Archive for the ‘bocas y esas cosas’ Category

Hummus

Tuesday, June 1st, 2010

No me gustan los garbanzos, pero me encanta el hummus.  Esta aparente contradicción me sorprende y agrada y ahora que descubrí que no tengo que esperar a encontrar un restaurante de comida árabe para comer hummus, el mundo se convierte en un mejor lugar.

El hummus es el plato perfecto para cuando invitan a los amigos a la casa, para picar frente al tele, para llevar a una fiesta.

Pasé de ensayar por primera vez la receta y jurar no volverla a hacer (porque tardé todas las horas del mundo pelando garbanzos) a haberla repetido por lo menos una vez por semana. De hecho, hice un video compartiendo técnicas, ingredientes y consejos para que se animen ustedes también.

No tengo una única receta, he leído por todas partes diferentes versiones y mi receta es una versión libre de todas ellas. El cálculo de ingredientes es a ojo. Mi procesador de alimentos es pequeñito también entonces usualmente hago la mitad de lo que dicen las recetas. Lo bueno del Hummus es que mientras tengas garbanzos molidos, todo lo demás es extra. Claro, que si me preguntan a mi, si no tiene ajo y tahine (ajonjolí) no vale la pena. Pero si ustedes son quienes se lo van a comer con más ánimo si le quitan o ponen algo, enhorabuena.

El video lo pasamos en el programa TodoloqueHay.com en el episodio de la mentira… porque hacía pocas semanas había declarado en vivo que nunca más lo haría en casa.

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Ceviche, Seviche, Cebiche, Sebiche

Thursday, February 25th, 2010

Nada peor que tener un antojo que no puede ser fácilmente dominado. Estar en un país musulmán y querer una cerveza barata, ir a la India y tener antojo de un Churrasco Argentino, estar en Medellín y querer un ceviche.

Porque acá encontrarás ceviche, y no se parecerá en nada al acostumbrado plato cargado de limón y de ingredientes libidinosos. Acá ceviche se refiere a un coctel de camarones bañado en salsa rosada, que seguramente será rico bajo sus propios méritos pero definitivamente no cumple con los requisitos para saciar un antojo específico.

Entonces sólo había una solución: pagar una fortuna pequeña para comer un ceviche en un restaurante peruano o hacerlo en casa.

Ingredientes:

  • Pescado de carne blanca lo más fresco posible.
  • Cebolla morada cortada a la pluma.
  • Suficiente jugo de limón muy ácido para cubrir la cantidad de pescado.
  • ají peruano o si no disfruta tanto de las sensaciones fuertes, chile dulce picadito para dar color
  • Sal.
  • Ajos.
  • Cilantro.

El ceviche peruano, con el que usualmente sueño, se hace de corvina y se acompaña con una rodaja de camote bien amarillo y un pedazo de maíz sancochado con granos del tamaño de un incisivo equino, descansando plácidamente sobre una suntuosa cama de lechugas.

En Medellín no se consigue el camote, así que nos tocó improvisar y decidimos que los patacones podrían ser excelente acompañante.

La búsqueda del pescado fue ardua y compleja. Al principio nos resistimos a comprar pescado congelado, y fuimos al mercado a buscar pescado fresco. Resulta que en una ciudad a más de 15 horas de la costa más cercana no se conseguirá pescado de mar, sólo de río. El día que fuimos hacía un calor abrasador, y caminando al mediodía pudimos darnos cuenta que el mercado no era el lugar donde queríamos comprar el pescado. Montañas de pescados babosos, ni un cubo de hielo por ningún lado, nada de cajas refrigeradas, bagres bigotudos que nos miraban incriminadores, y que las únicas tilapias nos las venderían enteras y sin limpiar. Gracias, pero paso.

