Archive for the ‘rapiditas’ Category

Los tales biscuits de tocineta y cheddar

Tuesday, July 20th, 2010

Oh sí. Mucha gente los conoció últimamente. Llegaron a nuestra mesa cortesía de la pionera, una de nuestras blogueras favoritas. Son decadentes, como todo lo que Ree cocina. Una mezcla de vitamina CH, queso cheddar y cebollas moradas. Es altamente arteriosclerótico, y no recomendamos que  por nada del mundo los trate de hacer light. Ya en esta revisita les sustituimos la manteca vegetal por mantequilla, pero no trate de ir más allá, que se pasea en todo.

Este asunto es sencillo: 2 tazas de harina, 1 cucharadita de polvo de hornear,  ¾ cucharadita de sal, ¼ taza mantequilla sin sal, 10 cucharadas de leche entera, 4 cucharadas de aceite vegetal, 1 huevo entero, 10 rebanadas de tocineta frita y picada, 1 taza de cebolla morada picada en cubitos, 1 taza de queso cheddar rallado.

Primero lo primero: la parte aburrida. La harina hay que tamizarla junto con el polvo de hornear y la sal. Yo eso de tamizar la harina no entiendo muy bien para qué, pero si la receta lo exige, lo hago. Hay que hacerle caso a la mamá. A la harina tamizada se le revuelve con los dedos la mantequilla, hasta que está bien incorporada. Deje eso por ahí y comience con la parte interesante.

Primero la tocineta. Fríala hasta que tueste. Y sáquela de la sartén. Ahora bien, mucho cuidado con lo que piensa hacer con la grasa. No la bote, no la limpie. Ahí mismo eche las cebollas a cocinar.

Ahora sí. En una taza aparte, revuelva la leche, el huevo y el aceite. Revuelva con  la harina, y agregue los demás ingredientes.

Ya esto listo, usté puede hacer dos cosas: o llena unos moldes para muffin con la mezcla, o, como yo, hace pelotas. Antes las hacía con la mano, hasta que se me ocurrió (viendo a alguien más hacerlo, obvio que no soy tan ágil) que con la cuchara de servir helados se hacen unos biscuits de tamaño idóneo. Precaliente el horno a 200ºC y engrase el molde o los moldes. Prepare sus biscuit como mejor le parezca y hornéelos durante 20 minutos.

Le garantizo que no se va a arrepentir. De lo único que podría arrepentirse es de comérselos todos sin parar de una sola sentada. Yo recomiendo que se hagan para ocasiones especiales en las que habrá varia gente… así se previene el desastre arteriosclerótico de comérselos una todos. Sírvalos tibios, ojalá recién hechos. También se pueden comer fríos, qué vainas.

Bon appetit!

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Retorno en tiempo real

Tuesday, February 16th, 2010

¿Qué está cenando esta noche? ¿Ya cenó?

Yo acabo de hacerlo  frente a la computadora, porque tengo cerros de trabajo pendiente. Cerros y cerros, pero eso no significa que no podamos sacar media hora para un buen syrah y un plato de comida caliente. Y bueno, ¿qué hace una cuando no tiene tiempo, sino pasta?

Este post medio inesperado es una pequeña disculpa por el atraso en las recetas navideñas. Se comprenderá que cuando una mujer cumple 30 años se le atraviesan cosas de cosas en la vida, y escribir deja de ser prioridad por unos días.

¿Qué estoy cenando esta noche?

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Esa que se ve en la esquina es la computadora. Lo demás es 1/3 de paquete de tallarines de espinaca. Los cociné en agua sin sal hasta su punto. Los escurrí rápidamente. Calientes como estaban, les añadí sal, pimienta negra, un diente de ajo picado muy, muy fino y dos cucharadas de aceite de oliva. Los revolví bien y luego les rayé harto parmesano encima. Y cuando ya me había sentado a comer se me antojó el vino.

