Archive for the ‘comida completa’ Category

Punta de solomo en salsa de queso azul

Wednesday, August 25th, 2010

Sí, carne. Vaya cosa. Es más, carne con queso, que viene a ser algo todavía mejor. Debo admitir que en estos asuntos prefiero no meterme mucho: en general prefiero que alguien más cocine la carne que me voy a comer, pero bueno, hay días de días, y este es uno de esos en los que se me antoja ver todo el proceso. En cuanto al queso azul, hay para todos los gustos, pero a mí me gusta el danés. Ahora, hay gente que lo odia: una vez, en mi oficina, alguien tiró mi queso azul al basurero diciendo que estaba malo y que toda la nevera apestaba por su causa :( Gustos, decía.

Para dos, con hambrita, pida en el súper 1/2 kilo de punta de solomo. Yo prefiero que me lo corten, porque en eso sí soy medio chapa. De esa cantidad salen unos 6 filetes suficientemente gruesos, pero si le gusta sentir que se come un tuco de carne, pídalo en 4. 3 cdas de queso azul.En el paquete vienen 250 gramos, pero eso no importa, porque aunque sobre la mitad, todavía me queda mucho queso azul! 1/4 de barra de mantequilla sin sal. 10 hojas de estragón fresco, y unas cuantas más para adornar. 1/2 taza de leche aunque si lo prefiere puede usar crema. Yo usé leche y para espesarla le agregué una pizca de harina diluida. 1/2 cebolla en julianas. 3 dientes de ajo picados bien finito. Sal gruesa, pimienta negra y cayena al gusto. No olvide tener cositas para una ensalada: yo le  puse radicchio, lechuga crocante, lonjas de parmesano y gajos de albaricoque, con un aderezo de oliva y vinagre balsámico claro curado con pera.

Comencemos. Primero, la carne. Bien adobadita, por favor.

Vamos preparando la salsa. En una sartén, se derrite la mantequilla y se sofríen la cebolla y los ajos. Luego agregamos las hojas de estragón y la leche. Al primer hervor,  se adiciona la harina diluida para espesar, y luego el queso azul en moronas. Mueva con energía y cariño, hasta que el quesito se deshaga.

Ahora sí, la carne. Y aquí es donde entran a jugar los gustos. Personalmente, prefiero la carne sellada, muy jugosa por dentro. Lo que hago es calentar mucho, mucho la sartén y colocar la carne durante un par de minutos por cada lado, para que se dore por fuera pero se mantenga tiernísima por dentro. Si a usted le gusta cocinarla más, entonces utilice fuego medio durante más tiempo.

Olvidé decirle que mientras lleva a cabo este proceso debe tratar de  mantener su salsa de queso calientita. Le recomiendo poner la sartén encima de una olla de agua caliente, para que el vapor mantenga la salsa tibia sin que se sobrecocine.

Ahora sí, prepare su plato con todas las delicias y acompañe con una cerveza oscura.

Que le aproveche montones :)

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Pollo, limón, ajo y natilla

Wednesday, August 11th, 2010

Sí. Así como lo lee: una delicia en todos los sentidos posibles. Usted no se lo va a creer cuando esto salga del horno. Personalmente, casi no me gusta el pollo. Encuentro que es  una carne un poco insípida y me da bastante pereza tratar de darle sabor, especialmente a las pechugas. Por lo general compro cuartos y nunca se  me ocurre pedir la carne deshuesada, porque ahí sí que nadie nos podrá ayudar a que sepa a algo…

Esto es. Para dos personas, o para dos comidas (créame: no va a querer compartir), se necesitan:

2 cuartos de pollo sin piel, 4 dientes de ajo picados fino, sal gruesa al gusto, pimienta fresca recién molida, el jugo de 2 limones ácidos, 3 cdas de natilla y de toque final, chile cobán,  una variedad de chile ahumado que conseguí en Guatemala, nunca había probado, y de la que ahora soy una completa adicta.

Para acompañar, yo le recomiendo una pasta en salsa de mantequilla con ralladura de limón, pero este no fue el caso. Estoy tratando de comer menos harina, así que partí en rodajas un zapallo y lo dejé por ahí mientras alistaba la primera fase del pollo.

