Archive for the ‘ilumíname señol!’ Category

Con un twist

Wednesday, April 7th, 2010

Hace varios días estamos por estrenar nuevas categorías en el sitio, pero quienes escribimos por acá hemos estado bastante en otras. Hoy le damos comienzo a “con un twist” en donde vamos a ocuparnos de elaborar cosas ricas a partir de comida rápida de cajita. Los ingredientes: comida rápida de cajita para llevar y un poco de espíritu emprendedor (algunas veces será un poco aventurero).

La primera invitada de esta nueva “sección” (que no por falta de secciones va a serlo menos) es la cajita de pollo de restaurantes As. ¿Por qué As? Porque es lo que hay en mi barrio: a la vuelta de la esquina, en un localito limpio y atendido por gente simpatiquísima (esto NO es un infomercial) venden un pollo frito que se puede comer -no como otros, que no vamos a nombrar-.

La escena es la siguiente: miércoles caluroso, yo trabajando en la casa, mediodía con poco tiempo para cocinar y mucha pereza de por medio.

El cast es el que  sigue: revisando la nevera encontramos 1/2 cebolla morada, hojas varias de lechuga, un poco de espinaca fresca y pare de contar.

Salgo de la casa resignada a comer pollo frito de cajita. Pero en el camino se me ocurre que tal vez si resto las papas y agrego una ensalada las consecuencias arterioscleróticas sean menores para el organismo. Ya en el restaurante, sorpresa: la única ensalada de acompañamiento disponible es de repollo con toneladas de mayonesa. Conclusión: me llevo el pollo y hago ensalada en la casa. Pido uno de los platos exóticos del menú, una especie de chicken strips crujientes, que tienen un poco de grasa extra para mi gusto, pero me ahorrarán el trabajo de deshuesado.

Regreso a  la  casa y armo la ensalada:

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Una cama de lechugas y espinaca fresca. Cebolla morada en julianas. Sal, pimienta y paprika. ¡Ah! Un detalle que se me fue: la orden viene acompañada de una salsa a elegir. Escogí mostaza-miel porque combina mejor que barbiquiú con la ensalada. Mezclamos la salsa con una cdita de aceite de oliva y otra de vinagre de manzana. El resultado es una vinagreta de mostaza que no está tan mal. Cortamos el pollo en trozos medianos.

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El resultado no fue la gran cosa, pero puedo decir que estuvo bastante mejor que un pedazo de pollo frito con papas fritas de restaurante de comida rápida. Además, uno siente que está comiendo verdura, y el peso sicológico de pensar que se está comiendo bien es siempre grande. Se me ocurren mil cosas más qué hacer con este pollo (comenzando por arrancarle el crispy con un cuchillo).

Calificación: 7 de 10. ¿Lo volvería a hacer? Tantas veces como sea necesario. ¿Estaba rico? Sí. ¿Y el precio? Más barato que una ensalada de pollo de restaurante de comida rápida.

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Dos salsas, una pasta.

Tuesday, July 21st, 2009

Pasta, lo que más se come por aquí (después de las berenjenas :P )

El domingo, después de una productivísima visita a la feria, nos encontramos en frente de una pila de verduras. Se nos vinieron muchas ideas a la cabeza, pero la verdad que había cansancio, y un poco de pereza dominguera, así que le dimos viaje a una pasta que comenzó como una simple pasta en salsa de tomate natural.

Tan simple como preparar una salsa de tomates, hervir la pasta y sentarse a comer. Y ese era el intento, pero había muchas, muchas verduras y vegetales por todas partes, y entonces comenzamos a especular sobre cosas que se podrían hacer. Pero antes de entrar en detalles, prepare su salsa de tomate, que -le juro que así es- quedara 25 veces más rica si mete todo al horno y luego que quita las cáscaras (no fue lo que hicimos nosotros, pero sé que queda mucho, mucho mejor).

3 tomates grandes cortados en cuartos.

4 dientes de  ajo enteros, pelados.

