Archive for the ‘Miniconsejos’ Category

El extraño mundo de las bebidas naturales, toma 2.

Wednesday, August 4th, 2010

Ya hace tiempo habíamos hablado de las sectas peligrosas, incluso nos detuvimos en la del fresco de polvito, una de las peores del universo. Esto de las bebidas naturales es tan, pero tan placentero, que usted hasta puede dedicarse a ello si quiere: nosotras, por ejemplo, somos adictas. En feriado, por ejemplo, cuando hay que quedarse en la casa porque la furia de la negrita bota puentes y nos arranca de las manos la posibilidad de irnos a Guanacaste, una opta por asumir la penitencia y limpiar la casa. Hace un calor insospechado para la época del año, y entonces vamos a la refri a revisar qué o qué. Esto encontramos:

Sí: piña dulce y de producción a pequeña escala cortesía de don Carlos Conejo, uno de nuestros dealers en la feria del agricultor de Zapote. Apio. Hierbabuena. Jugo de  naranja.

Aquí no hay ciencia, usted pone todo esto en la licuadora con unos 5 cubos de hielo. Si la piña y las naranjas están bien dulces, no es necesario añadir azúcar. Sirva y adorne, para que lo disfrute como si alguien más se lo hubiera preparado. Cuidado con la copa que escoge:  cuando yo vi el mío en esta de margarita, me dieron muchas ganas de tirarle un chorro de ron blanco.

No fui a la playa, pero la traje a mi casa. Y tuve que tomarme 2. Ahora bien, debo decirle que en alguna parte leí que la combinación de apio con piña baja la presión. Está usted advertid@.

Que beba bien!

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Con un twist

Wednesday, April 7th, 2010

Hace varios días estamos por estrenar nuevas categorías en el sitio, pero quienes escribimos por acá hemos estado bastante en otras. Hoy le damos comienzo a “con un twist” en donde vamos a ocuparnos de elaborar cosas ricas a partir de comida rápida de cajita. Los ingredientes: comida rápida de cajita para llevar y un poco de espíritu emprendedor (algunas veces será un poco aventurero).

La primera invitada de esta nueva “sección” (que no por falta de secciones va a serlo menos) es la cajita de pollo de restaurantes As. ¿Por qué As? Porque es lo que hay en mi barrio: a la vuelta de la esquina, en un localito limpio y atendido por gente simpatiquísima (esto NO es un infomercial) venden un pollo frito que se puede comer -no como otros, que no vamos a nombrar-.

La escena es la siguiente: miércoles caluroso, yo trabajando en la casa, mediodía con poco tiempo para cocinar y mucha pereza de por medio.

El cast es el que  sigue: revisando la nevera encontramos 1/2 cebolla morada, hojas varias de lechuga, un poco de espinaca fresca y pare de contar.

Salgo de la casa resignada a comer pollo frito de cajita. Pero en el camino se me ocurre que tal vez si resto las papas y agrego una ensalada las consecuencias arterioscleróticas sean menores para el organismo. Ya en el restaurante, sorpresa: la única ensalada de acompañamiento disponible es de repollo con toneladas de mayonesa. Conclusión: me llevo el pollo y hago ensalada en la casa. Pido uno de los platos exóticos del menú, una especie de chicken strips crujientes, que tienen un poco de grasa extra para mi gusto, pero me ahorrarán el trabajo de deshuesado.

Regreso a  la  casa y armo la ensalada:

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Una cama de lechugas y espinaca fresca. Cebolla morada en julianas. Sal, pimienta y paprika. ¡Ah! Un detalle que se me fue: la orden viene acompañada de una salsa a elegir. Escogí mostaza-miel porque combina mejor que barbiquiú con la ensalada. Mezclamos la salsa con una cdita de aceite de oliva y otra de vinagre de manzana. El resultado es una vinagreta de mostaza que no está tan mal. Cortamos el pollo en trozos medianos.

