Archive for the ‘Almuerzo’ Category

Pastel de pollo y tortilla

Tuesday, July 27th, 2010

He comido este pastel toda mi vida y hasta la semana pasada me enteré de que en otras partes del país se le llama “lasaña”. Esto es interesante, porque bueno, a fin de cuentas es casi como una lasaña, aunque no lo sea. Mi  mamá cumple años en abril, y esto fue lo que comimos en su fiesta, o sea que la receta y las fotos estaban enterradas en el fondo de la compu. En fin, démosle viaje.

Necesita unas 15 tortillas de maíz. Si puede conseguir unas que NO sean de  paquete, de fijo le va a quedar mucho más rico. Yo me tuve que conformar con tortillas de súper, pero bueno, así es la vida. Bueno, quejadera aparte aquí está la lista de ingredientes:

2 pechugas con piel y hueso, 8 dientes de ajo, 2 cebollas medianas picadas, 2 tomates medianos cortados en cubos, 1 rama de orégano, 15 tortillas, 1 lata de pasta de tomate, 2 cdas de azúcar, 1/2 kilo de queso monterrey rallado, 1 cdita de achiote, chile picante (póngale chipotle), sal y pimienta al gusto.

Comience poniendo el pollo a cocinar: las dos pechugas, 1 litro de agua, 4 dientes de ajo, la rama de orégano, un puñito de sal. A la vez, pique todo lo que hay que  picar:

Cuando el pollo esté suave, retírelo del fuego y déjelo enfriar, así será más fácil desmenuzarlo y quitarle la piel y los huesos. Obviamente de esta parte no hay fotos, porque una tiene las manos completamente embarradas. Cuando su pollo esté desmenuzado, ponga al fuego una sartén grande. Sofría los “olores”: los 4 ajos que le quedaban, bien picados, más la cebolla y el chile dulce, con aceite y el achiote.

Ya dorado, se le añade el tomatito.

Cierre los ojos y huela la delicia. Un poquito más de sal y la pimienta.

Agregue la pasta de tomate y el azúcar. Y aquí sí, rectifique el sabor, para que lo siguiente salga perfecto.

Cubra el fondo de un molde engrasado con tortillas. Recorte pedacitos para las esquinas, haga maromas para que todo quede tapado. Mientras tanto, ponga ese pollo en la salsa.

Ahora sí, todo revuelto. Vea nada más la delicia. Retire el pollo del fuego y comience a armar su pastel. Sobre la capa de tortillas, coloque una de pollo. Suba los pisos que le alcance.

Termine con  una capa de tortilla, y el queso rallado encima. Llévelo al horno a unos 200ºC durante 10 minutos, y después lo pone a dorar un poquito. Lo que va a salir del horno se ve como así:

Esto estaba tan, pero tan, pero tan rico que lo llevé a la mesa y cuando volví de la cocina con la ensalada ya se lo habían repartido. O sea, no hay fotos de los platos servidos, porque si me ponía a tomarlas me dejaban sin nada. Lo acompañamos con ensalada verde, frijoles negros refritos, natilla y tortillas tostadas. Mi mamá estaba toda contenta y le gustó un montón. Decir que a ella le gustó mucho es bastante: mi mamá cocina delicioso. Si ella aprueba es porque estaba bueno, así que lo recomendamos sin miedo.

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Quinoa con atún y vegetales

Saturday, May 29th, 2010

Estoy obsesionada con la Quinoa. La he hecho para el desayuno, el almuerzo, la cena y el postre (no todo en un mismo día, todavía no estoy tan loca). La Quinoa no es un grano, sino un pseudocereal. A mi no me pregunten los detalles que para eso está wikipedia, yo sólo se que es deliciosa y hay mil formas de prepararla. Hay roja y amarillita, las dos saben más o menos igual, más que todo cuestión de estética. Además de ser deliciosa es muy buena para uno porque es una “proteína completa”.

Por suerte no tiene mucho truco. Se cocina parecido al arroz. En este caso la cociné en la ollita arrocera, una parte de quinoa por dos partes de agua. Crece un montón, así que ojo: una taza es suficiente para tres o cuatro personas.