Así que terminé en el supermercado comprando pescado congelado importado y terminé llevando a casa unos deliciosos filetes de corvina.

los miles de limones

Ahora sí, qué se hace con el pescado que con tanta dificultad conseguimos? Se descongela en la nevera, se corta en cubos de unos 2 cm de lado. Este pescado lo pondremos a remojar en el jugo de limón al que le habremos echado unos 2 o 3 dientes de ajo bien picaditos, suficiente sal, el chile dulce o ají también finamente picado, y la cebolla cortada en tiras delgadas. Si la cebolla nos intimida por su fuerte sabor, después de cortarla pónganla en un tazón con agua y sal, esto domará el sabor y lo hará más suavecito. Agregar cilantro picadito, meter el recipiente en la nevera y esperar 30 minutos.

cebolla cortada a la pluma

Aproveche esa media hora para preparar el acompañamiento: patacones, camote, maíz, galletas de soda o lo que más le guste.

Para servir, puede hacerlo sobre un plato plano, pone una hoja d lechuga y sobre la hoja pone los cubitos de pescado y la cebolla, dejando el jugo de limón para otros usos u otros momentos (dicen que esta leche de tigre sirve para curar la goma, guayabo, rescaca e impotencia). Otra opción es “a la tica” que consiste en servir en una copa con el jugo de limón y que el comensal disfrute de todos y cada uno de los beneficios del ceviche.

¿Qué más queda? Disfrutarlo!

ceviche de corvina

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Samoas: Galletitas de Coco, Dulce de Leche y Chocolate

Saturday, September 5th, 2009

Hay días en que quiero sentirme habilidosa en la cocina. Especialmente cuando el refrigerador luce recién salido de la tienda, con una botella de agua, un solitario limón y paquetitos de condimentos.

Esta receta salió publicada en bakingbites.com, pero yo la encontré via Kottke.org. Es la versión casera de unas famosas “galletas de niñas exploradoras” llamadas Caramel Delites o Samoas.  En Estados Unidos, las niñas exploradoras (“Girl Scouts”) iban de casa en casa vendiendo galletas (desde 1917!).  Coco, dulce de leche, chocolate semidulce… Son un éxito.

Galletas Samoas

Galletas Samoas

Asi que rumbo al super después de un día de trabajo:

Lista de compras:

  • 2 barras de mantequilla
  • una  bolsa de coco rallado
  • una lata de dulce de leche o una bolsita de dulce de leche ( yo usé una de Nestlé). También podría poner a hervir en una olla de presión una lata de leche condensada.
  • Bolsa de chips de chocolate semidulces
  • Harina, azucar,  polvo de hornear, vainilla, sal, si no hay en casa (revisar antes de salir la próxima vez!)
  • Si no hay nada de leche, comprar una mini cajita de leche o pedirle al vecino (solo necesité 2 cucharadas!)
  • Tenés papel encerado y papel pergamino? El papel encerado es para “ensanduichar” o estirar la masa entre 2 hojas de papel encerado, y el papel pergamino es para colocar en la bandeja y colocar la masa encima, para llevarlo al horno. El papel encerado no me funcionó para llevarlo al horno, pero supongo que papel aluminio puede funcionar de emergencia.

Esta receta viene en tres partes. Primero preparo las galletas, luego la mezca de coco y caramelo, y finalmente les cubro la parte de abajo con chocolate y decoro por arriba. No requiere de mucha habilidad, y el resultado es de lujo.

Galletas

1 tz  Mantequilla, suave  (2 barras)
1/2 tz azucar (yo uso azucar cruda, quedan delis!)
2 tz Harina
1/4 cucharadita polvo de hornear
1/2 cucharadita sal
1/2 cucharadita extracto/esencia vainilla
2 cucharadas de leche (opcional)

Reviso el horno y me aseguro que esté vacío. Luego lo pongo a precalentar en 350 grados.