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El resultado no fue la gran cosa, pero puedo decir que estuvo bastante mejor que un pedazo de pollo frito con papas fritas de restaurante de comida rápida. Además, uno siente que está comiendo verdura, y el peso sicológico de pensar que se está comiendo bien es siempre grande. Se me ocurren mil cosas más qué hacer con este pollo (comenzando por arrancarle el crispy con un cuchillo).

Calificación: 7 de 10. ¿Lo volvería a hacer? Tantas veces como sea necesario. ¿Estaba rico? Sí. ¿Y el precio? Más barato que una ensalada de pollo de restaurante de comida rápida.

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Retorno en tiempo real

Tuesday, February 16th, 2010

¿Qué está cenando esta noche? ¿Ya cenó?

Yo acabo de hacerlo  frente a la computadora, porque tengo cerros de trabajo pendiente. Cerros y cerros, pero eso no significa que no podamos sacar media hora para un buen syrah y un plato de comida caliente. Y bueno, ¿qué hace una cuando no tiene tiempo, sino pasta?

Este post medio inesperado es una pequeña disculpa por el atraso en las recetas navideñas. Se comprenderá que cuando una mujer cumple 30 años se le atraviesan cosas de cosas en la vida, y escribir deja de ser prioridad por unos días.

¿Qué estoy cenando esta noche?

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Esa que se ve en la esquina es la computadora. Lo demás es 1/3 de paquete de tallarines de espinaca. Los cociné en agua sin sal hasta su punto. Los escurrí rápidamente. Calientes como estaban, les añadí sal, pimienta negra, un diente de ajo picado muy, muy fino y dos cucharadas de aceite de oliva. Los revolví bien y luego les rayé harto parmesano encima. Y cuando ya me había sentado a comer se me antojó el vino.

Acabo de terminarme el plato y ya voy por la segunda copa. Y créame: usted en mi lugar estaría en las mismas  ;)

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Perdiendo el miedo

Friday, December 18th, 2009

Hace unos días hice mi primera pasta casera rellena. Tardé horrores, por el asunto de la primera vez, pero felizmente todo salió lo mejor que podía salir y lo único malo es que estoy considerando no ir nunca más a la oficina para quedarme inventando rellenos y comiendo hasta ponerme como una bola. El asunto es bastante sencillo, una vez que se salta la primera barrera: la máquina de estirar pasta. Yo tenía una guardada en la gaveta desde el amigo secreto del año pasado, y decidí finalmente sacarla a riesgo de morir en el intento. Pero eso viene después. Primero, lo primero.

pasta al huevo

Esto fue mucho más sencillo de lo que yo pensaba, aunque todavía puedo sentir la textura de las yemas entre los dedos. Dos tazas de harina en una superficie limpia y plana. Un hueco en el centro de la harina. Ahí, usted pone 3 huevos enteros, más 1 pizca de sal disuelta en una cdita de agua. Comience a revolver de afuera hacia adentro, hasta que tenga una pasta de textura manejable y que no se pegue mucho en las manos. Ya teniendo un bollo de masa usted puede pasar a la parte técnica, que implica montar un aparato, leer las instrucciones sobre cómo se limpia y se usa, hacer varios intentos fallidos y, finalmente, lograr estirar la pasta.

estirada

Queda muy bonita. Las láminas son bastante finas, pero no tanto. Estuve a punto de abortar la misión un par de veces, porque esto requiere de paciencia y así. Y bueno, una vez que tiene su pieza estirada, la puede colocar sobre una superficie enharinada, para que no se le arme un pegatoste y se paseé en todo. De hecho, le recomiendo enharinar la superficie en la que va a colocar su pasta incluso antes de estirarla, para evitar desastres. Una cosa importante: no estire toda su pasta de una vez, a menos que su cocina tenga cientos de superficies planas y enharinadas para colocarla :P Listo esto, comencé a cortar mi pasta, para rellenarla. Escogí un molde de galletas redondo, porque no tenía otras opciones más orientadas a la preparación de pasta, jeje.