Por aparte cociné los vegetales: cebolla, chile dulce, petit pois y granitos de maíz. Es rara esta receta porque realmente usted le puede echar lo que le de la gana. Yo le puse achiote (el que me regaló la furia cuando fui a Costa Rica) por pura nostalgia, porque el achiote me recuerda cosas buenas y deliciosas que hacía mi abuelita. También le puse un atún en agua, porque el “arroz con atún” era una de esas cosas que mi papá nos hacía para almorzar cuando se convirtió en nuestro desorientado pero divertido cuidador primario. Póngale lo que quiera. El comino es bueno. La pimienta y la sal también.

Al final se revuelve todo y se deja en la sartén un ratito más. Es dificil meter la pata con una cosa así. Es decir, es difícil arruinar un plato de quinoa: no queda “masuda” como el arroz, y el sabor es bastante sutil. Me imaginé haciéndola igual pero con pollo, para un sustituto casual del arroz con pollo. Me la comí con una ensalada verde y medio tomate.

Esta es una receta sencillita para empezar, pero creo que las recetas con Quinoa aparecerán por acá al menos un par de veces más… qué les parece?

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Con un twist

Wednesday, April 7th, 2010

Hace varios días estamos por estrenar nuevas categorías en el sitio, pero quienes escribimos por acá hemos estado bastante en otras. Hoy le damos comienzo a “con un twist” en donde vamos a ocuparnos de elaborar cosas ricas a partir de comida rápida de cajita. Los ingredientes: comida rápida de cajita para llevar y un poco de espíritu emprendedor (algunas veces será un poco aventurero).

La primera invitada de esta nueva “sección” (que no por falta de secciones va a serlo menos) es la cajita de pollo de restaurantes As. ¿Por qué As? Porque es lo que hay en mi barrio: a la vuelta de la esquina, en un localito limpio y atendido por gente simpatiquísima (esto NO es un infomercial) venden un pollo frito que se puede comer -no como otros, que no vamos a nombrar-.

La escena es la siguiente: miércoles caluroso, yo trabajando en la casa, mediodía con poco tiempo para cocinar y mucha pereza de por medio.

El cast es el que  sigue: revisando la nevera encontramos 1/2 cebolla morada, hojas varias de lechuga, un poco de espinaca fresca y pare de contar.

Salgo de la casa resignada a comer pollo frito de cajita. Pero en el camino se me ocurre que tal vez si resto las papas y agrego una ensalada las consecuencias arterioscleróticas sean menores para el organismo. Ya en el restaurante, sorpresa: la única ensalada de acompañamiento disponible es de repollo con toneladas de mayonesa. Conclusión: me llevo el pollo y hago ensalada en la casa. Pido uno de los platos exóticos del menú, una especie de chicken strips crujientes, que tienen un poco de grasa extra para mi gusto, pero me ahorrarán el trabajo de deshuesado.

Regreso a  la  casa y armo la ensalada:

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Una cama de lechugas y espinaca fresca. Cebolla morada en julianas. Sal, pimienta y paprika. ¡Ah! Un detalle que se me fue: la orden viene acompañada de una salsa a elegir. Escogí mostaza-miel porque combina mejor que barbiquiú con la ensalada. Mezclamos la salsa con una cdita de aceite de oliva y otra de vinagre de manzana. El resultado es una vinagreta de mostaza que no está tan mal. Cortamos el pollo en trozos medianos.

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El resultado no fue la gran cosa, pero puedo decir que estuvo bastante mejor que un pedazo de pollo frito con papas fritas de restaurante de comida rápida. Además, uno siente que está comiendo verdura, y el peso sicológico de pensar que se está comiendo bien es siempre grande. Se me ocurren mil cosas más qué hacer con este pollo (comenzando por arrancarle el crispy con un cuchillo).

Calificación: 7 de 10. ¿Lo volvería a hacer? Tantas veces como sea necesario. ¿Estaba rico? Sí. ¿Y el precio? Más barato que una ensalada de pollo de restaurante de comida rápida.

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Ceviche, Seviche, Cebiche, Sebiche

Thursday, February 25th, 2010

Nada peor que tener un antojo que no puede ser fácilmente dominado. Estar en un país musulmán y querer una cerveza barata, ir a la India y tener antojo de un Churrasco Argentino, estar en Medellín y querer un ceviche.

