esto encontramos:

Sí: piña dulce y de producción a pequeña escala cortesía de don Carlos Conejo, uno de nuestros dealers en la feria del agricultor de Zapote. Apio. Hierbabuena. Jugo de  naranja.

Aquí no hay ciencia, usted pone todo esto en la licuadora con unos 5 cubos de hielo. Si la piña y las naranjas están bien dulces, no es necesario añadir azúcar. Sirva y adorne, para que lo disfrute como si alguien más se lo hubiera preparado. Cuidado con la copa que escoge:  cuando yo vi el mío en esta de margarita, me dieron muchas ganas de tirarle un chorro de ron blanco.

No fui a la playa, pero la traje a mi casa. Y tuve que tomarme 2. Ahora bien, debo decirle que en alguna parte leí que la combinación de apio con piña baja la presión. Está usted advertid@.

Que beba bien!

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Pastel de pollo y tortilla

Tuesday, July 27th, 2010

He comido este pastel toda mi vida y hasta la semana pasada me enteré de que en otras partes del país se le llama “lasaña”. Esto es interesante, porque bueno, a fin de cuentas es casi como una lasaña, aunque no lo sea. Mi  mamá cumple años en abril, y esto fue lo que comimos en su fiesta, o sea que la receta y las fotos estaban enterradas en el fondo de la compu. En fin, démosle viaje.

Necesita unas 15 tortillas de maíz. Si puede conseguir unas que NO sean de  paquete, de fijo le va a quedar mucho más rico. Yo me tuve que conformar con tortillas de súper, pero bueno, así es la vida. Bueno, quejadera aparte aquí está la lista de ingredientes:

2 pechugas con piel y hueso, 8 dientes de ajo, 2 cebollas medianas picadas, 2 tomates medianos cortados en cubos, 1 rama de orégano, 15 tortillas, 1 lata de pasta de tomate, 2 cdas de azúcar, 1/2 kilo de queso monterrey rallado, 1 cdita de achiote, chile picante (póngale chipotle), sal y pimienta al gusto.

Comience poniendo el pollo a cocinar: las dos pechugas, 1 litro de agua, 4 dientes de ajo, la rama de orégano, un puñito de sal. A la vez, pique todo lo que hay que  picar:

Cuando el pollo esté suave, retírelo del fuego y déjelo enfriar, así será más fácil desmenuzarlo y quitarle la piel y los huesos. Obviamente de esta parte no hay fotos, porque una tiene las manos completamente embarradas. Cuando su pollo esté desmenuzado, ponga al fuego una sartén grande. Sofría los “olores”: los 4 ajos que le quedaban, bien picados, más la cebolla y el chile dulce, con aceite y el achiote.

Ya dorado, se le añade el tomatito.

Cierre los ojos y huela la delicia. Un poquito más de sal y la pimienta.

Agregue la pasta de tomate y el azúcar. Y aquí sí, rectifique el sabor, para que lo siguiente salga perfecto.

Cubra el fondo de un molde engrasado con tortillas. Recorte pedacitos para las esquinas, haga maromas para que todo quede tapado. Mientras tanto, ponga ese pollo en la salsa.

Ahora sí, todo revuelto. Vea nada más la delicia. Retire el pollo del fuego y comience a armar su pastel. Sobre la capa de tortillas, coloque una de pollo. Suba los pisos que le alcance.

Termine con  una capa de tortilla, y el queso rallado encima. Llévelo al horno a unos 200ºC durante 10 minutos, y después lo pone a dorar un poquito. Lo que va a salir del horno se ve como así:

Esto estaba tan, pero tan, pero tan rico que lo llevé a la mesa y cuando volví de la cocina con la ensalada ya se lo habían repartido. O sea, no hay fotos de los platos servidos, porque si me ponía a tomarlas me dejaban sin nada. Lo acompañamos con ensalada verde, frijoles negros refritos, natilla y tortillas tostadas. Mi mamá estaba toda contenta y le gustó un montón. Decir que a ella le gustó mucho es bastante: mi mamá cocina delicioso. Si ella aprueba es porque estaba bueno, así que lo recomendamos sin miedo.

