Archive for the ‘picante adict@s’ Category

Pollo, limón, ajo y natilla

Wednesday, August 11th, 2010

Sí. Así como lo lee: una delicia en todos los sentidos posibles. Usted no se lo va a creer cuando esto salga del horno. Personalmente, casi no me gusta el pollo. Encuentro que es  una carne un poco insípida y me da bastante pereza tratar de darle sabor, especialmente a las pechugas. Por lo general compro cuartos y nunca se  me ocurre pedir la carne deshuesada, porque ahí sí que nadie nos podrá ayudar a que sepa a algo…

Esto es. Para dos personas, o para dos comidas (créame: no va a querer compartir), se necesitan:

2 cuartos de pollo sin piel, 4 dientes de ajo picados fino, sal gruesa al gusto, pimienta fresca recién molida, el jugo de 2 limones ácidos, 3 cdas de natilla y de toque final, chile cobán,  una variedad de chile ahumado que conseguí en Guatemala, nunca había probado, y de la que ahora soy una completa adicta.

Para acompañar, yo le recomiendo una pasta en salsa de mantequilla con ralladura de limón, pero este no fue el caso. Estoy tratando de comer menos harina, así que partí en rodajas un zapallo y lo dejé por ahí mientras alistaba la primera fase del pollo.

Comience adobando: pimienta, sal, jugo de limón, chile, ajo.

Continúe sellando el pollo. En una sartén o plancha calientísima, con la mínima cantidad de grasa, repase el pollo para que se dore por encimita. No lo deje mucho rato, esto solo garantiza que en el horno la carne no se va a secar.

Ya sellado, sáquelo y colóquelo en un molde engrasado. Ahí, agregue la natilla a cucharadas, por encima.

El pollo va al horno por una media hora, a 200 ºc. De vez en cuando, sáquelo por un momento, recoja una cucharada del caldo que va quedando en el molde. Si quiere, le puede poner más limoncito.

Mientras se cocina este proyecto, ponga los zapallitos en la mismita sartén o plancha, sin limpiar, en la que selló el pollo. Condimente al gusto (yo uso sal, pimienta y orégano).

Ahora sí, prepárese para lo que va a salir del horno, porque se ve como así:

Si la idea de la pasta l@ tienta, le recomiendo seguir su instinto. Si el conteo de carbos no le deja otra  opción, acompañe con verduras al vapor, o algo por el estilo.

¡Que le aproveche!

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Tagliatelle de sueño.

Thursday, April 16th, 2009

Siempre voy a insistir en que la comida rica no tiene por qué ser complicada de preparar. Y es que las personas que vivimos solas deberíamos comer mejor que las que viven acompañadas (porque no tenemos que compartir nuestras tapenades y quesos). Con 20 minutos de buen raid, un disco que a usted le guste escuchar, y algunos vegetales frescos, se pueden lograr maravillas.

Generalmente, soy bastante plain para cocinar cuando estoy sola. Pero eso no es por pereza, es porque cuando no está Tuny (mi hermana que no come alcachofas, aceitunas ni berenjena) puedo comer lo que me dé la gana, cortado en pedazos del tamaño que me dé la gana, y con todo el picante que se me antoje. Volviendo a lo de plain y eso, ya se habrá comprobado la insistente presencia de  berenjenas en mi cocina. Y de cebollas. Y de chiles morrones. Con esas tres cosas se pueden hacer maravillas, es indudable. Y cuando Tuny no está, puedo aprovechar para comerme los embutidos que generalmente compro para que ella se haga sanguchitos, así que todo lo que necesito está a la mano.

Habráse notado además que como mucho tagliatelle. Eso ya es una maña vieja, que adquirí hace años, cuando me enteré de que las pastas al huevo se cocinan más rápido. Al principio fue una cuestión utilitaria, pero luego se convirtió en una adicción irremediable.

Vaya rebusque a la cocina, para que prepare esta pasta, que es una delicia.

1/4 de berenjena cortada en julianas.

1/2 cebolla cortada en julianas.

1 chile morrón cortado en tiras finas.