Porque acá encontrarás ceviche, y no se parecerá en nada al acostumbrado plato cargado de limón y de ingredientes libidinosos. Acá ceviche se refiere a un coctel de camarones bañado en salsa rosada, que seguramente será rico bajo sus propios méritos pero definitivamente no cumple con los requisitos para saciar un antojo específico.

Entonces sólo había una solución: pagar una fortuna pequeña para comer un ceviche en un restaurante peruano o hacerlo en casa.

Ingredientes:

  • Pescado de carne blanca lo más fresco posible.
  • Cebolla morada cortada a la pluma.
  • Suficiente jugo de limón muy ácido para cubrir la cantidad de pescado.
  • ají peruano o si no disfruta tanto de las sensaciones fuertes, chile dulce picadito para dar color
  • Sal.
  • Ajos.
  • Cilantro.

El ceviche peruano, con el que usualmente sueño, se hace de corvina y se acompaña con una rodaja de camote bien amarillo y un pedazo de maíz sancochado con granos del tamaño de un incisivo equino, descansando plácidamente sobre una suntuosa cama de lechugas.

En Medellín no se consigue el camote, así que nos tocó improvisar y decidimos que los patacones podrían ser excelente acompañante.

La búsqueda del pescado fue ardua y compleja. Al principio nos resistimos a comprar pescado congelado, y fuimos al mercado a buscar pescado fresco. Resulta que en una ciudad a más de 15 horas de la costa más cercana no se conseguirá pescado de mar, sólo de río. El día que fuimos hacía un calor abrasador, y caminando al mediodía pudimos darnos cuenta que el mercado no era el lugar donde queríamos comprar el pescado. Montañas de pescados babosos, ni un cubo de hielo por ningún lado, nada de cajas refrigeradas, bagres bigotudos que nos miraban incriminadores, y que las únicas tilapias nos las venderían enteras y sin limpiar. Gracias, pero paso.

Así que terminé en el supermercado comprando pescado congelado importado y terminé llevando a casa unos deliciosos filetes de corvina.

los miles de limones

Ahora sí, qué se hace con el pescado que con tanta dificultad conseguimos? Se descongela en la nevera, se corta en cubos de unos 2 cm de lado. Este pescado lo pondremos a remojar en el jugo de limón al que le habremos echado unos 2 o 3 dientes de ajo bien picaditos, suficiente sal, el chile dulce o ají también finamente picado, y la cebolla cortada en tiras delgadas. Si la cebolla nos intimida por su fuerte sabor, después de cortarla pónganla en un tazón con agua y sal, esto domará el sabor y lo hará más suavecito. Agregar cilantro picadito, meter el recipiente en la nevera y esperar 30 minutos.

cebolla cortada a la pluma

Aproveche esa media hora para preparar el acompañamiento: patacones, camote, maíz, galletas de soda o lo que más le guste.

Para servir, puede hacerlo sobre un plato plano, pone una hoja d lechuga y sobre la hoja pone los cubitos de pescado y la cebolla, dejando el jugo de limón para otros usos u otros momentos (dicen que esta leche de tigre sirve para curar la goma, guayabo, rescaca e impotencia). Otra opción es “a la tica” que consiste en servir en una copa con el jugo de limón y que el comensal disfrute de todos y cada uno de los beneficios del ceviche.

¿Qué más queda? Disfrutarlo!

ceviche de corvina

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birraburguesas

Friday, November 6th, 2009

Hamburguesas y cervezas: dos cosas maravillosas juntas. Si la vida fuera justa siempre sería verano, siempre sería una noche cálida en la compañía de amigos, sin mosquitos y con música, en un patio iluminado y con una barbacoa. Habría hamburguesas y como no, cervezas. Habría quizás perros y niños jugando sin molestar a nadie. Habría suficiente hielo y suficientes sillas, y nadie tendría que irse temprano y la idea de ir a meter los pies al río a la media noche no estaría automáticamente descartada.