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Los tales biscuits de tocineta y cheddar

Tuesday, July 20th, 2010

Oh sí. Mucha gente los conoció últimamente. Llegaron a nuestra mesa cortesía de la pionera, una de nuestras blogueras favoritas. Son decadentes, como todo lo que Ree cocina. Una mezcla de vitamina CH, queso cheddar y cebollas moradas. Es altamente arteriosclerótico, y no recomendamos que  por nada del mundo los trate de hacer light. Ya en esta revisita les sustituimos la manteca vegetal por mantequilla, pero no trate de ir más allá, que se pasea en todo.

Este asunto es sencillo: 2 tazas de harina, 1 cucharadita de polvo de hornear,  ¾ cucharadita de sal, ¼ taza mantequilla sin sal, 10 cucharadas de leche entera, 4 cucharadas de aceite vegetal, 1 huevo entero, 10 rebanadas de tocineta frita y picada, 1 taza de cebolla morada picada en cubitos, 1 taza de queso cheddar rallado.

Primero lo primero: la parte aburrida. La harina hay que tamizarla junto con el polvo de hornear y la sal. Yo eso de tamizar la harina no entiendo muy bien para qué, pero si la receta lo exige, lo hago. Hay que hacerle caso a la mamá. A la harina tamizada se le revuelve con los dedos la mantequilla, hasta que está bien incorporada. Deje eso por ahí y comience con la parte interesante.

Primero la tocineta. Fríala hasta que tueste. Y sáquela de la sartén. Ahora bien, mucho cuidado con lo que piensa hacer con la grasa. No la bote, no la limpie. Ahí mismo eche las cebollas a cocinar.

Ahora sí. En una taza aparte, revuelva la leche, el huevo y el aceite. Revuelva con  la harina, y agregue los demás ingredientes.

Ya esto listo, usté puede hacer dos cosas: o llena unos moldes para muffin con la mezcla, o, como yo, hace pelotas. Antes las hacía con la mano, hasta que se me ocurrió (viendo a alguien más hacerlo, obvio que no soy tan ágil) que con la cuchara de servir helados se hacen unos biscuits de tamaño idóneo. Precaliente el horno a 200ºC y engrase el molde o los moldes. Prepare sus biscuit como mejor le parezca y hornéelos durante 20 minutos.

Le garantizo que no se va a arrepentir. De lo único que podría arrepentirse es de comérselos todos sin parar de una sola sentada. Yo recomiendo que se hagan para ocasiones especiales en las que habrá varia gente… así se previene el desastre arteriosclerótico de comérselos una todos. Sírvalos tibios, ojalá recién hechos. También se pueden comer fríos, qué vainas.

Bon appetit!

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Trucha y pomelo con invitado especial

Wednesday, July 14th, 2010

Dani cocina cada vez más rico.  De vez en cuando, así, como por conmover, me prepara unas delicias que parecen caídas del cielo. Lo mejor es que cuando lo llamo al súper para indagar sobre la sorpresa, con la necedad que  me caracteriza qué vas a hacer, qué estás comprando… él responde de la misma manera en que yo respondería a la pregunta: no sé, estoy viendo qué se me ocurre. Y lo que se  le ocurre tiende a ser, cómo decirlo… maravilloso.

Esta vez, gracias a que se dejó tomar fotos, tenemos pruebas visibles de su paso por nuestra cocina: trucha en salsa de aguacate, ensalada de pomelo y fideos de arroz. Una maravilla, desde el inicio hasta el final.

Dani me pidió encarecidamente que tomara nota de todo el proceso, consciente de que se le iba a olvidar apenas soltáramos el plato. Entonces, para la receta se usó:

1 1/2 aguacates maduros, 1/2 cebolla cortada fina, 10 hojas de albahaca cortadas fijas, 2 filetes de trucha, 2 dientes de ajo picados, el jugo de 1/2 limón ácido, 1/2 paquete pequeño de fideos de arroz, sal, pimienta, 6 hojas de lechuga rizada, 1 pomelo, 1 cda de vinagre de arroz, 1 cda de salsa de soya, 1 cdita de azúcar, 1/4 de taza  de leche.

Comencemos con el pescado. Dani lo lavó con limón y los adobó con el ajo y la albahaca. Les puso una  piza de sal y los llevó al sartén a fuego medio.