1 chile dulce cortado en cuartos, sin semillas.

aceite de oliva, sal, pimienta, azúcar al gusto.

Lo que hicimos fue calentar una sartén y poner a sofreír los ajos, los tomates y el chile dulce con una pizca de aceite de oliva. Cuando todo estuvo levemente dorado, lo pasamos al procesador de alimentos y, con la salsa ya hecha, nos devolvimos para la sartén a condimentar: sal, pimienta, azúcar al gusto.

Y ya esto estaba listo, y la mesa casi servida, cuando nos estrellamos en el desayunador con un insinuante ramo de espinacas frescas. Así se la misión se retrasó un poco más. Lo primero que se nos ocurrió fue pasar las hojas de espinaca por la sartén y agregarlas a la pasta de tomate, pero cuando calentamos la sartén #2 se nos antojó otra cosa, una salsa, algo cremosa, de espinacas, que vino quedando como así:

Y que se prepara fácilmente, con los siguientes ingredientes:

1/2 rollo de espinacas frescas (solo las hojas)

unas 10 hojas de albahaca fresca bien lavadas y secas

2 dientes de ajo

1/4 taza de leche

1 cdita de mantequilla

2 cdas de queso crema o yogurt natural

sal, pimienta, azúcar al gusto.

Somos necias con el azúcar, es cierto. Pero es que nivelan el sabor de las salsas de una forma maravillosa, y potencian el sabor de los demás ingredientes con delicadeza y buen gusto. Esta salsa es tan fácil como la anterior: sofría las hojas de espinaca  y los ajos en la mantequilla. Lleve al procesador de alimentos junto con la leche y las hojas de albahaca, y devuelva a la sartén para sazonar: agregue en este momento el queso crema o yogurt y remueva con constancia hasta que se mezcle sin dejar grumos. Salpimente y pruebe. Agregue un pelín de azúcar y revuelva. Ahora sí, vuelva a probar y cuéntenos si no es cierto lo del azúcar.

Y bueno, ahora, con dos salsas en mano, qué duro escoger, ¿no? La solución que nos planteamos en el momento fue la más sencilla, y la más deliciosa:

Nos quedó la sospecha de que esto, forzosamente, tiene que saber delicioso si la pasta está rellena de queso. No teníamos pasta rellena de queso, entonces utilizamos pasta corta. Con 3/4 de  paquete nos alcanzó para cuatro platos. Y todo el mundo comió riquísimo. Confíe: dele una probadita.

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Arroz frito con jamón y piña

Monday, June 29th, 2009

Para paladares  agridulces.

Me gusta mucho la piña, a pesar de que me da una alergia atroz. Por alguna razón placebística, decidí que si la dejo madurar mucho, mucho, mucho, la reacción alérgica es mucho menos grave. Hasta puede que no haya reacción si la piña está bien, bien madura. Sé que es mentira, que es loquera mía, y que seguro imagino que la piña me da alergia por pura chineazón insoportable, porque cuando la como, no me pasa nada (sobre todo si está bien madura…) En fin. Dejemos la paja y pasemos a lo importante. Hay equipos ganadores en el mundo, de eso ya hemos hablado: Brasil, la ensalada, la sopa + sándwich… Sin duda la piña y la vitamina CH son uno de esos equipos.

Para preparar un arroz frito que integre a estos dos actores con prestancia, lo único que se necesita es un poco de imaginación. El arroz, al igual que el pan, es solo una excusa para comer otras cosas: el arroz es un lienzo en blanco, sobre el que usted hace y  deshace a gusto y placer. Atrévase.