Pero la vida no es así. Afuera está lloviendo y mi marido se ha ido de viaje, tengo hambre, tengo unos veinticinco mensajes urgentes en el inbox y si llueve más, es posible que tenga que salir a la intemperie helada en botas de hule, a cualquier hora de la noche, a destaquear un drenaje en la cochera. Pero no todo es trágico: en mi refrigeradora está todo lo que se necesita para hacer deliciosas hamburguesas con cerveza. No hace falta decir que se necesita una cerveza bien rica, ojalá pesadita y no demasiado tropical. En este caso, tengo una Big Daddy IPA, de una cervecería que queda a 3km de mi casa y que produce todo tipo de maravillas.

big daddy IPA

Como estoy comiendo sola, las cantidades son mínimas. Por suerte en esta receta prácticamente todo es al ojímetro. Primero hay que poner un poco de migas de pan en un recipiente, en este caso fue como media rebanada de pan integral. Agregué 1/4 de libra de carne molida (si usted no come vaca, algo perfectamente comprensible, puede ser pavo, cordero o cerdo), un huevo, cebolla picada, sal y pimienta, un par de dientes de ajo, un poquito de tomillo si quiere, y por supuesto la cerveza que sea necesaria para conseguir buena consistencia. Normalmente se le pone a las hamburguesas salsa Worcestershire, pero la Salsa Lizano queda aún mejor.

ingredientessalsa lizano

Las instrucciones son sencillas: mézclelo todo con las manos bien lavaditas. Si la mezcla va quedando muy aguada, póngale un poquito más de migas de pan. Si la mezcla va quedando muy seca, más cerveza. Eso si, ojo que no queden muy secas. Una vez que la mezcla está hecha se deja descansar por media hora para que se junten los sabores.

ya todo juntodescansando

Después de esperar un rato se forman las tortas de carne y se cocinan de su forma favorita. A mi me salieron tres. En el escenario ideal se hacen a la barbacoa, pero en mi noche solitaria y tormentosa las hice en un sartén a fuego bajo, con un par de gotas de aceite. Una vez cocinada al punto que se prefiere, es cuestión de agregarle sus condimentos y vegetales preferidos y ponerla, sin demasiada imaginación, entre dos pedazos de pan. Acompáñela con confianza, con el resto de la cerveza.

tarán!

Qué le parece? También podría haber salido en el carro, bajo la lluvia, hacia uno de esos lugares con una ventanilla iluminada por el neón, y comprarme una hamburguesa de dos dólares. Ahora, puede que la noche sea un poco triste, pero no hay por qué hacerla del todo miserable, cierto?

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La cocina temática 2: noodles

Sunday, September 13th, 2009

Mucha gente con la que he hablado de comida tiende a externar constantemente la molestia que le genera cocinar cuando no hay más comensales. Eso a mí me parece rarísimo, porque lo que más me gusta es cocinar para comer yo, y que los demás vean a ver qué hacen… bueno, tampoco así: me encanta cocinar para comer yo solita, pero también para que coman otros.

Any ways… he ido llegando a la conclusión de que esta molestia de cocinar para uno solito debería más bien llamarse “pereza”. No es lo mismo que a uno no le guste cocinar para mí sola a que a uno le dé pereza cocinar para mí sola. Seguro que la pereza viene de tener que parar con lo que una está haciendo para ponerse a hacer otra cosa que no le interesa tanto, y ahí es donde terminamos en uno de los siguientes escenarios:

- chino,

- cualquier otro delivery que haya en el barrio,

- sobros de ayer,

- pan con queso, o

- cup a noodle.

Reconozco que he estado en alguno de estos escenarios alguna vez, sobre todo el primero y el último. El último con más frecuencia, porque ahí sí que sale una al paso por 500 colones. Pero igual, por más Ramen con sabor a hongos o camarón, no me gusta comer cochinadas (sí: el cup a noodle cae dentro de esa categoría). Usualmente una tiene un tarro lleno de cosas que se compraron para dejarlas podrir en la nevera: zanahorias, chiles dulces, una rama de apio, unas cebollas, culantro, cebollín… Y hay un paso entre comerse una sopa aguada de ramen o un buen plato de noodles con sabor a cielo. El fideo de arroz, al igual que la pasta, es tan versátil que se puede hacer casi cualquier cosa con él: desde un omelete hasta una ensalada. A mí me gusta comerlos tibios, y combinarlos con vegetales, para quedar más satisfecha y no sentir que comí cartón de paquetito.