El pomelo se usa en 3  fases, así que es mejor prepararlo desde el principio, para que no haya que ir a las carreras. Se saca la ralladura, se limpian unos 6 gajos dejando la carne expuesta y el resto se hace en jugo. Ya listo eso, podemos pasar a la salsa de aguacate.

Primero, hacemos un guacamole simple, con un poquito de sal, otro de pimienta y otro de limón. Luego se sofríe la cebolla y se incorpora al guacamole y por último, se lleva el guacamole a la sartén, se le agrega una cdita de ralladura de pomelo, se rectifica el sabor y se agrega la leche. Se deja hervir revolviendo, para que se seque un poquito y obtenga la consistencia cremosa que necesitamos.

Ya listo el aguacate, se procede a preparar los fideos de arroz de acuerdo con las instrucciones, que generalmente son hierva agua y quítela del fuego, agregue los fideos y déjelos reposar por un par de minutos. Detenga la cocción añadiendo agua fría.

La ensalada es sencilla: lavar las hojas de lechuga, preparar el aderezo: sal, pimienta, 2 cdas de jugo de pomelo, el azúcar, el vinagre de arroz y la salsa de soya. El plato que Dani armó tenía una cama de fideos y sobre estos la trucha cubierta de salsa de aguacate. Al ladito, una cama de lechuga coronada con los gajos de pomelo, un poquito de ralladura y un par de cucharadas de aderezo (que le da un sabor delicioso a los fideos).

Este plato queda sabroso. Los sabores son poco comunes, pues la ensalada es bastante amarga pero el aderezo le aporta un dulce delicioso. La trucha queda riquísima, y créame: se va a querer comer las dos porciones sin invitar a nadie.

Que aproveche!

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El Garabato

Saturday, May 15th, 2010

Últimamente me ha tocado viajar con frecuencia a  Nicaragua. Yo feliz, porque la comida nica me encanta. Ayer lo hablaba con Solentiname: es una comida tan sencilla, con unos sabores tan limpios, que sabe combinar la esencia de lo básico, los olores, las texturas… El  resultado es una tradición culinaria fresca, con platos que van de lo ligero del matambres a la insolencia de una comida para vaquero. Soy fans declarada.

Ahora, no es particularmente fácil encontrar lugares para comer comida típica nicaragüense en Managua. Eso es bastante contradictorio. En el campo, en cambio, cualquier cosa que le sirvan a usted en una casa tiene los 3 ingredientes básicos de la dieta nica: maíz, frijoles y queso. Sí: tortilla con fritos y cuajada. Muy, muy rico, aunque poco apto para las panzas que están acostumbradas a desayunar cereal con yogurt.

Pero volvamos a Managua, que se las trae. Una ciudad amplia y calientísima, que se extiende al lado del lago con pereza y en planicie. Se encuentra de todo, desde ventas ambulantes hasta comida rápida de mall. Lo que cuesta ver, insisto, es un restaurante típico que haga suya la tradición culinaria nica y la lleve más allá de las pretenciones, agregando aquí y allá otros elementos locales para fusionar lo viejo con propuestas más refrescantes; que evoque lo antiguo y lo revuelva con novedad para generar un dejo de cocina fusión que  sin embargo no opaque la sencillez propia de una cocina volcada por completo a la tierra.

Ese es El Garabato. Cuando lo descubrí, se me salieron las lágrimas. Ubicado en la llamada Zona Hippo, en medio de otro montón de restaurantes, bares, marisquerías y  más, El Garabato resalta no solo por el olor que emana de su cocina, sino por el ambiente del local, el servicio impecable y la intensidad del menú. Entrás a un lugar en el que se combinan mesas de madera con sobre hueco y cubierta de cristal. Adentro, se mezclan granos de café de diferentes tuestes y colores, que crean arabescos en tonos muy cálidos. Cada detalle está muy bien cuidado: la tienda-librería, la música nica que suena sin parar todo el día, los cocteles de fruta frozen con ron. Yo me enamoré <3