cortamos

Un detalle importantísimo, que al principio no consideré pero es básico y lógico, es que se le pueden pegar unas contra las otras estas tortitas. Pero si las enharina mucho, luego no le sirven… en fin. Trate de no ponerlas unas encima de las otras, y prepare su relleno para que comience a armar y no caiga en el abismo de la desesperación. Como yo me antojé de preparar pasta rellena un día cualquiera, no tenía nada pensado para meterle. Me puse a trastear y encontré unos tomates secos, queso crema, ajos, albahaca y unos trocitos de queso fresco. Eso era lo que había, y bueno, con eso hice el relleno. Primero puse los tomates a hervir un poquito para que suavizaran. Luego puse todo en el procesador de alimentos:

relleno

Luego rellenamos: una tortita, un poquito de relleno, otra tortita. Presionamos firmemente los bordes para sellarla y listo (bueno, casi listo, todavía hay que cocinarlas). Usted irá haciendo una y otra y otra  y otra y otra… hasta, literalmente, el cansancio. Pero como somos víctimas del buen comer, eso no es taaaan importante, espero.

listos

Notará que para este momento ya había oscurecido por completo, y las fotos comienzan a apestar. A favor de la pasta fresca está que se cocina rapidísimo, aunque usted dure un siglo preparándola. Esta que nos comimos ese día careció por completo de gracia porque ya cansada lo que se me ocurrió ponerle fue tomate. Digo, estaba rellena de tomate, por encima se le podía poner cualquier otra cosa, ¿no? Pero estaba rica -mucho más que en la foto, que es espantosa.

lista para comer

Decía que quedó deliciosa. Y al día siguiente en la oficina, en vez de tomate le puse por encima mantequilla derretida con ajo y queso parmesano. Y quedó aún más buena.

Ahora solo tengo como dos reflexiones finales, de tipo comience a hacer esta vaina sin hambre, porque sino le va fatal. Además, hay gente a la que  no le gusta la pasta al huevo, por alguna extraña razón. Lo bueno es que el huevo se puede sustituir con agua, más o menos 3 cucharadas de agua hacen un huevo. Usté improvise, si ve que le falta harina, entonces le pone más, y así por el estilo. Con el relleno, se puede improvisar, y ahí sí que puede dejar volar su imaginación (yo no dejé volar mi imaginación, usé lo único que tenía).

Si se atreve, hágalo despacito, y acompáñelo con vino, para hacer menos dolorosa la espera :)

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El extraño mundo de las bebidas naturales

Wednesday, December 9th, 2009

A usted seguramente le ha pasado que, sin darse cuenta, se ha ido metiendo en la secta del fresco de polvito (la única secta peor que la del fresco de polvito es la secta de la cocacola). Usted no tuvo la culpa de caer ahí: esto fue una combinación de factores, una cuestión de horarios, de conveniencia, de necesidad. Sabemos que ir a la feria  no es su fuerte, y que la fruta fresca de súpermercado es fea, pasca, cara… Esa puede haber sido, digamos, la primera excusa.

La segunda, pongamos, conveniencia, es bastante importante. ¿Quién puede refutar la facilidad de abrir un paquete de polvito, tirarlo dentro del litro de agua, batir y beber? La fruta hay que pelarla, picarla, licuarla, endulzarla… se pudre en dos momentos si no se gasta, uno no tiene tiempo para todas esas cosas… blah, blah, blah.

Supongamos que usted tiene toda la razón. La tiene: el extraño mundo de las bebidas naturales es un lugar en el que el disfrute requiere de  tiempo, dedicación, interés. Requiere de paciencia, de ganas de pasársela bien, de disposición. Este post es  un post de consejos. Si quiere seguirlos bueno, y si no también. Aquí está esta foto, por ejemplo:

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En esto se duran de 3 a 5 minutos, más el rato previo de preparación de los ingredientes. Y bueno, aquí es donde me pongo vivencial y le cuento que yo, los domingos, voy a la feria. Voy a la de Zapote, porque esa termina como a las 2 de la tarde, y yo en general trasnocho los sábados. Bueno, decir que la feria siempre es muy temprano no es excusa: repito, esta termina a las 2 pm. Entonces, le decía, voy a  la feria. Compro muchas cosas, pero en la lista siempre hay algunas que son de vital importancia: papaya, fresas, naranjas, piña, apio, hierbabuena.