Esta receta que acaba de surgir de la necesidad -y de la ausencia de comida en la casa- es una especie de ensalada tibia de noodles, que  ya me estoy terminando de comer y les puedo decir que quedó sabrosísima. Usé 2 paquetitos de ramen, 1/4 de chile dulce cortado en julianas, 1/2 cebolla cortada en julianas, 1 rama de apio cortada en rodajitas, 4 ramitas de culantro bien picadas, 1 zanahoria rallada, 1 cucharadita de jengibre rallado, 1/2 aguacate, una cdita de ajonjolí, mantequilla, sal, paprika, aceite de ajonjolí, salsa de soya y azúcar.

Cociné el ramen según las instrucciones de la bolsa, pero sin añadirle el glutamato monosódico de dudosa procedencia que viene en el paquetito metálico. Mientras tanto, hice un sofrito con el jengibre y un poquito de mantequilla. Luego añadí la cebolla, el apio y el chile dulce. Por último la zanahoria. Este sofrito lo fui condimentando a los pocos con salsa de soya, aceite de ajonjolí, azúcar y sal (para la gente que a estas alturas se comienza a poner nerviosa con las cantidades, pongámosle que usé 1 cda de salsa de soya, 1/2 cda de aceite de ajonjolí, 1/2 cda de azúcar, y la sal… ahí sí le quedo mal, eso va a depender de su gusto).

Evidentemente, en lo que esto estuvo listo,  ya los noodles estaban cocinados y escurridos. Esto es una cuestión de lógica matemática: cualquier cosa que tenga almidón, si se queda más tiempo del necesario en el agua, se pone babosa. Así que cuando sus noodles estén suaves, páselos a un colador y déjelos ahí mientras sigue con  las otras cosas. Ahora bien, ya con todo listo, agregue los fideos al sofrito y revuelva. Y ahí sí, pruebe otra vez. A estas alturas lo peor que puede pasar es que no sepan a nada. Entonces lo único que debe hacer es ponerles más aceite de ajonjolí, más salsa de soya, más azúcar… y listo.

Páselos a un plato y por encima tire el culantro, un poquito de ajonjolí, la paprika, y el aguacate, cortado como más fácil le parezca. Y le garantizo que no le van a durar nada en el plato. Yo ya repetí, porque obviamente hice más de la cuenta.

Provecho!

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Almuerzo Agridulce

Wednesday, September 9th, 2009

Estuve fuera de la ciudad una semana, así que para evitar una crisis biológica en mi refri, pasé la mayoría de cosas que pude (y que entraban) al congelador.  Así que la fruta picada del desayuno pasó a congelarse, al igual que unas tortas de carne, cebolla larga y unas yucas para freir.  Como el nivel de hielo escarchado que hay en el congelador va ganando en volúmen al espacio disponible para guardar cosas, es tiempo de usar lo que está congelado, comérselo todo y poner a descongelar el aparato. Así que me preparé unas tortas de carne con salsa agridulce, acompañadas de yuquitas fritas y ensalada de cebolla y tomate.

pidiendo a gritos descongelada
pidiendo a gritos descongelada

Ingredientes:

Alguna proteína, en mi caso tortas de carne.

cebolla de cabeza y/o cebolla larga

fruta: en mi caso, papaya y piña en cubitos

tomate

palitos de yuca

limón

cualquier otra cosa que se le atraviese y se vea bueno

Primero la salsa agridulce.

En una olla sofreí unas tiras de cebolla blanca y unos trozos de cebolla larga picada. Sacar la mitad y guardarlo aparte, esto se lo agregaremos nuevamente a la salsa.  A fuego bajito,  echarle la papaya y piña en cubitos y un tomate maduro picado. El tomate suelta agua, así que ahí dejamos que con el calor se vaya descongelando la fruta y aguando la salsa.  Cuando ya podamos aplastar la fruta con la ayuda de una cuchara de madera, dejamos suavizar otro toque y podemos usar nuestra fuerza de brazo para hacer una pulpa de todo lo que hay en la olla, o si quieren y son perezosos como yo, licuen el contenido de la olla. Entonces llega la hora del sabor. Súbanle la temperatura a la ollita (fuego medio está bien) y sigamos!