Desde las Enchiladas Matagalpinas (tortillas de maíz tostadas, cubiertas de frijoles, queso y repollo, con natilla por encima) hasta el Chancho con Achiote que acompaña algunos de  los platos fuertes. Unos tamalitos de frijol con chile en tamaño de  entradita (la masa suave,  impecable, muy bien aliñada con comino). La parrillada de la casa, acompañada con gallo pinto, tortillas y una buena cantidad de  tajadas (plátanos tostados). Los cocteles que llevan el nombre de los volcanes: de guayaba, de tamarindo, de mango… Ah, y el ceviche de la casa. El ceviche de la casa, de pescado o mixto (con camarones) viene aderezado con trocitos de mango maduro. No muy maduro, no muy verde: en el punto en que todavía está crocante, pero la dulzura le gana al ácido. Cebolla, chile dulce y culantro frescos. Mucho limón y pimienta. Una Toña… vámonos para Granada!!!

garabato

Yo le recomiendo encarecidamente que si pasa por Managua saque el ratito y vaya a El Garabato. No pierda el rato en platos fuertes: pídase todo el menú de entradas, para que pruebe muchas cosas ricas de una sentada. Los tacos de res, parecidos a los ticos pero con crema. Los tostones con frijoles. El ceviche. Los tamales. No se lo pierda: en la parte trasera hay un patio divino para sentarse a tomar coctelitos en las noches calientes de verano (lleve antimosquitos, porque toda la ciudad está plagada). Deje espacio para el postre y PRUEBE el maduro en gloria (bananos rostizados servidos con salsa de caramelo y  helado de vainilla). Revise la bibliografía que ofrecen en la tienda y apoye a los grupos organizados de mujeres artesanas que distribuyen sus bolsos de periódico reciclado. No deje de comprar un disco de Guardabarranco, o una barra de chocolate artesanal. Pásela bien a buen precio, y quede con ganas de volver.

¿Qué? Restaurante El Garabato.

¿Dónde? Los Robles, del Hotel Seminole 2 y 1/2 cuadras al sur (en la zona Hippo), Managua, Nicaragua. Teléfono 2278 3156

¿Cuánto? Por 30 dólares comen y beben dos personas muertas de risa, postre incluido.

Horario: todos los días, de 10 am a 10:30 pm.

¿Iría de nuevo? TANTO… cada vez que pueda

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Pimienta

Tuesday, April 27th, 2010

Tengo que confesarlo: desde que vi su página web me dieron ganas de ir. Queda a la vuelta de mi casa, y cuando una pasa al frente, como que llama. Deben ser las rayas rojas y blancas, combinadas con el celeste de las paredes. Y también que desde afuera se ven unas lindas mesas de madera adornadas con manteles de cuadros, y bueno, yo soy de vieja escuela, así que esos detalles me llenan de emoción.

El lunes anterior pasé por ahí con Jen, Beto y Cristian. Mediodía con mucho calor. La limonada de Jen estaba deliciosa, y nuestros vasos rojos de soda llenos de coca  (con refill de cortesía) de nuevo me transportaron a un deli gringo de los que salen en las pelis. +1 para Pimienta. A la hora de ordenar, nos costó un poco decidirnos. Y aquí mi primer crítica constructiva para el restaurante: el contenido de su menú es muy tentador, pero 4 fotocopias pegadas con grapas no es precisamente  lo que una espera en un lugar que parece cuidar tanto de los detalles. -1 para Pimienta.

La recomendación de la casa fueron las hamburguesas. En efecto, estaban muy buenas,  especialmente la Teriyaki, que me atrevería a colocar como el mejor plato de la carta: trocitos tostados de wantan que se deshacen en la boca y una salsa de maní deliciosa, que combina maravillosamente con el sabor de la carne. La hamburguesa es gigantesca, y viene acompañada con una buena ración de papas a la francesa.

hbteriyaki

Además de las hamburguesas, probamos los nachos clásicos y la quesadilla de chorizo. Ambos platos grandes, ricos, y muy bien presentados. La idea de comida TexMex es bastante popular en Costa Rica, pero me parece que Pimienta logra tener ese toque individual que hace que uno quiera volver. Buenas combinaciones de quesos y platos sencillos pero ricos, con mucho cuidado en la presentación.