Mezclo primero la mantequilla y el azúcar. Si mi excuñado aún no ha recogido la batidora que me prestó, genial, si no, con cuchara de palo y energía, voy revolviendo hasta que la mantequilla queda cremosa y bien mezclada con el azucar. Después voy agregando las dos tazas de harina, la sal y el polvo de hornear, seguidas de la vainilla. Voy revolviendo hasta que la mezcla se vaya despegando de los bordes y no este muy pegajosa. En este momento, le voy echando un poquitito de la leche si esta muy pegajosa.  La primera vez no leí bien, y le eché las dos cucharadas, y no quedó muy consistente, pero le eché un poco más de harina, y todo bien.

Para hornear, hay varias opciones.

1. La favorita mía es: corto un pedazo de papel pergamino que vaya sobre la lámina para hornear galletas y luego ir poniendo pedazos de masa y aplanandolos con la mano hasta que queda una capa uniforme como de un meñique de ancho.

2. Colocar la masa entre dos laminas de papel encerado, y estirarlo con rodillo. Retirar la lámina de arriba, y luego usar un cortador de galletas para hacer galletitas.. ya sea redondas o cuadradas o en rombos. Mientras mas sencilla la forma, es más fácil.

Pongo a hornear las galletas por 10 minutos o hasta que empiecen a dorar.

Cuando ya estan listas, las saco del horno y luego dejo la temperatura en bajo. Coloco las galletas o la tabla de galleta  encima de una rejilla para que se enfríe más rápido.

Mezclando coco y caramelo

Mezclando coco y caramelo

1 a 2  tazas de coco rallado (preferencia)

de medio a un paquete-lata de manjar blanco-dulce de leche-caramelo

Pongo el coco rallado en el molde que usé para las galletas (porque las galletas estan encima de la rejilla, con el papel!).  Aseguro que quede una capa uniforme de coco, delgada, para que se pueda dorar. Se me ha pasado la mano un toque con el tiempo y queda a veces más café que dorado, pero mientras no este quemado, lo he usado.

Mezclo el coco con el dulce de leche. Yo use como 3/4 de la bolsita de dulce de leche, es realmente a gusto, que quede una mezcla de coco y caramelo que se pueda poner encima de la galleta.  Luego voy poniendo cucharadas de la mezcla sobre la galleta grande (o sobre cada galletita) y lo aplano con la cuchara!

Ya tengo la galleta, el coco con caramelo encaramado encima y ahora, o lo dejo ahí, o le pongo el toque maestro de chocolate.

de Media a Una bolsa de chocochips.

Vierto la mitad de la bolsa de chips (porque soy golosa y me gusta comerme la otra mitad) en un recipiente para microondas, ojalá de vidrio. A los 2 minutos lo detuve y lo revolví para ayudarle a las chispitas de chocolate a que se derritieran, luego voy revisando cada medio minuto.  Mientras esto sucede con el chocolate, voy cortando las galletas ya enfriadas (si es que lo hize tipo Super Galleta o Tableta).  Coloco un pedazo de papel pergamino encima de una bandeja y con una espátula voy esparciendo una capa delgada de chocolate en el papel. Coloco las galletas encima del chocolate (con la capa de coco hacia arriba), y voy colocando las galletas encima, haciendo un poco de presión para que el chocolate se pegue a la galleta.

listo para la refri

listo para la refri

Si sobra chocolate derretido,  lo pongo en una bolsa plástica de sanduche, le hago un huequito en una punta, y  lo uso como para decorar las galletas con el chocolate por encima. Ambas quedan lindas.

Lo meto en en refrigerador por unos minutos y cuando el chocolate se endurece, las galletas se despegan de lo más rico del papel.  Coloco las galletas en un tarro, usando papel pergamino para separar capas de galletas.

Esta receta no solo hace que me sienta que logré algo en la cocina, sino que tiene el formato perfecto para endulzarle el día a compañeros de trabajo, familia, amigos, si me siento con ánimos de compartir. Es la boca dulce perfecta, deliciosa sin pretender ser algo exótico.