Como buena refri de persona soltera, la mía usualmente está llena de condimentos y pocas cosas además de ello. Aproveché para hacer una buena mezcla. El gengibre que sobró del sushi de hace unas noches? para la olla. Unas cucharadas de salsa de tomate.  Aprovechando lo que tengo sembrado en unas macetas también le eché orégano, hierbabuena, cilantro y unas hojas de albahaca, todo fresco.  Una cucharada de salsa Hoisin. Salsa china.   No se olviden de la sal. Para esta salsa, todo se vale. Vayan probando mientras echan en la olla para ver qué les cuenta su paladar. Yo no tenía en casa, pero me imagino que también hubiera salido  rica con  otras cosas como mostaza o un chorrito de vino o vinagre, más especias, restos d la salsa chunky, un poco de picante, mantequilla de maní, un trozo de cubito maggi, pimienta, etc. O eliminen cualquiera de los ingredientes que no les gusten. Sustituyan las frutas por las q tengan en casa. Ustedes verán.

Agreguen la parte de la cebolla sofrita que reservaron anteriormente, para darle textura y dejen la salsita cocinándose y revuelvan de vez en cuando. Yo sólo tengo 2 hornillas en mi cocina, así que saqué la salsa del fuego y después la volví a colocar al fuego hacia el final de la preparación.

La carne y las yuquitas

Ahora en una olla con 3 dedos de aceite caliente, pongan las yuquitas para freir (yo puse 3 palitos).  A medida que van dorando, les van dando vuelta para que queden parejitas y crocantes.   En un sartén echen un poquito de aceite y pongan a cocinar la torta de carne, le van dando vueltas a medida que se va cocinando. Las yuquitas quedarán listas antes que las tortas de carne. Sáquenlas de la olla y las ponen sobre una toalla de papel de cocina para que escurran. No se olviden de revolver la salsa y que no se seque mucho si todavía la tienen al fuego. Si no estaba al fuego, quiten la olla con aceite caliente con cuidado, y pongan la salsa a fuego bajo para que se caliente otra vez.

Ahora a emplatar. Un poco de cebolla y tomate con sal y jugo de limón como ensalada, las yuquitas a un lado y la torta de carne con la salsa agridulce por el otro.

Este plato me lo imagino delicioso también con carnes blancas como pollo o cerdo, o con pescado.


el almuerzo

el almuerzo

Buen Provecho!

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Arroz frito con jamón y piña

Monday, June 29th, 2009

Para paladares  agridulces.

Me gusta mucho la piña, a pesar de que me da una alergia atroz. Por alguna razón placebística, decidí que si la dejo madurar mucho, mucho, mucho, la reacción alérgica es mucho menos grave. Hasta puede que no haya reacción si la piña está bien, bien madura. Sé que es mentira, que es loquera mía, y que seguro imagino que la piña me da alergia por pura chineazón insoportable, porque cuando la como, no me pasa nada (sobre todo si está bien madura…) En fin. Dejemos la paja y pasemos a lo importante. Hay equipos ganadores en el mundo, de eso ya hemos hablado: Brasil, la ensalada, la sopa + sándwich… Sin duda la piña y la vitamina CH son uno de esos equipos.

Para preparar un arroz frito que integre a estos dos actores con prestancia, lo único que se necesita es un poco de imaginación. El arroz, al igual que el pan, es solo una excusa para comer otras cosas: el arroz es un lienzo en blanco, sobre el que usted hace y  deshace a gusto y placer. Atrévase.

Prepare un sofrito con sus condimentos favoritos: yo puse 1/2 chile dulce cortado en cuadritos, 1 cebolla morada cortada en julianas, 5 dientes de ajo, porque me gusta mucho. A estas tres delicias les agregué 1 cdita de aceite de oliva, 1 cdita de salsa de soya, 1 cdita de azúcar y una pizca de sal marina. Cuando hubieron llevado suficiente fuego alto (le recomiendo usar un wok o un sartén eléctrico), les agregué el jamón. El jamón usted lo pide en el súper cortado en lonjas gordas, y así se ahorra un gran trabajo. Picado en cuadritos, queda riquísimo. Salteado el jamón, agregamos la piña, y junto con ella 1 cdita de comino molido.