Comience adobando: pimienta, sal, jugo de limón, chile, ajo.

Continúe sellando el pollo. En una sartén o plancha calientísima, con la mínima cantidad de grasa, repase el pollo para que se dore por encimita. No lo deje mucho rato, esto solo garantiza que en el horno la carne no se va a secar.

Ya sellado, sáquelo y colóquelo en un molde engrasado. Ahí, agregue la natilla a cucharadas, por encima.

El pollo va al horno por una media hora, a 200 ºc. De vez en cuando, sáquelo por un momento, recoja una cucharada del caldo que va quedando en el molde. Si quiere, le puede poner más limoncito.

Mientras se cocina este proyecto, ponga los zapallitos en la mismita sartén o plancha, sin limpiar, en la que selló el pollo. Condimente al gusto (yo uso sal, pimienta y orégano).

Ahora sí, prepárese para lo que va a salir del horno, porque se ve como así:

Si la idea de la pasta l@ tienta, le recomiendo seguir su instinto. Si el conteo de carbos no le deja otra  opción, acompañe con verduras al vapor, o algo por el estilo.

¡Que le aproveche!

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Pastel de pollo y tortilla

Tuesday, July 27th, 2010

He comido este pastel toda mi vida y hasta la semana pasada me enteré de que en otras partes del país se le llama “lasaña”. Esto es interesante, porque bueno, a fin de cuentas es casi como una lasaña, aunque no lo sea. Mi  mamá cumple años en abril, y esto fue lo que comimos en su fiesta, o sea que la receta y las fotos estaban enterradas en el fondo de la compu. En fin, démosle viaje.

Necesita unas 15 tortillas de maíz. Si puede conseguir unas que NO sean de  paquete, de fijo le va a quedar mucho más rico. Yo me tuve que conformar con tortillas de súper, pero bueno, así es la vida. Bueno, quejadera aparte aquí está la lista de ingredientes:

2 pechugas con piel y hueso, 8 dientes de ajo, 2 cebollas medianas picadas, 2 tomates medianos cortados en cubos, 1 rama de orégano, 15 tortillas, 1 lata de pasta de tomate, 2 cdas de azúcar, 1/2 kilo de queso monterrey rallado, 1 cdita de achiote, chile picante (póngale chipotle), sal y pimienta al gusto.

Comience poniendo el pollo a cocinar: las dos pechugas, 1 litro de agua, 4 dientes de ajo, la rama de orégano, un puñito de sal. A la vez, pique todo lo que hay que  picar:

Cuando el pollo esté suave, retírelo del fuego y déjelo enfriar, así será más fácil desmenuzarlo y quitarle la piel y los huesos. Obviamente de esta parte no hay fotos, porque una tiene las manos completamente embarradas. Cuando su pollo esté desmenuzado, ponga al fuego una sartén grande. Sofría los “olores”: los 4 ajos que le quedaban, bien picados, más la cebolla y el chile dulce, con aceite y el achiote.

Ya dorado, se le añade el tomatito.

Cierre los ojos y huela la delicia. Un poquito más de sal y la pimienta.

Agregue la pasta de tomate y el azúcar. Y aquí sí, rectifique el sabor, para que lo siguiente salga perfecto.

Cubra el fondo de un molde engrasado con tortillas. Recorte pedacitos para las esquinas, haga maromas para que todo quede tapado. Mientras tanto, ponga ese pollo en la salsa.

Ahora sí, todo revuelto. Vea nada más la delicia. Retire el pollo del fuego y comience a armar su pastel. Sobre la capa de tortillas, coloque una de pollo. Suba los pisos que le alcance.

Termine con  una capa de tortilla, y el queso rallado encima. Llévelo al horno a unos 200ºC durante 10 minutos, y después lo pone a dorar un poquito. Lo que va a salir del horno se ve como así:

Esto estaba tan, pero tan, pero tan rico que lo llevé a la mesa y cuando volví de la cocina con la ensalada ya se lo habían repartido. O sea, no hay fotos de los platos servidos, porque si me ponía a tomarlas me dejaban sin nada. Lo acompañamos con ensalada verde, frijoles negros refritos, natilla y tortillas tostadas. Mi mamá estaba toda contenta y le gustó un montón. Decir que a ella le gustó mucho es bastante: mi mamá cocina delicioso. Si ella aprueba es porque estaba bueno, así que lo recomendamos sin miedo.