Ingredientes:

Galletas

1 tz  Mantequilla, suave  (2 barras)
1/2 tz azucar (yo uso azucar cruda, quedan delis!)
2 tz Harina
1/4 cucharadita polvo de hornear
1/2 cucharadita sal
1/2 cucharadita extracto/esencia vainilla
2 cucharadas de leche (opcional)

Mezcla de coco

1 a 2  tazas de coco rallado
de medio a un paquete-lata de manjar blanco-dulce de leche-caramelo

1 paquete de chips de chocolate semidulces.

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Cacerola de frijoles nuevos

Friday, March 20th, 2009

Un regalo a la vista  y al paladar, los frijoles nuevos sirven para algo más que chifrijo (ojo: amamos el chifrijo, pero a veces es más rico comerse algo suavecito).

Somos adictas  a  los frijoles tiernos. Compramos un paquete en la feria cada fin de semana, para tener reservas ya cocinadas en la refri y poder armar algo rico de vez en cuando. En los próximos días tendremos una serie de recetas hechas con frijoles tiernos, todas ricas, variadas y divertidas, para que no haya chance de que se le pongan malos y pueda sentir la libertad de gastar el tiempo preparándolos aunque cocine solo para usted. Esta cacerola es una variación criolla de un guiso catalán bastante más pesado y porcoso. Si usted quiere le puede agregar unas salchichas o choricitos refritos al final, para que pueda acompañar sus cervezas con vitamina CH.

Necesita:

1/2 kilo de frijoles tiernos de reserva*.

2 tomates grande picados en cubos.

4 dientes de ajo troceados.

1 cebolla grande cortada en cubos pequeños.

1/2 rollo de culantro lavado y picado fino.

1/2 cda. de salsa de chipotle.

1 cda. de azúcar.

1 chorrito de salsa inglesa.

Sal, pimienta al gusto.

Aceite de oliva para freír.

Agua, la necesaria para que la cacerola no se seque.

* Los frijoles de reserva.

Son los que ya usté tiene listos en la refri, a disposición para cocinar. Después de que compre sus frijoles, enjuáguelos muy bien con agua tibia y póngalos a remojar la noche entera. Al día siguiente estarán listos para cocinar. Yo los pongo al fuego en una olla corriente, con unos 4 dientes de ajo enteros (con cáscara), 1 rama de apio y un chorrito de aceite. Nada más. Usted los podrá aderezar después, cuando vaya a utilizarlos en alguna receta creativa. Siempre hay que cuidarlos, que no se sequen ni se peguen al fondo, y si los deja remojando una noche o más, todo el proceso de cocción demorará una media hora.

Cuando estén suaves, apague el fuego y déjelos tapados reposando hasta que se enfríen. Luego guárdelos en la refri bien tapados, para que le duren varios días. En serio no los meta a la refri calientes: se le agrean en dos minutos y se pasea en todo el trabajo previo.

Ahora sí, el guiso.

Prepare y corte todo lo que tenga que cortar. Cuando ya  tenga todo listo, ponga al fuego una sartén mediana. En aceite de oliva, haga un sofrito con los ajos y la cebolla. Déjelos dorar.

Agregue el tomate y aquí sí, condimente: azúcar, sal, pimienta, salsa inglesa, y el chipotle. Deje cocinar hasta que el tomate esté suave y retire del fuego.

En una olla mediana, ponga al fuego sus frijoles. Cuando comiencen a hervir, agrégueles el sofrito. Mueva constantemente durante un par de minutos y luego verifique el sabor. Puede que necesite un poquito más de sal, por ejemplo, porque los frijoles no tienen. Nivele el sabor a su gusto: si quiere, pónga más chile, o si los prefiere más dulces, otro poquito de azúcar.

Aquí es cuando puede agregar los embutidos si así lo desea (primero sofríalos en aceite y luego mézclelos con el guiso).

Si están muy sequitos, póngales más agua. Tape la olla y déjelos a fuego lento durante unos 10 ó 15 minutos. Revíselos de vez en cuando para que no se sequen, y agregue más agua cuando lo considere necesario. El toque es  dejarlos reventar un poquito, que queden bien suaves y la salsa tenga consistencia  y no sea un simple caldo sin gracia.