Prepare un sofrito con sus condimentos favoritos: yo puse 1/2 chile dulce cortado en cuadritos, 1 cebolla morada cortada en julianas, 5 dientes de ajo, porque me gusta mucho. A estas tres delicias les agregué 1 cdita de aceite de oliva, 1 cdita de salsa de soya, 1 cdita de azúcar y una pizca de sal marina. Cuando hubieron llevado suficiente fuego alto (le recomiendo usar un wok o un sartén eléctrico), les agregué el jamón. El jamón usted lo pide en el súper cortado en lonjas gordas, y así se ahorra un gran trabajo. Picado en cuadritos, queda riquísimo. Salteado el jamón, agregamos la piña, y junto con ella 1 cdita de comino molido.

Palabra clave:  cebollino. Use todo el que quiera (yo piqué 6 en rodajitas delgadas). El arroz se agrega al final, y se retoca el condimento. No se desespere, generalmente necesitará volver a poner de todo lo que ya puso: salsa de soya, sal, azúcar, comino, pimienta negra… en este momento suelo agregar chile picante, en cantidades que solo yo tolero (si piensa cocinar este arroz para sus visitas, omita el paso “chile picante” y deje que sean ellos mismos quienes lo agreguen a su gusto). Le prometo que el resultado final será aromático y delicioso. Y, si tiene arroz jazmín, ¡úselo corriendo para preparar esta receta, queda siete veces más rico!

Lista de ingredientes y comentarios.

4 tazas de arroz cocinado (como dije, si tiene jazmín, es un +1)

1/2 chile dulce picado en cuadritos

1 cebolla morada cortada en julianas

5 dientes de ajo picados fino

6 cebollinos picados en rodajas delgadas

1 taza de jamón de cerdo picado en cuadritos (si quiere, haga variantes: salami, tocineta, jamón de pavo, salchicha… lo que quiera)

1 y 1/2 tazas de piña madura cortada en cuadritos

condimente (sal marina, salsa de soya, comino molido, pimienta negra, chile picante. Elimine los potenciadores de sabor de su vida, por salud y buena costumbre. No utilice ajinomoto ni consomés aquí. Acostumbre su paladar y el de su familia al sabor natural de las cosas).

Si usted es de esas personas exóticas a las que les gusta presentar sus platillos de manera rimbombante y pornográfica, corte por la mitad una piña con cáscara (con todo y la corona). Sáquele el relleno con ayuda de un cuchillo filoso y una cuchara y utilice este bowl natural en vez de plato… Claro, si tiene más de 5 comensales, le va a salir un poco complicado. Igual, la piña no se desperdicia, usted la puede congelar para hacer smoothies, y aprovechando que está en temporada y en la feria están a 4 en mil, qué le diré… dele viaje!

¡Provecho!

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Pollo con maracuyá

Thursday, June 25th, 2009

Hace varios, varios días, observando algunas fotos de hacer la  boca agua en el flickr de Laura Pardo, me encontré con la jalea de maracuyá Del Salto. Acto seguido, proseguí a hacer berrinche atroz  porque yo no tenía jalea de maracuyá Del Salto. Yo no tenía, y Laura sí tenía. Ergo, ella podía hacer cosas deliciosas con maracuyá que estaban fuera de mis manos -llanto-, y comérselas en la casa sin invitarme -envidia-, etcétera, etcétera, etcétera.

Afortunadamente para mí, el muy estimado amigo DaFlai se ofreció amablemente a traficar un poco de la famosa jalea para que no se me reventara la hiel. Y justo el día que me la dio, le prometí que pronto iba a hacer algo riquísimo, delicioso, sin nombre, con esa jalea. Y que le pasaría la receta de inmediato en agradecimiento. Y bueno, han pasado varios días y la jalea seguía metida en la nevera como esperando…  Finalmente, ayer tuvimos la iluminación tan esperada. O puedo decir, como quien no quiere la cosa, que la musa del maracuyá hizo su aparición en mi casa, a eso de las 5 de la tarde. Entonces, salí corriendo a conseguir pollo, debajo de un aguacero indescriptible. Me empapé de la forma más horrorosa, pero regresé a la casa orgullosísima, con un kilo de pollo en trozos debajo del brazo, y después del cafecito reparador, inició lo que pintaba bien y terminó mejor.