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Trucha y pomelo con invitado especial

Wednesday, July 14th, 2010

Dani cocina cada vez más rico.  De vez en cuando, así, como por conmover, me prepara unas delicias que parecen caídas del cielo. Lo mejor es que cuando lo llamo al súper para indagar sobre la sorpresa, con la necedad que  me caracteriza qué vas a hacer, qué estás comprando… él responde de la misma manera en que yo respondería a la pregunta: no sé, estoy viendo qué se me ocurre. Y lo que se  le ocurre tiende a ser, cómo decirlo… maravilloso.

Esta vez, gracias a que se dejó tomar fotos, tenemos pruebas visibles de su paso por nuestra cocina: trucha en salsa de aguacate, ensalada de pomelo y fideos de arroz. Una maravilla, desde el inicio hasta el final.

Dani me pidió encarecidamente que tomara nota de todo el proceso, consciente de que se le iba a olvidar apenas soltáramos el plato. Entonces, para la receta se usó:

1 1/2 aguacates maduros, 1/2 cebolla cortada fina, 10 hojas de albahaca cortadas fijas, 2 filetes de trucha, 2 dientes de ajo picados, el jugo de 1/2 limón ácido, 1/2 paquete pequeño de fideos de arroz, sal, pimienta, 6 hojas de lechuga rizada, 1 pomelo, 1 cda de vinagre de arroz, 1 cda de salsa de soya, 1 cdita de azúcar, 1/4 de taza  de leche.

Comencemos con el pescado. Dani lo lavó con limón y los adobó con el ajo y la albahaca. Les puso una  piza de sal y los llevó al sartén a fuego medio.

El pomelo se usa en 3  fases, así que es mejor prepararlo desde el principio, para que no haya que ir a las carreras. Se saca la ralladura, se limpian unos 6 gajos dejando la carne expuesta y el resto se hace en jugo. Ya listo eso, podemos pasar a la salsa de aguacate.

Primero, hacemos un guacamole simple, con un poquito de sal, otro de pimienta y otro de limón. Luego se sofríe la cebolla y se incorpora al guacamole y por último, se lleva el guacamole a la sartén, se le agrega una cdita de ralladura de pomelo, se rectifica el sabor y se agrega la leche. Se deja hervir revolviendo, para que se seque un poquito y obtenga la consistencia cremosa que necesitamos.

Ya listo el aguacate, se procede a preparar los fideos de arroz de acuerdo con las instrucciones, que generalmente son hierva agua y quítela del fuego, agregue los fideos y déjelos reposar por un par de minutos. Detenga la cocción añadiendo agua fría.

La ensalada es sencilla: lavar las hojas de lechuga, preparar el aderezo: sal, pimienta, 2 cdas de jugo de pomelo, el azúcar, el vinagre de arroz y la salsa de soya. El plato que Dani armó tenía una cama de fideos y sobre estos la trucha cubierta de salsa de aguacate. Al ladito, una cama de lechuga coronada con los gajos de pomelo, un poquito de ralladura y un par de cucharadas de aderezo (que le da un sabor delicioso a los fideos).

Este plato queda sabroso. Los sabores son poco comunes, pues la ensalada es bastante amarga pero el aderezo le aporta un dulce delicioso. La trucha queda riquísima, y créame: se va a querer comer las dos porciones sin invitar a nadie.

Que aproveche!

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Mar y tierra

Monday, March 29th, 2010

La vida es bella cuando se tiene un bife de chorizo en el plato.  Period.

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Adobe el suyo con tomillo fresco, ajos picados, aceite de oliva, una pizca de sal y unas gotitas de vinagre de manzana. Déjelo una horita por ahí, tapado, para que se impregne de los sabores especiados. Créame: vale la pena cada minuto, cada esfuerzo, toda la paciencia.