Durante nuestro almuerzo, fuimos visitados por don Juan Guillermo Castro, dueño del restaurante, quien va de mesa en mesa asegurándose de que sus clientes estén a gusto en el local y estén disfrutando su comida. Esto hace que Pimienta sea un restaurante muy acogedor. Se siente una realmente como en la casa. En la caja, no hubo ningún problema para pedir cuentas separadas, y don Juan Guillermo nos obsequió unas tarjetas del restaurante que en la próxima visita podremos intercambiar por sopa azteca, papas alioli o unos sabrosos dips de espinaca con alcachofa o queso con carne.

Perfil.

¿Qué? Restaurante Pimienta.

¿Dónde? 300 mts al Sur de Plaza Cristal, Barrio José María Zeledón, Curridabat. Costa Rica.

¿Cuánto? Entre los 3000 y los 7000 colones. Menú ejecutivo por 3500 a la hora de  almuerzo. Se sirve desayuno.

Horario: Martes a Jueves 8 am a 9 pm.  Viernes y sábados de 08 am a 10 pm. Domingos de 8 a 8. Cerrado los lunes.

¿Iría de nuevo?: Fijo. Me quedaron varias cosas por probar. Si usted quiere una hamburguesa rica a buen precio, este es el lugar.

Visite a Pimienta en Facebook y Twitter, para más información.

** Otra foto cortesía de Jen

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Wok & Noodles

Thursday, April 22nd, 2010

Entrar ya es un show: lindas y pequeñas mesas bien dispuestas, en un lugar ordenado y limpio, con buena luz y un gusto que inmediatamente hace sospechar la presencia de un diseñador en escena. Y usted no se equivoca: la pareja que ideó el proyecto es joven, y está compuesta por un hijo de chef que salió pintado (y además estudió farmacia y artes plásticas) y una diseñadora gráfica con experiencia en el área de la publicidad.

Se nota en el diseño de las mesas, el color de las paredes, la disposición del espacio y la presentación de la comida. Algo muy importante sobre este local es su ubicación: el área de bares que rodea a la Bomba La Primavera, en Barrio La California. Gracias, dios, hay un restaurante en la zona, se repite usted a viva voz cuando pasa por ahí y lo descubre, justo al ladito del Areacity.

¿Y qué se come en Wok and Noodles? Comida fusión asiática muy rica. En particular, me gustan las salsas y la forma natural en la que don Roberto Lai le mete pedazos de fruta a las cosas. Hace que la comida se vea linda. Y hace que la comida sepa bien. Mi plato favorito es el aguacate relleno, que usted tiene que ver con sus propios ojos, y saborear en persona, porque no se puede describir:

aguacate

El menú es variado y pasa por China, Japón y Tailandia brincando de un lugar a otro y revolviendo un poco de aquí y otro de allá para lograr una combinación casi perfecta de sabores. He visitado el lugar en dos ocasiones, y he probado al menos la mitad del menú. Resalta el arroz frito vegetariano, con trocitos de jamón de soja, piña y otras delicias. Tambié los hot pot son altamente recomendados, especialmente el de carnes (Tierra).

Usted puede pasar por una cerveza y unas bocas, los wantan son deliciosos, y los tacos chinos también. Pregunte por las bebidas de la casa (en especial ese licor de arroz que viene en un vasito muy lindo). ¡Ah! Y ordene en la caja postres por encargo (bastante buenos, por cierto).

Visite la página de Facebook de Wok & Noodles para más información sobre platos del día, ofertas, y para que revise el menú. A mí los precios me parecen razonables para  la cantidad y calidad de la comida. El servicio es, en general, bastante bueno, el baño está limpio y el volumen de la música permite conversar. Un lugar con buena vibra, y el emprendimiento de una pareja joven que sabe cómo, cuándo y qué. Vale la pena llegar.

Perfil.

¿Qué? Restaurante Wok & Noodles.

¿Dónde? Barrio La California, 50 mts al Sur de la Bomba la Primavera, San José, Costa Rica.

¿Cuánto? Entre los 1200 (entrada de alitas de pollo) hasta los 4950 (camarones Thai en salsa de curry y coco) colones. Revise también el menú de bocas, cuyos precios van de los 1000 a los 1650 colones.