Una vez que retiramos la grasa sobrante (y por favor, en serio, no le saque la piel: la piel protege al pollo de secarse como una chancleta vieja y quedar duro como el hueso de juguete de su perro) colocamos el pollo en un tazón, para condimentar. Proceda con creatividad: yo utilicé 5 ajos machacados, sal, pimienta, una cucharada grande de la famosa salsa de chipotle, altas cantidades de tomillo fresco, una cucharada de salsa inglesa, un chorro de salsa de soya y 2 cucharadotas de jalea de maracuyá (sé lo que está pensando: “si esta mae se quejó y se quejó porque no había forma de conseguir esa vara hasta que un buen samaritano se la trajo desde Guanacaste, ¿para qué carajos me hace la boca agua a mí, que tampoco puedo conseguir la pinche jalea???”… Pues le tengo noticias buenísimas. Este pollo queda rico con cualquier jalea. Trate con una de mora, le prometo que no se va a arrepentir). Aparte, pique en julianas dos cebollas moradas grandes. A estas cebollas, póngales un chorrito de aceite de oliva, 2 cucharadas más de jalea y 2 cucharadas de azúcar moreno.

Delicia. DELICIA. La cebolla morada se pone muy dulce en contacto con el fuego, y en el horno ni para qué. Y con jalea… no hay palabras. Lo que sigue es lindo, por fácil y aromático: coloque las cebollas en el fondo de un pyrex. Cubra el fondo por completo con las cebollas, y encima de eso, ponga el pollito.

Una horita en el horno, a 200ºC, será  suficiente. Cuide que no se queme. Cuide que no se seque. El caldo que van soltando las cebollas se la puede echar encima a cucharadas: por dior, tenga cuidado, no se vaya a quemar. Después de una horita, el aroma de su cocina tendrá a los vecinos babeando. Y en sus manos, habrá una delicia:

De nuevo, acá le dejamos la lista de ingredientes, para que no tenga que andar post arriba y post abajo apuntando:

1 kilo de pollo en trozos (con piel)

2  cebollas moradas

tomillo fresco al gusto

ajo fresco al gusto

4 cdas de  jalea de maracuyá (puede sustituirla por una de piña con chile que venden preparada en el área de carnes de algunos súpermercados).

1 cda de chipotle

2 cdas de azúcar moreno

1 y 1/2 cdas de salsa de soya

1 cda de salsa inglesa

sal, pimienta y aceite de oliva al gusto

¡Provecho!

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Inspiracional.

Tuesday, April 28th, 2009

Revisando el blog de The Pioneer Woman, una chica que vive con su familia de vaqueros en Oklahoma, he encontrado recetas riquísimas dignas de hacer la boca agua hasta al más incrédulo. Lo que tal vez no me gusta mucho de la comida de Ree es que, como la mayoría de la comida gringa rica que conozco, hay un exceso de crema, crema doble, natilla y demás delicias grasientas que atentan contra la salud y promueven la siesta desvergonzada entre semana. Eso, para quienes trabajamos en oficinas y generalmente contra el tiempo, es un crimen impensable que debe ser evitado a  toda costa.

Hace unos días me tope con una receta de Ree que me llamó mucho la atención: una pasta en salsa de chiles rostizados. Me encantó la idea de una cremosa salsa de chile dulce para bañar un plato de macarrones. Lo que viene a continuación es un twist de esa receta de Ree, por eso este es un post inspiracional. En realidad no tenía  muy claro qué quería cocinar el sábado pasado. Solo sabía que tenía 4 chiles dulces en una bolsa plástica y que se estaban poniendo malos. Además, aprovechando que iba a encender el horno, decidí poner las 4 berenjenas que quedaban por ahí.

Además, y haciendo previsión de que tal vez iba a ser necesario un poco de sabor ahumado, pusimos una cabeza de ajo en la misma bandeja. Todo cubierto de aceite de oliva, sal y pimienta.