Mientras tanto, pele los camarones (esos de la foto son de cultivo, y para 2 personas usamos 1/4 de kilo). Deje las colitas en su lugar, se ven lindas y dan buen sabor. Caliente una sartén a fuego medio. Deje ir 4 dientes de ajo picados y 1 cda. de mantequilla. Cuando los ajos estén doraditos, agregue los camarones. Cierre los ojos. Escuche. Huela. Sazone con sal y pimienta. Cuando comiencen a sonrosar, agregue 1/4 de taza de limón acido. Deje que esos camarones se suavicen y se llenen de limón. Antes de sacarlos de la sartén, agregue 1 cdita extra de mantequilla y un toquecito de paprika.

En la misma sartén, cocine la carne. Aquí ya todo depende de su gusto: a mí me gusta término medio, pero habrá quien la quiera completamente hecha, o quien la quiera casi cruda. Cuando esté a su gusto, pásela a un plato y coloque unos cuantos camarones encima. No olvide bañar la carne con la salsa de limón y mantequilla.

¿Y esto con qué? Le recomiendo unas papitas al horno, con romero y sal gruesa. Y obvio: un vino tinto bien seco.

Que aproveche!

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Retorno en tiempo real

Tuesday, February 16th, 2010

¿Qué está cenando esta noche? ¿Ya cenó?

Yo acabo de hacerlo  frente a la computadora, porque tengo cerros de trabajo pendiente. Cerros y cerros, pero eso no significa que no podamos sacar media hora para un buen syrah y un plato de comida caliente. Y bueno, ¿qué hace una cuando no tiene tiempo, sino pasta?

Este post medio inesperado es una pequeña disculpa por el atraso en las recetas navideñas. Se comprenderá que cuando una mujer cumple 30 años se le atraviesan cosas de cosas en la vida, y escribir deja de ser prioridad por unos días.

¿Qué estoy cenando esta noche?

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Esa que se ve en la esquina es la computadora. Lo demás es 1/3 de paquete de tallarines de espinaca. Los cociné en agua sin sal hasta su punto. Los escurrí rápidamente. Calientes como estaban, les añadí sal, pimienta negra, un diente de ajo picado muy, muy fino y dos cucharadas de aceite de oliva. Los revolví bien y luego les rayé harto parmesano encima. Y cuando ya me había sentado a comer se me antojó el vino.

Acabo de terminarme el plato y ya voy por la segunda copa. Y créame: usted en mi lugar estaría en las mismas  ;)

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Perdiendo el miedo

Friday, December 18th, 2009

Hace unos días hice mi primera pasta casera rellena. Tardé horrores, por el asunto de la primera vez, pero felizmente todo salió lo mejor que podía salir y lo único malo es que estoy considerando no ir nunca más a la oficina para quedarme inventando rellenos y comiendo hasta ponerme como una bola. El asunto es bastante sencillo, una vez que se salta la primera barrera: la máquina de estirar pasta. Yo tenía una guardada en la gaveta desde el amigo secreto del año pasado, y decidí finalmente sacarla a riesgo de morir en el intento. Pero eso viene después. Primero, lo primero.

pasta al huevo

Esto fue mucho más sencillo de lo que yo pensaba, aunque todavía puedo sentir la textura de las yemas entre los dedos. Dos tazas de harina en una superficie limpia y plana. Un hueco en el centro de la harina. Ahí, usted pone 3 huevos enteros, más 1 pizca de sal disuelta en una cdita de agua. Comience a revolver de afuera hacia adentro, hasta que tenga una pasta de textura manejable y que no se pegue mucho en las manos. Ya teniendo un bollo de masa usted puede pasar a la parte técnica, que implica montar un aparato, leer las instrucciones sobre cómo se limpia y se usa, hacer varios intentos fallidos y, finalmente, lograr estirar la pasta.

estirada

Queda muy bonita. Las láminas son bastante finas, pero no tanto. Estuve a punto de abortar la misión un par de veces, porque esto requiere de paciencia y así. Y bueno, una vez que tiene su pieza estirada, la puede colocar sobre una superficie enharinada, para que no se le arme un pegatoste y se paseé en todo. De hecho, le recomiendo enharinar la superficie en la que va a colocar su pasta incluso antes de estirarla, para evitar desastres. Una cosa importante: no estire toda su pasta de una vez, a menos que su cocina tenga cientos de superficies planas y enharinadas para colocarla :P Listo esto, comencé a cortar mi pasta, para rellenarla. Escogí un molde de galletas redondo, porque no tenía otras opciones más orientadas a la preparación de pasta, jeje.