Al servir, póngales el culantro on top. Puede ofrecerlos con algunos piquitos y aguacate en cuadros.

Sirva con cerveza fría o un buen jaibol.

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empanadas arregladas

Saturday, July 26th, 2008

Los últimos lunes, gracias a la providencia, hemos tenido invitados a cenar. Así que he estado creando una tradición de cocinar algo rico los lunes, aprovechando no sólo la compañía sino la abundancia de ayudantes. Hace dos Lunes decidí presentarle a mis acompañantes el finísimo concepto del chifrijo, y la semana pasada, a sugerencia de mi querida Furia, decidí hacer empanadas de maíz acompañadas con ensalada de repollo.

Primer había que encontrar la masa. Por suerte vivo en un lugar donde hay masa de maíz en casi todos los supermercados de mi área de la ciudad, de todas las marcas mexicanas conocidas. Por cuestiones logísticas, sin embargo, la única masa que pude encontrar fue una muy elegante, orgánica y de maíz amarillo. No confiando mucho en la masa gringa, me fui para la casa con el resto de los ingredientes: carne molida, cebolla, chile dulce, culantro, frijoles molidos (de lata, después de todo es Lunes), queso cheddar, y carne molida de mentiras para hacer empanadas vegetarianas.

Lo primero que se hace son los rellenos, es la parte aburrida. Lo que hice fue “arreglar” la carne molida con culantro, cebolla, chile dulce y salsa lizano (de la última botella en existencia). Los frijoles se arreglan un poquito también, el queso se parte en tajaditas finas.

Luego hay que hacer la masa. Aquí cometí un error de documentación porque la pura verdad, la hice al ojímetro. Un montón de masa, agua, alguito de harina, alguito de aceite, un pelín de polvo de hornear. Esa es una de esas cosas que mi abuela me decía: “ahí usted va viendo”, y desde entonces no sé cómo carajos hago para llegarle al punto. Prueba y error. He de reportar que la masa gringa esta me sorprendió y es mucho más rica que la masarica.

empanadas

Luego hay que empezar a armar las tortillas. Yo las hago con plástico porque así me enseñó mi abuela, y porque son más fáciles de armar. O sea la tortilla se hace entre dos hojas de plástico palmeándola hasta que esté del diámetro deseado y ancho indicado (hay que calcular que se vayan a cocinar y no sean tan gordas que vayan a quedar crudas por dentro). Una vez redondas se les pone el relleno y se doblan en dos. Para cerrarlas se le hace el toque del tenedor a los bordecitos.

empanadas

Las empanadas de maíz se fríen en aceite. En la “muerta de hambre” las hacen en una freidora con un galón de aceite me imagino, pero usted y yo las haremos en una sartén con cantidades moderadas. Con mucho cuidado hay que trasladarlas al sartén con aceite caliente y esperar dos cosas: que el relleno se derrita en el caso de las de queso, y que se cocine la masa. En esta etapa es donde las primeras empanadas que usted hizo se abren y se van a la mierda y usted se da cuenta de que necesitaban ser un poquito más gruesas o que les puso mucho relleno. No se agueve.

empanadas

Esto se lleva su rato, así que es mejor trabajar en equipo, uno armando las empanadas y otro friendo las empanadas (igual son dos trabajos que requieren sets de habilidades completamente diferentes). A mi me ayudó Matt, un ingeniero de sistemas que durante su vida en Ann Arbor jamás se imaginó que iba a terminar armando empanadas de frijoles. Resultó ser un talento natural. Vayalas sacando del sartén cuando están doraditas y póngalas sobre servilletas para que se absorba un poco el aceite.