Yo puse eso en el horno y me metí al baño, porque estaba haciendo mucho calor. Fue hasta que salí que se me ocurrió aquello de copiar la receta de Ree, pero como no tenía los ingredientes, decidí twistearla para ver qué podía salir con un poco de improvisación y creatividad. Y claro, además, yo tenía las berenjenas :)

Bueno, trabajando con los recursos que había, pusimos manos a la obra. Primero, la salsa para la pasta (escogimos una pasta larga, la verdad no sé por qué, pero funcionó a las mil maravillas). Los chiles fueron pelados, y sus semillas retiradas. Sacamos los ajos de sus cáscaras. Incorporamos estos dos ingredientes en el procesador de alimentos, con un chorro de aceite de oliva y dos cucharadas de almendras tajadeadas. Esa es la salsa, no le pusimos mucho aliño: sal, pimienta, una cucharadita de picante y otra de azúcar. La llevamos al fuego por unos minutos para que estuviera caliente a la hora de servir.

Cuando la pasta estuvo al dente, simplemente la juntamos con la salsa y se revolvió bien para que quedara bien incorporada. Ahí nos dimos cuenta de que aunque no quisieramos poner crema (como en la receta de Ree) había que añadir al menos un chorrito de leche corriente, pues quedó bastante espesa, pero por lo demás, estaba deliciosa.

Como comenté anteriormente, había 4 berenjenas horneadas en la casa, que decidimos utilizar en esta receta: primero, saqué todas las semillas y luego hice julianas delgadas a lo ancho. Lo único extra que se hizo con esto, fue marinarlo en aceite y un pelín de sal (y aquí, como tenía las manos todas embarradas, no tomé ni una foto, jeje).

El plato final quedó lindo después de decorarlo con parmesano rallado y unas hojitas de albahaca fresca:

Rindió para 4  personas y todas repitieron, así que aquí va la lista de ingredientes, para tenerla en cuenta:

4 berenjenas medianas

4 chiles dulces

1 cabeza de ajo

2 cdas de almendras tajadeadas

500 gr de pasta larga

1 rollo de albahaca fresca

parmesano para rallar

sal, pimienta, aceite de oliva, chile picante y azúcar al gusto

Opcionalmente, recomendaría poner entre los ingredientes algunas gotas de leche entera, para que la salsa no quede muy espesa. Le digo que el plato se lleva su ratillo de preparación, pero la mayor parte de este ratillo es horno, y entonces una puede hasta bañarse, o aprovechar el tiempo en otras cosas mientras tanto.

Que le sepa rico y le rinda mucho.

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Para salir del paso.

Monday, January 19th, 2009

Sábado a medio día. Hace hambre. Hay abulia.

Le recomendamos que no se estrese, y que antes de tomar el teléfono y llamar al chino, se dé una vuelta por la cocina. Total, puede que haya algo reciclable en la casa y se pueda ahorrar el billete. Si tiene algún tipo de visita (hermana que lleva varias semanas en su casa, por ejemplo) trate de que ese factor sirva de estímulo y cocine. Cocine. Cocine.

Yo conseguí en las gavetas un paquete de tagliatelle que no estaba vencido y una caja de pasta de tomate. En el patio quedaba una mata de albahaca intacta, y en la refri un poco de queso mozarella ya medio viejito pero aún utilizable.

Herví la pasta a fuego fuerte hasta que estuvo al dente. Una vez retirada del fuego, la rocié con aceite de oliva para que no se pegara y la senté a esperar. En una sartén honda, hicimos un sofrito con 3 dientes de ajo, 1 cucharada de aceite de oliva, 1/2 cucharada de azúcar, 1 cucharada de pasta de chipotle (puede usar el chile que tenga a mano), una pizca de sal y algo de pimienta negra. A este sofrito le agregamos la caja de pasta de tomate y un par de cucharadas de agua.