Con esas cosas me preparo bebidas naturales. “Qué pereza”, dirá usted. Yo le digo de vuelta “whatevs”. Llego a mi casa de la feria, lavo todas las fresas y las pongo en un túper en el congelador. Hago lo mismo con la papaya y la piña. Todo congelado: dura la semana entera y hasta más. Yo, con mi fruta congelada, me acuesto a dormir tranquila, porque al día siguiente voy a tener todos los ingredientes necesarios para mi smoothie. Así tomo fruta todos los días por la mañana, o preparo un refresco para el almuerzo, y me alejo de la peligrosa secta del refresco de polvito, que además tiene otros dioses impíos y miserables como las “salvaditas sardimar” y   puré de cajita.

Dos naranjas, unas 5 fresitas congeladas, un par de pedacitos de otra fruta congelada (con papaya yo soy feliz), una cucharadita de azúcar… tres minutos,  y listo. Aléjese de las sectas del “no tengo tiempo”: créame que su cuerpecito se lo va a agradecer al corto, mediano y largo plazo.

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Esta navidad

Thursday, November 26th, 2009

Acá, en Costa Rica, Manos en la Masa le ofrece deliciosas opciones para regalar o compartir con sus loved ones.

Pruebe nuestras especialidades de ayote (calabaza):

- Pastel de ayote con almendras y dulce de leche.

- Cheesecake de ayote con jengibre y especias.

O si lo prefiere, puede escoger alguna de nuestras cajas de regalo, que incluyen deliciosas galletas navideñas de sabores: vainilla, jengibre , semillas de culantro y cardamomo o chocolate y café.

También puede probar nuestras famosas empanaditas tradicionales, rellenas de mermelada de fresa (para los más chicos, tenemos el “pop”: deliciosas empanaditas en forma de estrella, con palito!).

Escoja entre nuestras opciones de cheesecake:

- Tradicional: con coulis de fresa.

- Naranja y chocolate amargo.

- Maracuyá.

- Brownie-cheescake swirl (especialidad de la casa, un delicioso brownie cubierto por una deliciosa capa de cheesecake).

- Café.

Si prefiere una torta fría, le ofrecemos:

- Nuestra deliciosa torta esponja, rellena de helado y frutas frescas.

- Torta de miel y mascarpone. Una delicia, cubierta de canela.

- Tartaletas de naranja.

Usted escoge y nosotras le endulzamos el día.

Para cotizaciones, escriba a furia@furiademais.com, o déjenos su mensaje.

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Tilapia con coco

Wednesday, October 28th, 2009

Use su horno más seguido: se lo van a agradecer la panza, el corazón y el paladar -yo quiero creer que en el mundo no hay microondas, aunque ya les voy encontrando el uso: sirven para calentar agua. El horno de la cocina es, además de lindo, súper útil. Una vez que está caliente usted le puede dar uso por horas y horas, y todo lo que sale de él queda riquísimo. Yo, cuando hago pan, siempre aprovecho el calor para cocinar un pescado.

El pescado es suavecito, se cocina súper rápido y aguanta lo que le pongan. Este, que en la foto está acompañado por una ensalada césar y unos champiñones a la plancha, quedó delicioso. Volviendo a la foto, apesta porque en general casi solo puedo cocinar de noche, y la luz que tengo no ayuda para nada a la comida. En fin…

Pyrex. 1/2 kilo de tilapia. 1 tomate grande, cortado en tajadas. 1 cebolla grande cortada en julianas. 2 dientes de ajo picados. Aceite de oliva. Sal. Pimienta. 1 cucharada de mantequilla. 1/4 taza de leche de coco (yo hice trampa y le puse un cubito maggi brasileño de los que me trafican, pero después lo probé con leche, leche y quedó mucho más rico).