Matt hanciendo empanadas

La empanada arreglada de la muertadehambre viene abierta con un puño de repollo y salsa rosada. Pero como no son las dos de la mañana y usted no está borracho (o no TAN borracho, espero), aquí las vamos a acompañar con una tradicional ensalada de repollo picado fino que lleva tomate en cuadritos y culantro, rociadita con limón. A esta hora llegaron los invitados y como las empanadas hay que comérselas calientitas no me dio tiempo de tomarles la foto de presentación. Fueron un éxito celebrado con aplausos, mucha cerveza y canciones desafinadas.

empanadas

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Rapiditas y de maíz

Friday, February 15th, 2008

 

Me gusta comer rápido y rico. Sobre todo porque a veces realmente no tengo tiempo para cocinar, y aunque eso es lamentable, pues también ayuda a desarrollar ciertas habilidades de improvisación que sirven para la vida diaria. Las enchiladas son una opción maravillosa para prepararse una comida completa. Tal vez no es TAN improvisado el asunto, porque de hecho tengo salsa verde en la nevera y eso es trampa. Pero bueno, el punto es que se hacen en 10 minutos.

 

Qué? 

- El pollo que le haya sobrado de otra comida.

- Queso (ojalá que derrita, a mí me encanta el gouda).

- Chile dulce y cebolla en tiritas.

- Condimentos para el sofrito (sal, pimienta, chile picante, ajos).

- Unas cuantas tortillas de  maíz (las que se quiera comer).

- Medio tomate.

- Unas hojas de lechuga.

- Aceite de oliva y vinagre para la ensalada.

- Yogurt natural.

- Salsa verde.

 

Cómo?

En una sartén caliente, sofría la cebolla y el chile con los demás condimentos y aguegue el pollo. Déjelo un par de minutos al fuego y luego retire.

Arme las empanaditas colocando una cucharada del pollo y unas lonjitas de queso. Póngalas a freir con cuidado para que  no se le desarmen. Déles la vueltita cuando se doren por debajo.

En el plato, ármese una ensaladita con lechuga y tomate, y agréguele aceite, vinagre, sal, pimienta… lo que le guste. Coloque las empanadas en fila al lado de la ensalada. Con una cuchara grande, vierta cuidadosamente la salsa verde sobre el centro de las enchiladas. Con otra cuchara más pequeña, vierta el yogurt sobre el centro de la salsa verde (para que se vea bonito y usted se lo crea).

Acompañe con una cervecita (si no le da vergüenza beber en horas laborales).

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Sí. Más berenjena…

Friday, December 14th, 2007

La amo. Es morada, y el morado es mi color favorito. Es morada y deliciosa. Y tiene forma de gigantesca gota de agua. Y adorna lindísimo la cocina…

Sí, mi amor por la berenjena es un poco ñoño. Lo sé. Pero no me da vergüenza. Se la pongo a todo. Puedo cambiar un menú entero para que se acompañe bien con la entrada de berenjena. Y este escabeche, es un intento graciosa y funcional de boquita para acompañar las birras, que era lo que faltaba. Sobre todo porque no me imagino un pastiche de berenjena acompañado con cerveza, pero cualquier cosa que se pueda comer con tostitos es birreable.

¿Qué?

1 cabeza de ajos. 2 berenjenas grandes. 2 tomates grandes. 1 rollo de albahaca. 1 cebolla roja mediana. 1 chile dulce verde.

Aderezo: 2 limones mecinos. 1 cucharadita de azúcar (la puede sustitur con ketchup). Sal y pimienta al gusto. 1 taza de aceite de oliva. 1/2 taza de vinagre balsámico.

¿Cómo?

Primero, pique todos los ingredientes: la berenjena y el tomate en cubos medianos, lo demás bien finito. Prepare el aderezo mezclando todo lo de la lista y marine allí todo, excepto la berenjena y la mitad de los ajos.

En una sartén, caliente un poquitín de aceite, y agregue esos ajitos que reservó y la berenjena. Cocine a fuego lento hasta que se suavice. Déjela enfriar y agréguela al marinado. Repósela un rato. Pruebe. Agregue lo que quiera para que le sepa más rica… un poquito de chile picante tal vez… ;)

Verá qué vacilón.

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