Palabra clave:  cebollino. Use todo el que quiera (yo piqué 6 en rodajitas delgadas). El arroz se agrega al final, y se retoca el condimento. No se desespere, generalmente necesitará volver a poner de todo lo que ya puso: salsa de soya, sal, azúcar, comino, pimienta negra… en este momento suelo agregar chile picante, en cantidades que solo yo tolero (si piensa cocinar este arroz para sus visitas, omita el paso “chile picante” y deje que sean ellos mismos quienes lo agreguen a su gusto). Le prometo que el resultado final será aromático y delicioso. Y, si tiene arroz jazmín, ¡úselo corriendo para preparar esta receta, queda siete veces más rico!

Lista de ingredientes y comentarios.

4 tazas de arroz cocinado (como dije, si tiene jazmín, es un +1)

1/2 chile dulce picado en cuadritos

1 cebolla morada cortada en julianas

5 dientes de ajo picados fino

6 cebollinos picados en rodajas delgadas

1 taza de jamón de cerdo picado en cuadritos (si quiere, haga variantes: salami, tocineta, jamón de pavo, salchicha… lo que quiera)

1 y 1/2 tazas de piña madura cortada en cuadritos

condimente (sal marina, salsa de soya, comino molido, pimienta negra, chile picante. Elimine los potenciadores de sabor de su vida, por salud y buena costumbre. No utilice ajinomoto ni consomés aquí. Acostumbre su paladar y el de su familia al sabor natural de las cosas).

Si usted es de esas personas exóticas a las que les gusta presentar sus platillos de manera rimbombante y pornográfica, corte por la mitad una piña con cáscara (con todo y la corona). Sáquele el relleno con ayuda de un cuchillo filoso y una cuchara y utilice este bowl natural en vez de plato… Claro, si tiene más de 5 comensales, le va a salir un poco complicado. Igual, la piña no se desperdicia, usted la puede congelar para hacer smoothies, y aprovechando que está en temporada y en la feria están a 4 en mil, qué le diré… dele viaje!

¡Provecho!

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Lasagna de berenjena y ricotta

Sunday, June 21st, 2009

Ya he mencionado como 100 veces que adoro la berenjena. Pero nunca es suficiente: adoro la berenjena. Con una sola berenjena grande, morada, suavecita… se pueden preparar mil delicias. Mil quinientas delicias… Una comida rápida para, digamos, llevar mañana a la oficina, se puede cocinar fácilmente a partir de una berenjena: atrévase, hay que dejar de gastar plata en almuerzos añejos de súpermercado…

Usted decide, a las 9:30 de la noche, que talvez se pueda ahorrar los 4mil del almuerzo, y corta una berenjena en rodajas delgadas. Les pasa una brochita con aceite de oliva, y una pizquita de sal y pimienta. Llévelas al horno, a fuego medio, digamos, 150ºC, durante unos 15 minutos. Cuando estén doraditas, como en la foto, sáquelas y déjelas reposar.

Mientras tanto, engrase un molde bajo, pequeñito: no hace falta que haga nada grandote, solo va a comer usted. Coloque una capa de lonjas de berenjena, y cúbrala con un par de cucharadas de pasta de tomate (ojalá y la pueda hacer usted. Si no, trate siempre de comprar alguna que, en la lista de ingrediente, no diga cosas impronunciables y sospechosas).

Encima de la salsa, desmorone un trozo de queso ricotta. Sí, esto puede sonar conocido: ya por acá han pasado recetas que involucran a estos dos actores clave… Volviendo a la lasagna, no lleva pasta, solo berenjena. Desde hace algunos días, una linda lectora nos preguntó cuándo colgaríamos alguna receta liviana: y acá estamos (esperamos que le guste, a ella y a tod@s ustedes que nos leen).

Seguimos utilizando la berenjena como sustituto de la pasta de trigo. Colocamos una capa de berenjena encima del queso, y volvemos a empezar: tomate, queso y más berenjena. Coronamos con una leve capa de tomate y un par de dientes de ajo crudos picados bien finitos. Como la receta no lleva mucho aderezo, esto le ayudará a crear un contraste maravilloso, créame.

Lo que sigue es sencillo… como toda lasagna, se cubre con un buen queso para derretir. A mí me gusta el montino, pero cualquiera que le guste está bien: póngale su queso favorito encima y bueno, métala al horno un ratito, para que gratine. Ahora sí: l@ reto a acostarse a dormir sin comerse el primer pedazo antes… es más, trate de que le quede algo, lo que sea,  para mañana!  Provecho, y buenas noches :)

Acá le dejamos una lista de ingredientes, para mayor facilidad:

1 berenjena mediana

1/3 taza de pasta de tomate (natural, si puede)

1/2 taza de queso ricotta

2 dientes de ajo

aceite de oliva, sal y pimienta al gusto.