Esto es fácil. Usted ya tiene el horno caliente porque estaba haciendo pan o algo. Entonces pongámoslo a unos 200ºC. El pescado, lávelo con jugo de limón para quitarle impurezas. Después séquelo con una toalla de cocina. Frótelo con el ajo picado, sal y pimienta. Ponga un chorrito de aceite de oliva sobre el pyrex, para evitar pegostes. Coloque el pescado. Encima, más sal y pimienta, y luego los tomates. Sobre los tomates la cebolla y la mantequilla (esta repártala por encima de los tomate y las cebollas). Y luego deje caer la leche de coco por encima.

No tiene que taparlo para meterlo al horno, porque el tomate mantiene el pescado suave e impide que se seque. Digamos que lo pone 1/2 hora y se fija si ya está para que no se le sobrecocine. Y eso es. Después siéntese a comer, acompañando el pescado con unas lonjas de pan fresco, una buena ensalada y algún side, tipo los champiñones a la plancha, que nada más se cortan en mitades y se ponen a sofreir con sal y ajo en una sartén bien caliente.

¿Ve qué fácil es cocinar rico? ¡Vaya convenciéndose!

Pd: use más su horno de verdad y menos su microondas (m… eso ya lo había dicho, pero no importa).

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El famoso cheesecake de maracuyá

Wednesday, October 21st, 2009

Adaptado del Essential Dessert Cookbook

Cómo costó, ¿verdad?

Pero gracias a la hermana de Dani, que lo pidió para su graduación, hicimos dos, sacamos un par de fotos del resultado (para más información sobre el paso a paso del cheesecake, vaya a este post) y aquí está la receta.

Para hacer este cheesecake, usted necesita los siguientes ingredientes:

Para el crust: 300 gramos de galletas graham. Si quiere lo hace con galletas maría, pero le advierto que se ponen suaves, feas (se acuerda de aquellas galletas soda que ponían en las fiestas, con el atún con mayonesa por encima, todas aguadas…? Así exactamente).

1 barra de mantequilla. MANTEQUILLA.

1 cda de azúcar moreno y 1/2 cda de canela.

Lo que se hace con esto ya usted lo conoce: derretimos la mantequilla y la ponemos con los demás ingredientes en el procesador de alimentos o licuadora. Lo sacamos de ahí y lo acomodamos contra el fondo de un molde desarmable previamente engrasado. Eso se va para el congelador hasta que lo demás esté listo.

Para el relleno necesitamos:

700 gramos de quesocrema: créame, usted quiere usar el light. El otro le dará un sabor pesado, empalagoso, y hará que el postre pierda esa frescura que le da la fruta.

1/3 de taza de azúcar: use la que quiera, puede ser blanca, morena, dorada, de repostería…

3 cditas de ralladura de limón mecino.

2 huevos

1/2 taza de pulpa de maracuyá.

Esta parte es tan fácil como la anterior: usted bate con su batidora el quesocrema, el azúcar y la ralladura de limón hasta que estén cremosamente revueltos. Luego agrega los huevos, despacio: primero uno, después el otro, sin parar de revolver. Por último, la pulpa de maracuyá.

Cuando esta mezcla esté lista, entonces saque del congelador su molde y coloque la mezcla dentro. Luego puede mover el molde un poquito de forma circular, sobre una superficie plana, para que el relleno se acomode y quede planito.

Eso lo tiene que meter al horno, a unos 200ºC durante aproximadamente 45 minutos. Usted lo va viendo: él se comienza a despegar en los bordes. Cuando ya esos bordes estén dorados y duritos, lo puede sacar. El cheesecake se verá parejo, duro por encima, un poco más blando hacia el centro, pero eso no importa porque de todas formas pasará la noche en la nevera y se terminará de acomodar.