2 dientes de ajo triturados.

6 lonjas de salami cortadas en cuadros.

1 cucharada de pasta de tomate preparada.

3 nidos de tagliatelle cocidos al dente.

aceite de oliva, sal, pimienta, azúcar, salsa de chipotle, albahaca fresca y parmesano de  bloque para rallar.

Lo que sigue se trata de trabajar poco y obtener buenos resultados: primero sofría sus ajos en aceite y agregue la berenjena cuando éstos estén dorados. Deje que la berenjena se suavice y cambie de color antes de añadir el salami y la cebolla. Lo último que debe agregar al sofrito es el chile morrón y la pasta de tomate. Condimente con el chipotle, sal, pimienta y azúcar. Añada el tagliatelle cocido y escurrido. Revuelva todo para que el sofrito cubra cada hebra de su pasta. Pruebe a ver si así le gusta.

Para servir, coloque el tagliatelle en un plato hondo y ralle bastante parmesano por encima. Adorne con albahaca fresca y coma rico.

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Cacerola de frijoles nuevos

Friday, March 20th, 2009

Un regalo a la vista  y al paladar, los frijoles nuevos sirven para algo más que chifrijo (ojo: amamos el chifrijo, pero a veces es más rico comerse algo suavecito).

Somos adictas  a  los frijoles tiernos. Compramos un paquete en la feria cada fin de semana, para tener reservas ya cocinadas en la refri y poder armar algo rico de vez en cuando. En los próximos días tendremos una serie de recetas hechas con frijoles tiernos, todas ricas, variadas y divertidas, para que no haya chance de que se le pongan malos y pueda sentir la libertad de gastar el tiempo preparándolos aunque cocine solo para usted. Esta cacerola es una variación criolla de un guiso catalán bastante más pesado y porcoso. Si usted quiere le puede agregar unas salchichas o choricitos refritos al final, para que pueda acompañar sus cervezas con vitamina CH.

Necesita:

1/2 kilo de frijoles tiernos de reserva*.

2 tomates grande picados en cubos.

4 dientes de ajo troceados.

1 cebolla grande cortada en cubos pequeños.

1/2 rollo de culantro lavado y picado fino.

1/2 cda. de salsa de chipotle.

1 cda. de azúcar.

1 chorrito de salsa inglesa.

Sal, pimienta al gusto.

Aceite de oliva para freír.

Agua, la necesaria para que la cacerola no se seque.

* Los frijoles de reserva.

Son los que ya usté tiene listos en la refri, a disposición para cocinar. Después de que compre sus frijoles, enjuáguelos muy bien con agua tibia y póngalos a remojar la noche entera. Al día siguiente estarán listos para cocinar. Yo los pongo al fuego en una olla corriente, con unos 4 dientes de ajo enteros (con cáscara), 1 rama de apio y un chorrito de aceite. Nada más. Usted los podrá aderezar después, cuando vaya a utilizarlos en alguna receta creativa. Siempre hay que cuidarlos, que no se sequen ni se peguen al fondo, y si los deja remojando una noche o más, todo el proceso de cocción demorará una media hora.

Cuando estén suaves, apague el fuego y déjelos tapados reposando hasta que se enfríen. Luego guárdelos en la refri bien tapados, para que le duren varios días. En serio no los meta a la refri calientes: se le agrean en dos minutos y se pasea en todo el trabajo previo.

Ahora sí, el guiso.

Prepare y corte todo lo que tenga que cortar. Cuando ya  tenga todo listo, ponga al fuego una sartén mediana. En aceite de oliva, haga un sofrito con los ajos y la cebolla. Déjelos dorar.

Agregue el tomate y aquí sí, condimente: azúcar, sal, pimienta, salsa inglesa, y el chipotle. Deje cocinar hasta que el tomate esté suave y retire del fuego.

En una olla mediana, ponga al fuego sus frijoles. Cuando comiencen a hervir, agrégueles el sofrito. Mueva constantemente durante un par de minutos y luego verifique el sabor. Puede que necesite un poquito más de sal, por ejemplo, porque los frijoles no tienen. Nivele el sabor a su gusto: si quiere, pónga más chile, o si los prefiere más dulces, otro poquito de azúcar.