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Inspiracional.

Tuesday, April 28th, 2009

Revisando el blog de The Pioneer Woman, una chica que vive con su familia de vaqueros en Oklahoma, he encontrado recetas riquísimas dignas de hacer la boca agua hasta al más incrédulo. Lo que tal vez no me gusta mucho de la comida de Ree es que, como la mayoría de la comida gringa rica que conozco, hay un exceso de crema, crema doble, natilla y demás delicias grasientas que atentan contra la salud y promueven la siesta desvergonzada entre semana. Eso, para quienes trabajamos en oficinas y generalmente contra el tiempo, es un crimen impensable que debe ser evitado a  toda costa.

Hace unos días me tope con una receta de Ree que me llamó mucho la atención: una pasta en salsa de chiles rostizados. Me encantó la idea de una cremosa salsa de chile dulce para bañar un plato de macarrones. Lo que viene a continuación es un twist de esa receta de Ree, por eso este es un post inspiracional. En realidad no tenía  muy claro qué quería cocinar el sábado pasado. Solo sabía que tenía 4 chiles dulces en una bolsa plástica y que se estaban poniendo malos. Además, aprovechando que iba a encender el horno, decidí poner las 4 berenjenas que quedaban por ahí.

Además, y haciendo previsión de que tal vez iba a ser necesario un poco de sabor ahumado, pusimos una cabeza de ajo en la misma bandeja. Todo cubierto de aceite de oliva, sal y pimienta.

Yo puse eso en el horno y me metí al baño, porque estaba haciendo mucho calor. Fue hasta que salí que se me ocurrió aquello de copiar la receta de Ree, pero como no tenía los ingredientes, decidí twistearla para ver qué podía salir con un poco de improvisación y creatividad. Y claro, además, yo tenía las berenjenas :)

Bueno, trabajando con los recursos que había, pusimos manos a la obra. Primero, la salsa para la pasta (escogimos una pasta larga, la verdad no sé por qué, pero funcionó a las mil maravillas). Los chiles fueron pelados, y sus semillas retiradas. Sacamos los ajos de sus cáscaras. Incorporamos estos dos ingredientes en el procesador de alimentos, con un chorro de aceite de oliva y dos cucharadas de almendras tajadeadas. Esa es la salsa, no le pusimos mucho aliño: sal, pimienta, una cucharadita de picante y otra de azúcar. La llevamos al fuego por unos minutos para que estuviera caliente a la hora de servir.

Cuando la pasta estuvo al dente, simplemente la juntamos con la salsa y se revolvió bien para que quedara bien incorporada. Ahí nos dimos cuenta de que aunque no quisieramos poner crema (como en la receta de Ree) había que añadir al menos un chorrito de leche corriente, pues quedó bastante espesa, pero por lo demás, estaba deliciosa.

Como comenté anteriormente, había 4 berenjenas horneadas en la casa, que decidimos utilizar en esta receta: primero, saqué todas las semillas y luego hice julianas delgadas a lo ancho. Lo único extra que se hizo con esto, fue marinarlo en aceite y un pelín de sal (y aquí, como tenía las manos todas embarradas, no tomé ni una foto, jeje).

El plato final quedó lindo después de decorarlo con parmesano rallado y unas hojitas de albahaca fresca:

Rindió para 4  personas y todas repitieron, así que aquí va la lista de ingredientes, para tenerla en cuenta:

4 berenjenas medianas

4 chiles dulces

1 cabeza de ajo

2 cdas de almendras tajadeadas

500 gr de pasta larga

1 rollo de albahaca fresca

parmesano para rallar

sal, pimienta, aceite de oliva, chile picante y azúcar al gusto

Opcionalmente, recomendaría poner entre los ingredientes algunas gotas de leche entera, para que la salsa no quede muy espesa. Le digo que el plato se lleva su ratillo de preparación, pero la mayor parte de este ratillo es horno, y entonces una puede hasta bañarse, o aprovechar el tiempo en otras cosas mientras tanto.

Que le sepa rico y le rinda mucho.

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