Una vez que esté listo, sáquelo del horno y déjelo afuera por horas, como 2, hasta que esté del todo frío. Entonces prepare el topping:

3 cdas de azúcar

3 cditas de fécula de maíz

1/2 taza de pulpa de maracuyá

Esto también es facilísimo: en una olla antiadherente combine el azúcar, la fécula de maíz y 1/4 de taza de agua. Mezcle esto a fuego lento hasta que tenga consistencia de pulpa (como de colado de bebé). Agregue un par de cucharadas más de agua y la pulpa de maracuyá. Mezcle bien y déjelo reposar hasta que hierva y se espese. Este topping se coloca así, caliente, sobre el cheesecake. Y el resto es aún más fácil y delicioso: ponga su cheesecake en la nevera, déjelo ahí como por unas 10 o 12 horas y luego saque y coma sin parar. Si no quiere convidar, no l@ juzgo: el primero que hice lo escondí en un tupper, envuelto en papel aluminio, y regalé nada más dos pedazos.

Que aproveche!

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Flapjacks: barritas de mantequilla, azucar y avena

Saturday, October 17th, 2009

Leyendo Diary of a Vintage Girl me encontré con la receta de flapjacks. En Estados Unidos, el flapjack es un tipo de “panqueque” , “arepa” , “crepa gruesa”… pero en Reinos Unidos e Irlanda, es una barra hecha de avena, algún tipo de grasa (mantequilla, usualmente), azucar morena y un sirope (miel, maple, o sirope de maíz).

estos no son los que haremos

estos no son los que haremos

Estos son los que haremos!

Estos son los que haremos!

Esos son ingredientes que sí tengo en mi cocina, así que en unos 40 minutos (incluyendo la horneada), podrás tener tus propios flapjacks.

Ingredientes en la receta:

-1 barra y media de mantequilla
- 1/2 tz de azucar cruda
- 3 tz de avena
- 4 cucharadas de sirope

Tengo que confesar que yo no tenía suficiente avena, entonces use una barra de mantequilla, como 1/3 taza de azucar y como una taza de avena, con 2 cucharadas de sirope.

Precalentar el horno a 200 C, y engrasar un recipiente para horno como que mida 8 pulgadas (cuadrado). Yo use el que tenía a mano, ojeando la cantidad de mezcla que me resultó. Así de científico trabajo yo!

Lo primero es derretir la mantequilla y el azucar en una ollita.  Mi azucar no se derritió mucho, pero lo que hice fue mezclarla hasta que la mantequilla y azucar estuvieran bien incorporados.

Lo que sí estaba era caliente, y  casi me quemo la lengua por querer probar una mezcla hirviendo de azucar y mantequilla.

En este momento, puede prepararse un café, si, como yo, se da cuenta que su cerebro quizás necesite un estímulo extra.

Cuando se derrite, se le agrega la avena y el sirope. Revolver.

Huele muy bien! Si se quiere, aca le puede echar chispas de chocolate, cereal de hojuelas de maíz, fruta seca, bananos, pedazos de caramelos de leche. Se me ocurre que con mantequilla de mani quedaría interesante también.

Lo eché en el recipiente, y lo fui aplanando con la mano. La avena enfrió la mezcla, aviso, de otra forma, con una cuchara de palo o algo así vaya nivelandolo en el recipiente.
Al horno por 20 minutos!

En el horno, la mezcla se extendió en el recipiente y niveló sola. No se si es porque tenía mucha mantequilla mi versión, pero quedó con una superficie interesante, lleno de burbujas de aire.

Sacarlo del horno y marcar la superficie donde se va a cortar.

Dejar enfriar en el recipiente y luego cortar cuando esten completamente frías!

Listo.


Apuntes de cocinera:

Mi versión quedo crocante, y duuulce. Con la medida apropiada de avena, quedaría más bien como chiclosa. Me encantó!!! mmmm.

-Mini consejo:

La receta venía con medidas en onzas y gramos.  Encontré esta calculadora de medidas de cocina que me fue super util para hacer los cálculos en tazas.

—-

Todas las fotos son mías excepto por las siguientes:

Fotos de flapjacks gringos por Momo1976

y de flapjacks europeos por Dichohecho

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La cocina temática 2: noodles

Sunday, September 13th, 2009

Mucha gente con la que he hablado de comida tiende a externar constantemente la molestia que le genera cocinar cuando no hay más comensales. Eso a mí me parece rarísimo, porque lo que más me gusta es cocinar para comer yo, y que los demás vean a ver qué hacen… bueno, tampoco así: me encanta cocinar para comer yo solita, pero también para que coman otros.