Aquí es cuando puede agregar los embutidos si así lo desea (primero sofríalos en aceite y luego mézclelos con el guiso).

Si están muy sequitos, póngales más agua. Tape la olla y déjelos a fuego lento durante unos 10 ó 15 minutos. Revíselos de vez en cuando para que no se sequen, y agregue más agua cuando lo considere necesario. El toque es  dejarlos reventar un poquito, que queden bien suaves y la salsa tenga consistencia  y no sea un simple caldo sin gracia.

Al servir, póngales el culantro on top. Puede ofrecerlos con algunos piquitos y aguacate en cuadros.

Sirva con cerveza fría o un buen jaibol.

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Para salir del paso.

Monday, January 19th, 2009

Sábado a medio día. Hace hambre. Hay abulia.

Le recomendamos que no se estrese, y que antes de tomar el teléfono y llamar al chino, se dé una vuelta por la cocina. Total, puede que haya algo reciclable en la casa y se pueda ahorrar el billete. Si tiene algún tipo de visita (hermana que lleva varias semanas en su casa, por ejemplo) trate de que ese factor sirva de estímulo y cocine. Cocine. Cocine.

Yo conseguí en las gavetas un paquete de tagliatelle que no estaba vencido y una caja de pasta de tomate. En el patio quedaba una mata de albahaca intacta, y en la refri un poco de queso mozarella ya medio viejito pero aún utilizable.

Herví la pasta a fuego fuerte hasta que estuvo al dente. Una vez retirada del fuego, la rocié con aceite de oliva para que no se pegara y la senté a esperar. En una sartén honda, hicimos un sofrito con 3 dientes de ajo, 1 cucharada de aceite de oliva, 1/2 cucharada de azúcar, 1 cucharada de pasta de chipotle (puede usar el chile que tenga a mano), una pizca de sal y algo de pimienta negra. A este sofrito le agregamos la caja de pasta de tomate y un par de cucharadas de agua.

En cuanto llegó al hervor, lo apagamos y lo retiramos del fuego. Me aseguré de que estuviese suficientemente dulce y le agregué la pasta. Todo mezclado, se sirvió en 2 platos hondos y se cubrió de queso rallado y albahaca fresca desmenuzada. En total gastamos 25 minutos, y el resultado estuvo de lujo.

Trate y nos cuenta :)


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Cena turca para hermano cumpleañero

Wednesday, November 19th, 2008

Usted puede elegir otra ocasión para hacerla, pero yo lo que tenía era el cumpleaños atrasado del Fer. En general, la comida turca es de preparación minusiosa, largo rato en la cocina y un esfuerzo grande. Así que reserve estas recetas para cuando tenga que pedirle perdón a su mamá por perderle el anillo de su abuelita; a su hermana por no llegar a la despedida de soltera; a su novio por olvidar el aniversario, o así.

En este caso, aprovechando que venía de Turquía con un cargamento de especias y mucha inspiración sensorial, preparé una mesa de delicatessen con el objetivo de experimentar nuevos sabores y de impresionar a mi hermano Fer y a mi amiga Rebe. Comencemos por lo más fácil: las cositas de picar.

En diferentes tacitas, coloqué pepinillos en escabeche (de los kosher, que son riquísimos), aceitunas negras, semillas y unos cuadritos de queso de cabra que preparé así: corté un queso de cabra maduro en cuadritos pequeños y lo puse en un adobo de aceite de oliva con chilli flakes un rato antes de servir. Recuerde que para todo esto necesitará mucho pan, pan, pan. Lo puede hacer en la casa, es muy fácil:

4 cdas de levadura instantánea, 3 tazas de harina, 1/2 taza de agua tibia, 1 cdita de sal, 1 cdita de azúcar moreno y otra taza de agua: en la 1/2 taza de agua tibia, se disuelven la levadura y el azúcar y se deja reposar por 15 minutos. En otro bowl, se revuelven harina y sal. Haga un hueco en el centro de la harina y agregue la levadura. Lentamente, vaya agregando la otra taza de agua y revuelva con una cuchara de madera. Pase la pelota de masa a una superficie dura y enharinada y amase por un rato, hasta que quede uniforme. Cúbrala por completo con aceite de oliva y déjela reposar por 20 minutos envuelta en un paño húmedo. Después, separe unas 12 bolitas de masa, caliente el horno a 250 °C y estire cada bola con una botella (eso es  lo que uso yo, si  tiene bolillo, úselo). Cada pan se hornea aproximadamente 3 minutos por un lado y 2 por el otro.

Si todo esto le da mucha pereza, entonces vaya a la panadería Estambul (frente al costado Este de plaza Víquez) y compre el pan más rico de la ciudad ahí.

Lo segundo que tiene que hacer es el hummus. Esta es una receta personal, que he ido depurando a lo largo de años. Necesita 1 lata mediana de garbanzos escurridos y SECOS (séquelos con un paño), 2 cdas de yogurt natural, 1 cda de aceite de oliva, 2 dientes de ajo, 1 cda de tahini (si no tiene le puede poner aceite de ajonjolí), 1 rama grande de perejil y el jugo de 1 limón mecino. Todo esto se revuelve en el procesador de alimentos hasta que quede una pasta uniforme. Se pasa a una taza honda y se decora con un chorro de aceite de oliva y un “espolvoreo” leve de paprika.

A todo esto, tenía ya 1 kilo de costilla de cordero, marinando en un adobo especial para eliminarle un poco ese sabor tan fuerte que tiene. El adobo se hace así: mezcle 1 cda. de curry de madras, 1cda de paprika, 1/2 cda de sal, 1/2 cda de semillas de culantro molidas, 1/2 cda de semillas de eneldo molidas, 1 cda de comino, 1 cda de pimienta negra molida, 1 cdita de  orégano molido y 1/2 cdita de nuez moscada. Hay que restregar la carne con puñitos de este adobo y si le sobra un poco, no se preocupe: lo guarda en un tarro y lo gasta otro día. Esta carne la va a dejar reposar en el adobo durante al menos 1 hora, y luego la va a pasar a un molde que pueda ir al horno. En un bowl revuelva 1/4 de taza de aceite de oliva y 1/4 de taza de miel de abeja. La carne se barniza con esta mezcla y luego se lleva al horno a fuego medio (200°C) por unos 40 minutos.

Acompañamientos deliciosos para la carne: la ensalada turca de cebolla roja y un antipasto de berejena y chile dulce. La ensalada se hace así: 2 cebollas rojas grandes, cortadas en rodajas delgadas, se aclaran en 2 tazas de agua hirviendo (con 2 minutos están listas y esto sirve para quitar el amargo). Escurra las cebollas y póngalas en una ensaladera con 15 hojitas de hierbabuena finamente picadas, 2 cdas de aceite de oliva y 1 cda de sumac. Esta especia puede ser muy difícil de conseguir, si no la encuentra por ninguna parte, sustitúyala con una mezcla de dos parte iguales de paprika y semillas de culantro molidas.

El antipasto es muy fácil, solo corta finamente una berenjena y la salpimenta. Se barnizan con aceite de oliva y van al horno hasta que estén suaves. Se ponen en un plato con 1 lata de chiles morrones cortados en tiras encima. De aderezo un chorrito de vinagre balsámico y otro de aceite. Listo.

Por último, una salsa de yogurt con hierbabuena para aliviar el paladar del picante: 1 taza de yogurt natural, 1 cda de aceite de oliva 1/4 de cdita de sal, 15 hojas de hierbabuena fresca. Todo pasa a la licuadora y luego se sirve en tacitas, si quiere, prepare más, porque sabe muy rico y todo el mundo quiere repetir.

En total, puede tardar por lo menos un par de horas preparando todo, así que empiece temprano. Acompañe la cocinada y la posterior cena con sendas botellas de vino tinto, ojalá un tempranillo. Y de postre, puede servir unas tabletas de chocolate con limón y pimienta de las que venden en el súper: después de semejante comilona, nadie le va a reclamar que no sirva un tiramisú :P

Que aproveche.