cortamos

Un detalle importantísimo, que al principio no consideré pero es básico y lógico, es que se le pueden pegar unas contra las otras estas tortitas. Pero si las enharina mucho, luego no le sirven… en fin. Trate de no ponerlas unas encima de las otras, y prepare su relleno para que comience a armar y no caiga en el abismo de la desesperación. Como yo me antojé de preparar pasta rellena un día cualquiera, no tenía nada pensado para meterle. Me puse a trastear y encontré unos tomates secos, queso crema, ajos, albahaca y unos trocitos de queso fresco. Eso era lo que había, y bueno, con eso hice el relleno. Primero puse los tomates a hervir un poquito para que suavizaran. Luego puse todo en el procesador de alimentos:

relleno

Luego rellenamos: una tortita, un poquito de relleno, otra tortita. Presionamos firmemente los bordes para sellarla y listo (bueno, casi listo, todavía hay que cocinarlas). Usted irá haciendo una y otra y otra  y otra y otra… hasta, literalmente, el cansancio. Pero como somos víctimas del buen comer, eso no es taaaan importante, espero.

listos

Notará que para este momento ya había oscurecido por completo, y las fotos comienzan a apestar. A favor de la pasta fresca está que se cocina rapidísimo, aunque usted dure un siglo preparándola. Esta que nos comimos ese día careció por completo de gracia porque ya cansada lo que se me ocurrió ponerle fue tomate. Digo, estaba rellena de tomate, por encima se le podía poner cualquier otra cosa, ¿no? Pero estaba rica -mucho más que en la foto, que es espantosa.

lista para comer

Decía que quedó deliciosa. Y al día siguiente en la oficina, en vez de tomate le puse por encima mantequilla derretida con ajo y queso parmesano. Y quedó aún más buena.

Ahora solo tengo como dos reflexiones finales, de tipo comience a hacer esta vaina sin hambre, porque sino le va fatal. Además, hay gente a la que  no le gusta la pasta al huevo, por alguna extraña razón. Lo bueno es que el huevo se puede sustituir con agua, más o menos 3 cucharadas de agua hacen un huevo. Usté improvise, si ve que le falta harina, entonces le pone más, y así por el estilo. Con el relleno, se puede improvisar, y ahí sí que puede dejar volar su imaginación (yo no dejé volar mi imaginación, usé lo único que tenía).

Si se atreve, hágalo despacito, y acompáñelo con vino, para hacer menos dolorosa la espera :)

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Tilapia con coco

Wednesday, October 28th, 2009

Use su horno más seguido: se lo van a agradecer la panza, el corazón y el paladar -yo quiero creer que en el mundo no hay microondas, aunque ya les voy encontrando el uso: sirven para calentar agua. El horno de la cocina es, además de lindo, súper útil. Una vez que está caliente usted le puede dar uso por horas y horas, y todo lo que sale de él queda riquísimo. Yo, cuando hago pan, siempre aprovecho el calor para cocinar un pescado.

El pescado es suavecito, se cocina súper rápido y aguanta lo que le pongan. Este, que en la foto está acompañado por una ensalada césar y unos champiñones a la plancha, quedó delicioso. Volviendo a la foto, apesta porque en general casi solo puedo cocinar de noche, y la luz que tengo no ayuda para nada a la comida. En fin…

Pyrex. 1/2 kilo de tilapia. 1 tomate grande, cortado en tajadas. 1 cebolla grande cortada en julianas. 2 dientes de ajo picados. Aceite de oliva. Sal. Pimienta. 1 cucharada de mantequilla. 1/4 taza de leche de coco (yo hice trampa y le puse un cubito maggi brasileño de los que me trafican, pero después lo probé con leche, leche y quedó mucho más rico).