Horario: Puede pasar desde la hora de almuerzo (11:30 am) hasta las 11 pm, y con suerte se lo encuentra abierto más tarde, si hay suficientes comensales por la calle. Cerrado los lunes.

¿Iría de nuevo? De hecho, tengo ganas de ir hoy.

** La foto es de Jen

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Pizza para desayunar

Tuesday, April 13th, 2010

La inspiración vino de un buen lugar que nos encanta. ¡Estamos ante la pizza de desayuno! Esto de combinar dos buenas cosas (desayuno y pizza, cerveza y helado, vino tinto y carne) nos encanta. Todo lo bueno debería combinarse con otra cosa buena, para que sea el doble de bueno :P

La inspiración. Yo  no tenía tocineta, no me gusta la idea de ponerle chives o perejil a mi pizza y tengo una  forma distinta de preparar la pasta. Además, no me gustan las yemas suaves, entonces cocino los huevos un poco más que el resto de la gente. Tengo este bowl con una taza de harina, 1/2 cda de levadura instantánea, 1 pizca de sal y otra de azúcar y 1/2 cdita de aceite de oliva:

1

A esta mezcla le agrego media taza de agua tibia a los poquitos. Es mejor lo tirarla toda de  una vez, porque luego queda muy aguada la masa y hay que ponerle más harina, y comenzamos con la jugadera (como cuando una decidía cortarse la pava en la casa y terminaba con un pelón espantoso porque de tanto tratar de emparejársela se la apiaba toda). Mezclando y mezclando con los dedos, vendría a quedar algo así:

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Y como eso hay que dejarlo reposar un rato, vamos a lo importante: lo que va encima de la pizza. Siempre he visto la pasta de pizza como un lienzo en limpio, sobre el que una puede crear obras de arte. Y bueno, ¿qué mejor que comenzar con una base de los más variados y deliciosos quesos?  Revuelque su nevera a ver qué encuentra…

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Sí… parmesano, queso maduro con chile picante, un parmesano más maduro, otro queso maduro pero con comino y mozzarella. Mucho queso. Yo me emociono rayando, y al final, para  una pizzita peque como las de desayuno saco más de 1 taza.

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Y bueno, eso. Ahí está. Mucho queso, mucho queso. Ahora que ya tiene esto listo, podemos volver a la pasta que estaba reposando por ahí. Y entonces extendemos esa pasta con los dedos (le pusimos aceite para que quede más suave y sea más fácil de manipular) sobre el fondo de un molde redondo pequeñito. Yo usé uno de 9 pulgadas que tengo para hacer flan.

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Y ya encima, usté pone lo que va. Un par de cucharadas de pasta de  tomate (esta es un sobro de una pizza anterior). Vea qué rico (la mae que tomó mil fotos).

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Y encima, 1/4 de cebolla morada en julianas, y el queso mozzarella.

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Y después el resto del queso! Más y más queso, todo el que quiera (yo en el momento de preparación de esta pizza, obviamente estoy recuperándome de unos cuántos traguitos de más que me tomé el día anterior, por eso quiero mucha grasa).

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Y ya aquí, los huevitos. Le pongo dos porque invité al carrot a desayunar. Uno para  cada uno. O si quiere ponerle más, pues bueno, eso queda a gusto suyo.

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Y bueno, lo que decía. No me gusta la yema suave, entonces gratiné un poquito para que se cocinaran. Tampoco es cuestión de secarlas hasta que se  pongan azules, pero  bueno, no me gusta que chorreen y ya. Entonces, unos 15 minutos de horno a 200ºc, más un poquito por encima. Revise la pasta siempre, porque como es  más gruesa se cocina más despacio.

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Un poquito de albahaca fresca cortada en pedacitos. Y la cortamos en cuatro pedazos, dos para cada uno. Y hago incapié en el asunto de “para cada uno” porque esta pizza es TAN rica que quien se acaba sus pedazos de primero quiere levantar más sin que el otro se entere :P La servimos con un cappuccino con dulce de leche. Y bueno, después hay que acostarse a dormir un ratito más, así que créame:  este es el legítimo desayuno de domingo.

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¡Que le aproveche!

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