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cena caribeña en noviembre

Sunday, November 9th, 2008

Empieza a hacer frío y tengo ganas de irme a Limón en tren, o algo así que no se puede. Hoy vino a cenar un invitado y lo sometí a los intrincados sabores de mis nostalgias. Aún en la mediocridad de la ejecución se queda bien. Paso a explicar:

Un drink

Primero hay que disimular el mediocre desconocimiento del mundo de los vinos, haciendo sangría! Lo primero es cortar una naranja, un limón y una lima en rodajitas y ponerlas a macerar con 1/4 de taza de azúcar y 1 taza de ron. Una taza mínimo. Yo le puse ron Jamaiquino con especias. Eso se hace con al menos dos horas de anticipación y se deja descansando en la refri para que se junten los sabores, se disuelva el azúcar, se emborrachen los cítricos. Cuando los invitados llaman para decir que “ya vienen”, se agregan fríos una taza de jugo de naranja y una botella de vino tinto seco, y se majan un poquito las frutas. Si queda muy espeso el asunto se puede aligerar con ginger ale o agua carbonatada si ya está bastante dulce. Fácil verdad? Cuidado con esta vaina que es peligrosa.

sangría con ron

Una ensalada

Unas horas antes de la cena hice una vinagreta oscura con ajo, limón, sal, pimienta, aceite de oliva y vinagre balsámico. Todo eso puede quedar en un frasco sellado durante semanas si usted quiere. Como los sabores de la comida ya son bastante contundentes, es mejor abrir con algo sencillo como unas rodajitas de pepino y limón aderezadas con la vinagreta.

ensalada y vinagreta

Un plato fuerte

El plato fuerte es raisanbins, “rice and beans”, gallopinto caribeño, como quieran. Si pudiera, comería raisanbins todas las semanas de mi vida hasta que me entierren bañada en leche de coco. Se fríen el chile y la cebolla picados, se agregan los frijoles previamente cocinados, digamos tres tazas. A los frijoles se les agrega la mayoría de los condimentos. Es aquí donde se le pone medio chile picante picado y sin semillas. Una vez condimentados los frijoles se les agrega una taza y media de arroz crudo, y la suficiente leche de coco para que todo quede cubierto digamos 1 centímetro. Se tapa para que reviente el arroz hasta que se evapore el agua. Se le da una vueltita y se deja tapado a fuego muy bajo durante unos 20 minutos. Como no todo sale bien y las ambiciones son amplias, el raisanbins me quedó demasiado mojado, digamos, una especie de risotto caribeño :D Los comensales fueron tolerantes y quedaron contentos. Mi madre sería menos condecendiente y diría que me quedó masudo.

Rice and beans masudo

Un plato carnívoro

El raisanbins se come idealmente con un pescado de los de Zelvin, o en el Black Star LIne con pollo al gengibre. En este caso usé pechugas deshuesadas y sin piel y las corté en cuadritos (normalmente se prepara el pollo con todo y los huesos) y las puse en la olla de cocimiento lento con cebolla, chile, ajo, un par de cucharaditas de gengibre picado, unas bolitas de pimienta jamaiquina, una cucharadita de tomillo, chile cayena, media taza de caldo de pollo y dos cucharadas de pasta de tomate. La olla de cocimiento lento no es indispensable, sólo hace el proceso un poco más fácil. Esto es lo que quedó mejor de toda la comida.

pollo al gengibre

Un acompañamiento vegetariano

Esto es lo más fácil: me encontré dos plátanos muy maduros en la tienda de los Armenios, los corté en tajaditas, los puse en un pyrex con mantequilla y un poquito de azúcar rociada por ahí. Los puse al horno por 20 min y les di vuelta de vez en cuando para que quedaran parejos, con cuidado de que no quedaran hechos una pasta. Quién iba a decir que los Armenios tendrían plátanos maduros.

plátanos maduros

Postre? No sé. Que me lleven a comer helados de menta, que yo ya cociné.