Esto es fácil. Usted ya tiene el horno caliente porque estaba haciendo pan o algo. Entonces pongámoslo a unos 200ºC. El pescado, lávelo con jugo de limón para quitarle impurezas. Después séquelo con una toalla de cocina. Frótelo con el ajo picado, sal y pimienta. Ponga un chorrito de aceite de oliva sobre el pyrex, para evitar pegostes. Coloque el pescado. Encima, más sal y pimienta, y luego los tomates. Sobre los tomates la cebolla y la mantequilla (esta repártala por encima de los tomate y las cebollas). Y luego deje caer la leche de coco por encima.

No tiene que taparlo para meterlo al horno, porque el tomate mantiene el pescado suave e impide que se seque. Digamos que lo pone 1/2 hora y se fija si ya está para que no se le sobrecocine. Y eso es. Después siéntese a comer, acompañando el pescado con unas lonjas de pan fresco, una buena ensalada y algún side, tipo los champiñones a la plancha, que nada más se cortan en mitades y se ponen a sofreir con sal y ajo en una sartén bien caliente.

¿Ve qué fácil es cocinar rico? ¡Vaya convenciéndose!

Pd: use más su horno de verdad y menos su microondas (m… eso ya lo había dicho, pero no importa).

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¿Qué se come con vino?

Saturday, September 26th, 2009

Todo… Bueno, hay algunas cosas que saben mejor con cerveza, como los chicharrones, pero el vino de mesa, para cualquier almuerzo o cena informal, es altamente recomendado: el corazón, el cerebro, el sistema circulatorio, se lo agradecerán siempre. Aunque en realidad este post no es sobre vino, sino sobre lo que se come con él yo, que soy partidaria absoluta de beber mientras cocino y mientras como, aprovecho para hacer el comercial :P

Vamos a lo que vinimos, por favor.

¿Qué comemos con vino? La primera respuesta que se me viene a la mente: pasta. Toda la pasta. Y para no sonar muy ebria, mejor paso a hablar de pasta. Me gusta el farfalle. Es todo lindo: corbatincillos tamaño bocado, que no se hacen un despelote en el tenedor y se pueden comer tranquilamente con blusa blanca, sin miedo de mancharse hasta el alma. Hay un farfalle picante, que se hace con frijoles blancos, sabe riquísimo. Pero en realidad yo soy amante incondicional del tomate frito. Eso sí que es una gran cosa: tomate fresco, hecho salsa, y combinado con una buena pasta. Pare de contar… Eso es todo lo que necesito.

Hay tomate frito que viene en lata, pero no es lo mismo. Lo rico es hacerlo en la casa, dejarle la cáscara y las semillas, que se vea y se sienta casero:

Pongamos que va a cocinar para 4 comensales: un tomate mediano por cabeza, 2 dientes de ajo, aceite de oliva. Primero sofría el ajo en una sartén mediana. Agregue el tomate en cubos y revuelva. Cuando comience a cambiar de color (se pone de un rojo violento), condimente a su gusto e intuición: sal, pimienta, azúcar para quitar el ácido, un poquito de chipotle (si tiene), más aceite de oliva, y una 1/2 taza de agua. Baje el calor y déjelo cocinar en paz, hasta que se vea salsoso, delicioso:

Y bueno, mientras esto se da, como por obra de un milagro, usted, en una olla cualquiera, cocina 1 paquete de 500 gramos de farfalle. Cuidando que no se sobre cocine, porque lo vamos a cocinar un momentito más con el tomate frito. Listas ambas cosas, proceda a revolverlas en la sartén.

Escurra la pasta, mezclela con la salsa, trate de que  se mantenga siempre bien caliente (a sus comensales, amenácelos con algo que les duela para que estén a tiempo, y si ve que van a llegar tarde, castíguelos comenzando a cocinar tardísimo, y haciéndolos aguantar un poco de hambre). Lo que sigue, es a gusto suyo: sirva los platos a su gusto y coma. Personalmente, me gusta poner por encima de esta pasta un chorro de aceite de oliva con chile. Unas hojas de albahaca morada. Un par de cucharadas de parmesano rallado.

(y una copa de vino tinto, por supuesto).

Salú.