Any ways… he ido llegando a la conclusión de que esta molestia de cocinar para uno solito debería más bien llamarse “pereza”. No es lo mismo que a uno no le guste cocinar para mí sola a que a uno le dé pereza cocinar para mí sola. Seguro que la pereza viene de tener que parar con lo que una está haciendo para ponerse a hacer otra cosa que no le interesa tanto, y ahí es donde terminamos en uno de los siguientes escenarios:

- chino,

- cualquier otro delivery que haya en el barrio,

- sobros de ayer,

- pan con queso, o

- cup a noodle.

Reconozco que he estado en alguno de estos escenarios alguna vez, sobre todo el primero y el último. El último con más frecuencia, porque ahí sí que sale una al paso por 500 colones. Pero igual, por más Ramen con sabor a hongos o camarón, no me gusta comer cochinadas (sí: el cup a noodle cae dentro de esa categoría). Usualmente una tiene un tarro lleno de cosas que se compraron para dejarlas podrir en la nevera: zanahorias, chiles dulces, una rama de apio, unas cebollas, culantro, cebollín… Y hay un paso entre comerse una sopa aguada de ramen o un buen plato de noodles con sabor a cielo. El fideo de arroz, al igual que la pasta, es tan versátil que se puede hacer casi cualquier cosa con él: desde un omelete hasta una ensalada. A mí me gusta comerlos tibios, y combinarlos con vegetales, para quedar más satisfecha y no sentir que comí cartón de paquetito.

Esta receta que acaba de surgir de la necesidad -y de la ausencia de comida en la casa- es una especie de ensalada tibia de noodles, que  ya me estoy terminando de comer y les puedo decir que quedó sabrosísima. Usé 2 paquetitos de ramen, 1/4 de chile dulce cortado en julianas, 1/2 cebolla cortada en julianas, 1 rama de apio cortada en rodajitas, 4 ramitas de culantro bien picadas, 1 zanahoria rallada, 1 cucharadita de jengibre rallado, 1/2 aguacate, una cdita de ajonjolí, mantequilla, sal, paprika, aceite de ajonjolí, salsa de soya y azúcar.

Cociné el ramen según las instrucciones de la bolsa, pero sin añadirle el glutamato monosódico de dudosa procedencia que viene en el paquetito metálico. Mientras tanto, hice un sofrito con el jengibre y un poquito de mantequilla. Luego añadí la cebolla, el apio y el chile dulce. Por último la zanahoria. Este sofrito lo fui condimentando a los pocos con salsa de soya, aceite de ajonjolí, azúcar y sal (para la gente que a estas alturas se comienza a poner nerviosa con las cantidades, pongámosle que usé 1 cda de salsa de soya, 1/2 cda de aceite de ajonjolí, 1/2 cda de azúcar, y la sal… ahí sí le quedo mal, eso va a depender de su gusto).

Evidentemente, en lo que esto estuvo listo,  ya los noodles estaban cocinados y escurridos. Esto es una cuestión de lógica matemática: cualquier cosa que tenga almidón, si se queda más tiempo del necesario en el agua, se pone babosa. Así que cuando sus noodles estén suaves, páselos a un colador y déjelos ahí mientras sigue con  las otras cosas. Ahora bien, ya con todo listo, agregue los fideos al sofrito y revuelva. Y ahí sí, pruebe otra vez. A estas alturas lo peor que puede pasar es que no sepan a nada. Entonces lo único que debe hacer es ponerles más aceite de ajonjolí, más salsa de soya, más azúcar… y listo.

Páselos a un plato y por encima tire el culantro, un poquito de ajonjolí, la paprika, y el aguacate, cortado como más fácil le parezca. Y le garantizo que no le van a durar nada en el plato. Yo ya repetí, porque obviamente hice más de la cuenta.

Provecho!

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