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Rapiditas y de maíz

Friday, February 15th, 2008

 

Me gusta comer rápido y rico. Sobre todo porque a veces realmente no tengo tiempo para cocinar, y aunque eso es lamentable, pues también ayuda a desarrollar ciertas habilidades de improvisación que sirven para la vida diaria. Las enchiladas son una opción maravillosa para prepararse una comida completa. Tal vez no es TAN improvisado el asunto, porque de hecho tengo salsa verde en la nevera y eso es trampa. Pero bueno, el punto es que se hacen en 10 minutos.

 

Qué? 

- El pollo que le haya sobrado de otra comida.

- Queso (ojalá que derrita, a mí me encanta el gouda).

- Chile dulce y cebolla en tiritas.

- Condimentos para el sofrito (sal, pimienta, chile picante, ajos).

- Unas cuantas tortillas de  maíz (las que se quiera comer).

- Medio tomate.

- Unas hojas de lechuga.

- Aceite de oliva y vinagre para la ensalada.

- Yogurt natural.

- Salsa verde.

 

Cómo?

En una sartén caliente, sofría la cebolla y el chile con los demás condimentos y aguegue el pollo. Déjelo un par de minutos al fuego y luego retire.

Arme las empanaditas colocando una cucharada del pollo y unas lonjitas de queso. Póngalas a freir con cuidado para que  no se le desarmen. Déles la vueltita cuando se doren por debajo.

En el plato, ármese una ensaladita con lechuga y tomate, y agréguele aceite, vinagre, sal, pimienta… lo que le guste. Coloque las empanadas en fila al lado de la ensalada. Con una cuchara grande, vierta cuidadosamente la salsa verde sobre el centro de las enchiladas. Con otra cuchara más pequeña, vierta el yogurt sobre el centro de la salsa verde (para que se vea bonito y usted se lo crea).

Acompañe con una cervecita (si no le da vergüenza beber en horas laborales).

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chiles rellenos liberales

Saturday, September 22nd, 2007

Ayer, sacando fuerzas de quién sabe donde después de una semana de estudiar, decidí hacer chiles rellenos. Tiene que ver con que seis hermosos poblanos llegaron en la caja de las verduras de esta semana.

En mi opinión (probablemente censurada por los puristas), los chiles deberían hacerse como a uno le de la gana, así que tome la guía sólo como eso: una guía.

Guía:

1. Ponga en el horno los chiles hasta que se les hagan burbujas quemadas en la piel. También sirve ponerlos sobre una llama abierta hasta que se queman todos. Después hay que meterlos en una bolsa a “sudar”. Después de un rato se pelan (pero no debajo del chorro de agua) y se les abre una hendidura por la cuál se les sacan todas las semillas. Esta es la parte más difícil porque hay que cuidar de mantener la integridad física del chile y la propia.

2. Aparte, prepare el relleno. Yo hago un sofrito de cebolla, ajo, carne molida y tomates picados que queda apenas con caldito. En realidad hago soya texturizada para parecer carne, lo cuál lleva mucho más adobo. Aquí agárrese del comino, la sal y la pimienta, y si tiene salsa lizano esta es una de esas ocasiones.

3. Corte unos cubos de queso chedar (blanco, jamás anaranjado) o mozarella o la verdad, el que tenga (pero que derrita). Ponga unos cubos dentro de cada chile y termine de rellenar con el sofrito. Rellene con generosidad. Hay gente que los cierra con un palillo.

4. Si quiere hacer la versión alta en calorías puede batir un par de huevos, pasar los chiles por la mezcla y freírlos. Si quiere hacer la versión menos auténtica pero menos areterioesclerótica, puede volverlos a meter al horno por un rato. También hay quienes hacen una salsa y los sirven nadando en salsa con arroz. Como le digo, haga lo que quiera.