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Almuerzo Agridulce

Wednesday, September 9th, 2009

Estuve fuera de la ciudad una semana, así que para evitar una crisis biológica en mi refri, pasé la mayoría de cosas que pude (y que entraban) al congelador.  Así que la fruta picada del desayuno pasó a congelarse, al igual que unas tortas de carne, cebolla larga y unas yucas para freir.  Como el nivel de hielo escarchado que hay en el congelador va ganando en volúmen al espacio disponible para guardar cosas, es tiempo de usar lo que está congelado, comérselo todo y poner a descongelar el aparato. Así que me preparé unas tortas de carne con salsa agridulce, acompañadas de yuquitas fritas y ensalada de cebolla y tomate.

pidiendo a gritos descongelada
pidiendo a gritos descongelada

Ingredientes:

Alguna proteína, en mi caso tortas de carne.

cebolla de cabeza y/o cebolla larga

fruta: en mi caso, papaya y piña en cubitos

tomate

palitos de yuca

limón

cualquier otra cosa que se le atraviese y se vea bueno

Primero la salsa agridulce.

En una olla sofreí unas tiras de cebolla blanca y unos trozos de cebolla larga picada. Sacar la mitad y guardarlo aparte, esto se lo agregaremos nuevamente a la salsa.  A fuego bajito,  echarle la papaya y piña en cubitos y un tomate maduro picado. El tomate suelta agua, así que ahí dejamos que con el calor se vaya descongelando la fruta y aguando la salsa.  Cuando ya podamos aplastar la fruta con la ayuda de una cuchara de madera, dejamos suavizar otro toque y podemos usar nuestra fuerza de brazo para hacer una pulpa de todo lo que hay en la olla, o si quieren y son perezosos como yo, licuen el contenido de la olla. Entonces llega la hora del sabor. Súbanle la temperatura a la ollita (fuego medio está bien) y sigamos!

Como buena refri de persona soltera, la mía usualmente está llena de condimentos y pocas cosas además de ello. Aproveché para hacer una buena mezcla. El gengibre que sobró del sushi de hace unas noches? para la olla. Unas cucharadas de salsa de tomate.  Aprovechando lo que tengo sembrado en unas macetas también le eché orégano, hierbabuena, cilantro y unas hojas de albahaca, todo fresco.  Una cucharada de salsa Hoisin. Salsa china.   No se olviden de la sal. Para esta salsa, todo se vale. Vayan probando mientras echan en la olla para ver qué les cuenta su paladar. Yo no tenía en casa, pero me imagino que también hubiera salido  rica con  otras cosas como mostaza o un chorrito de vino o vinagre, más especias, restos d la salsa chunky, un poco de picante, mantequilla de maní, un trozo de cubito maggi, pimienta, etc. O eliminen cualquiera de los ingredientes que no les gusten. Sustituyan las frutas por las q tengan en casa. Ustedes verán.

Agreguen la parte de la cebolla sofrita que reservaron anteriormente, para darle textura y dejen la salsita cocinándose y revuelvan de vez en cuando. Yo sólo tengo 2 hornillas en mi cocina, así que saqué la salsa del fuego y después la volví a colocar al fuego hacia el final de la preparación.

La carne y las yuquitas

Ahora en una olla con 3 dedos de aceite caliente, pongan las yuquitas para freir (yo puse 3 palitos).  A medida que van dorando, les van dando vuelta para que queden parejitas y crocantes.   En un sartén echen un poquito de aceite y pongan a cocinar la torta de carne, le van dando vueltas a medida que se va cocinando. Las yuquitas quedarán listas antes que las tortas de carne. Sáquenlas de la olla y las ponen sobre una toalla de papel de cocina para que escurran. No se olviden de revolver la salsa y que no se seque mucho si todavía la tienen al fuego. Si no estaba al fuego, quiten la olla con aceite caliente con cuidado, y pongan la salsa a fuego bajo para que se caliente otra vez.

Ahora a emplatar. Un poco de cebolla y tomate con sal y jugo de limón como ensalada, las yuquitas a un lado y la torta de carne con la salsa agridulce por el otro.

Este plato me lo imagino delicioso también con carnes blancas como pollo o cerdo, o con pescado.


el almuerzo

el almuerzo

Buen Provecho!

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