En cuanto llegó al hervor, lo apagamos y lo retiramos del fuego. Me aseguré de que estuviese suficientemente dulce y le agregué la pasta. Todo mezclado, se sirvió en 2 platos hondos y se cubrió de queso rallado y albahaca fresca desmenuzada. En total gastamos 25 minutos, y el resultado estuvo de lujo.

Trate y nos cuenta :)


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empanadas arregladas

Saturday, July 26th, 2008

Los últimos lunes, gracias a la providencia, hemos tenido invitados a cenar. Así que he estado creando una tradición de cocinar algo rico los lunes, aprovechando no sólo la compañía sino la abundancia de ayudantes. Hace dos Lunes decidí presentarle a mis acompañantes el finísimo concepto del chifrijo, y la semana pasada, a sugerencia de mi querida Furia, decidí hacer empanadas de maíz acompañadas con ensalada de repollo.

Primer había que encontrar la masa. Por suerte vivo en un lugar donde hay masa de maíz en casi todos los supermercados de mi área de la ciudad, de todas las marcas mexicanas conocidas. Por cuestiones logísticas, sin embargo, la única masa que pude encontrar fue una muy elegante, orgánica y de maíz amarillo. No confiando mucho en la masa gringa, me fui para la casa con el resto de los ingredientes: carne molida, cebolla, chile dulce, culantro, frijoles molidos (de lata, después de todo es Lunes), queso cheddar, y carne molida de mentiras para hacer empanadas vegetarianas.

Lo primero que se hace son los rellenos, es la parte aburrida. Lo que hice fue “arreglar” la carne molida con culantro, cebolla, chile dulce y salsa lizano (de la última botella en existencia). Los frijoles se arreglan un poquito también, el queso se parte en tajaditas finas.

Luego hay que hacer la masa. Aquí cometí un error de documentación porque la pura verdad, la hice al ojímetro. Un montón de masa, agua, alguito de harina, alguito de aceite, un pelín de polvo de hornear. Esa es una de esas cosas que mi abuela me decía: “ahí usted va viendo”, y desde entonces no sé cómo carajos hago para llegarle al punto. Prueba y error. He de reportar que la masa gringa esta me sorprendió y es mucho más rica que la masarica.

empanadas

Luego hay que empezar a armar las tortillas. Yo las hago con plástico porque así me enseñó mi abuela, y porque son más fáciles de armar. O sea la tortilla se hace entre dos hojas de plástico palmeándola hasta que esté del diámetro deseado y ancho indicado (hay que calcular que se vayan a cocinar y no sean tan gordas que vayan a quedar crudas por dentro). Una vez redondas se les pone el relleno y se doblan en dos. Para cerrarlas se le hace el toque del tenedor a los bordecitos.

empanadas

Las empanadas de maíz se fríen en aceite. En la “muerta de hambre” las hacen en una freidora con un galón de aceite me imagino, pero usted y yo las haremos en una sartén con cantidades moderadas. Con mucho cuidado hay que trasladarlas al sartén con aceite caliente y esperar dos cosas: que el relleno se derrita en el caso de las de queso, y que se cocine la masa. En esta etapa es donde las primeras empanadas que usted hizo se abren y se van a la mierda y usted se da cuenta de que necesitaban ser un poquito más gruesas o que les puso mucho relleno. No se agueve.

empanadas

Esto se lleva su rato, así que es mejor trabajar en equipo, uno armando las empanadas y otro friendo las empanadas (igual son dos trabajos que requieren sets de habilidades completamente diferentes). A mi me ayudó Matt, un ingeniero de sistemas que durante su vida en Ann Arbor jamás se imaginó que iba a terminar armando empanadas de frijoles. Resultó ser un talento natural. Vayalas sacando del sartén cuando están doraditas y póngalas sobre servilletas para que se absorba un poco el aceite.