5. Este es el momento de tomarles fotos, pero como tenía tanta hambre se me olvidó.

6. Cómase dos. No haga nada más, que es mucho trabajo: deje los platos para mañana.

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Salsa de Chipotle

Wednesday, June 27th, 2007

Hay chiles de chiles, verdá? Algunos más picantes, otros menos… El chile es un condimento perfecto para millones de comidas, tanto dulces como saladas y la verdad, nos encanta. Lo que no me gusta mucho es comprar chileras, porque los aditivos y preservantes se pasean en las propiedades medicinales -que las hay- del chile, en su sabor natural y en sus posibilidades de sazón.

La solución, a lo largo de años de sigilosos intentos por no despertar muy seguido a Manuela (mi pequeña úlcera gástrica) ha sido preparar el chilito en la casa, para evitar el contacto con vinagres sintéticos, ácidos acéticos -que en estado de pureza son capaces de pasearse hasta en las mesas de hierro- y esos molestos pedazos de zanahoria que la gente insiste en zamparle a cualquier conserva picante que se les ocurre.

Manuela dormida y yo a la cocina, les paso una de las recetas de salsa de chipotle que más me gusta, ideal para echarle a todo (desde comida thai hasta helado de chocolate), súper fácil de hacer y con una tremenda resistencia a las inclemencias del tiempo y los cortes de luz.

Como por estos lares no somos muy tendientes a pesar lo que le echamos a la comida, le pongo a usted una lista de cosas que va a necesitar y después vemos cómo nos arreglamos para que le quede bien rica la salsa.

1 cerveza fría (esta es para usté, que tiene que chinearse mientras cocina)

1 bolsa de chipotles secos, secos, secos – para la receta NO sirven los que vienen en lata de conserva- de unos 300 gramos

aceite de oliva

vinagre balsámico

salsa de soya

pimienta negra

1 cebolla blanca pequeña

1 cabeza de ajo

1 tomate grande pelado y sin semillas

azúcar

Cómo lo hace?

Caliente agua -como un litro- en una cacerola grande. Al primer hervor agregue los chipotles para que se hidraten, junto con los ajos pelados y la cebolla picada en cubos. Déjelos hervir unos 10 minutos, que se les meta el agua…

Saque del fuego y ponga en la licuadora con UN POQUITITO del agua de cocción. Déle viaje a mil por hora para que quede una crema especísima (como le puso poquita agua le va a costar licuar, tenga paciencia, pare y remueva con una cuchara de palo -para que no se paseé en las aspas de su licuadora-). A esta mezcla agréguele un chorro de aceite de oliva, usted decide cuánto quiere que el aceite sepa. Yo le dejo ir un chorro grande, como de un cuarto de taza. Siga licuando.

Una cucharada de salsa de soya, el tomate, el azúcar, la pimienta y más o menos un cuarto de taza de vinagre balsámico. Siga licuando hasta que se rompa bien el chile (vaya probando; aquí es donde esa birra que estaba en la lista de compras le va a servir para algo: no se enchile sin necesidad. Vaya probando y agregue más condimento a su gusto, déle un matiz personal, más salado, más dulce, más ácido, esto es cuestión de gustos. Además, recuerde que el chipotle es un chile que en esencia “sabe”, es ahumado y dulzón, y pica solo en la boca, no en la garganta, por lo que puede usarse para darle sabor -y no solo picante- a sus comidas). No precisa que le quede una cosa líquida ni mucho menos: a mí me gusta más el tema de “pasta”, más espeso y manipulable a la hora de recetas que requieren de poca humedad.

Y almacenando???

Bueno, si usté es de l@s que compran aceitunas en frasco de vidrio, conserva de chiles morrones, mostaza dijon y varas de esas, desde ya le recomiendo que comience a lavar los tarros con agua caliente, los seque bien y los guarde por ahí en una gaveta. Le van a servir mucho para guardar conservas, salsas de chile y mayonesas caseras. Si le sale la misma cantidad que a mí, puede que se le llenen 3 tarros medianos de mostaza. Usté puede guardar su chipotle tranquilamente en la refri, no se le va a poner malito así no más y aparte, y como flor en el ojal, es un regalo muy bonito, alternativo y fácil que usté con sus dos manos le puede hacer a alguien que quiera mucho.

Que aproveche!

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