Matt hanciendo empanadas

La empanada arreglada de la muertadehambre viene abierta con un puño de repollo y salsa rosada. Pero como no son las dos de la mañana y usted no está borracho (o no TAN borracho, espero), aquí las vamos a acompañar con una tradicional ensalada de repollo picado fino que lleva tomate en cuadritos y culantro, rociadita con limón. A esta hora llegaron los invitados y como las empanadas hay que comérselas calientitas no me dio tiempo de tomarles la foto de presentación. Fueron un éxito celebrado con aplausos, mucha cerveza y canciones desafinadas.

empanadas

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Almuerzo vagabundo

Wednesday, March 26th, 2008

Es sábado por la tarde y hace calor. También hace un sueño de los once mil, pero bueno, por ese mismo sueño, ya usté se saltó el desayuno… Digamos que en su cocina hay unas papas que todavía no han comenzado a echar brotes, y entonces puede hacer un puré. Hacer puré de papa NO es difícil, hasta en KFC venden…

Para un almuerzo vagabundo, se necesita poco esfuerzo y algo de imaginación. En este caso, tenía salami y peras, que para mi gusto combinan delicioso.

¿Qué?

1/2 k de papas amarillas

3 cdas de mantequilla

sal y pimienta

1/2 taza de crema -puede usar yogurt natural-

¿Cómo?

Primero, hervir las papas -con piel- un buen rato hasta que se suavicen mucho. Después de quitarles la piel (cuidado con las quemadas) se empiezan a amasar con un tenerdor, a la vez que se va poco a poco la mantequilla. En una olla, derrita un poquitín de mantequilla y agregue su puré. Salpimente y revuelva enérgicamente. Poco a poco, y revolviendo constantemente, agregue la crema. Pruebe su puré a ver qué le falta, y condimente a su gusto.

Me lo serví con unas hojas de lechuga con balsámico y aceite de oliva, además de las peras y el salami (para acompañar platos calientes, más rico si lo pasa primero por el sartén -no es necesario ponerle grasa, que ya trae bastante).

Ahora sí, coma, y acuéstese a dormir ;)

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Emergencias varias e improvisaciones racionales

Wednesday, December 5th, 2007

Afrontemos esta incómoda realidad: andar siempre de viaje es una porquería. Una llega a la casa y no tiene absolutamente NADA qué cocinar, ni qué comer, ni qué nada… Antes de un viaje atroz de más de tres días, yo limpio del todo la nevera: preparo salsas, escabeches, picadillos y otro montón de cositas ricas que por lo general van a parar a la casa de Dani. Y cuando regreso, cansada y ansiosa de un poco de cotidianidad… ¡nones! No tengo ni un trozo de pan añejo. O eso cree una…

La última vez que regresé, la mitad de las cebollas colgaban medio podridas de la trenza, pero algo se les podía sacar. Además, había como medio kilo de tiquisques (después de pelárlos, cortárlos y arrancarles las partes malas el 1/2 kilo se redujo a la mitad…) y, OH maravilla de maravillas! tenía un chile dulce entero y no colapsado en la gaveta de la nevera. Yo siempre hiervo la verdura antes de pensar si la haré en puré, picadillo o qué. Y este fue el caso. Pero en el camino me entraron unas ganas tremendas de comer algo rico… y un puré de tiquisque sin siquiera un poquito de mantequilla… shit!

Como por desvarío me encontré picando tiras de chile dulce y cebolla, y machacando un par de ajos. Pensé en un picadillo, pero la verdad que las fajitas de chile y cebolla se veían ricas… las fajitas… las-fa-ji-tas… claro! fajitas! Corté los tiquisques en fajitas y calenté un poco de aceite en la sartén. Adentro el ajo y un poquitín de achiote. Luego el chile y la cebolla, sal y pimienta, luego los tiquisques, azúcar, salsa de soya y un poquitín de salsa de chipotle.

Tengo que contarles que quedaron riquísimas, que fue una lástima tener que comérmelas sin acompañamientos, pero me las imaginé con una ensalada de lechuga, algo de guacamole y tostitos. La foto la quedo debiendo, se me olvidó subirla a la compu ;)

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