Acabo de terminarme el plato y ya voy por la segunda copa. Y créame: usted en mi lugar estaría en las mismas  ;)

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El extraño mundo de las bebidas naturales

Wednesday, December 9th, 2009

A usted seguramente le ha pasado que, sin darse cuenta, se ha ido metiendo en la secta del fresco de polvito (la única secta peor que la del fresco de polvito es la secta de la cocacola). Usted no tuvo la culpa de caer ahí: esto fue una combinación de factores, una cuestión de horarios, de conveniencia, de necesidad. Sabemos que ir a la feria  no es su fuerte, y que la fruta fresca de súpermercado es fea, pasca, cara… Esa puede haber sido, digamos, la primera excusa.

La segunda, pongamos, conveniencia, es bastante importante. ¿Quién puede refutar la facilidad de abrir un paquete de polvito, tirarlo dentro del litro de agua, batir y beber? La fruta hay que pelarla, picarla, licuarla, endulzarla… se pudre en dos momentos si no se gasta, uno no tiene tiempo para todas esas cosas… blah, blah, blah.

Supongamos que usted tiene toda la razón. La tiene: el extraño mundo de las bebidas naturales es un lugar en el que el disfrute requiere de  tiempo, dedicación, interés. Requiere de paciencia, de ganas de pasársela bien, de disposición. Este post es  un post de consejos. Si quiere seguirlos bueno, y si no también. Aquí está esta foto, por ejemplo:

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En esto se duran de 3 a 5 minutos, más el rato previo de preparación de los ingredientes. Y bueno, aquí es donde me pongo vivencial y le cuento que yo, los domingos, voy a la feria. Voy a la de Zapote, porque esa termina como a las 2 de la tarde, y yo en general trasnocho los sábados. Bueno, decir que la feria siempre es muy temprano no es excusa: repito, esta termina a las 2 pm. Entonces, le decía, voy a  la feria. Compro muchas cosas, pero en la lista siempre hay algunas que son de vital importancia: papaya, fresas, naranjas, piña, apio, hierbabuena.

Con esas cosas me preparo bebidas naturales. “Qué pereza”, dirá usted. Yo le digo de vuelta “whatevs”. Llego a mi casa de la feria, lavo todas las fresas y las pongo en un túper en el congelador. Hago lo mismo con la papaya y la piña. Todo congelado: dura la semana entera y hasta más. Yo, con mi fruta congelada, me acuesto a dormir tranquila, porque al día siguiente voy a tener todos los ingredientes necesarios para mi smoothie. Así tomo fruta todos los días por la mañana, o preparo un refresco para el almuerzo, y me alejo de la peligrosa secta del refresco de polvito, que además tiene otros dioses impíos y miserables como las “salvaditas sardimar” y   puré de cajita.

Dos naranjas, unas 5 fresitas congeladas, un par de pedacitos de otra fruta congelada (con papaya yo soy feliz), una cucharadita de azúcar… tres minutos,  y listo. Aléjese de las sectas del “no tengo tiempo”: créame que su cuerpecito se lo va a agradecer al corto, mediano y largo plazo.

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Ácido y dulce: barritas de limón

Monday, November 23rd, 2009

Un postre que podrá hacer en pocos minutos, con cosas que seguramente tiene en la despensa.  Delicioso, refrescante y dulce, apenas para disfrutar!

Primero busque en su cocina los siguientes ingredientes: harina, limones, azúcar, polvo de hornear, 1 barra de mantequilla.  Eso es todo. No necesita más.

Las barritas están compuestas de 2 partes: Una base tipo galleta y un relleno de limón.  Primero haremos la base.

Precalentar el horno a 350°F (180°C).

En un tazón mezclar

  • 1/2 taza de mantequilla suave (equivalente a una barrita)
  • 1 1/3 tazas de harina
  • 1/4 de taza de azúcar
  • Unas cucharadas de cáscara rallada de limón.

mezclando harina con mantequilla

Mezclar los ingredientes con un par de tenedores hasta que quede granuloso. Cubrir una refractaria de 8×8 pulgadas con la mezcla, cubriendo las esquinas y los costados.

la base en el molde

En realidad el tamaño de la refractaria es una sugerencia. Si tiene una más grande que eso, entonces tendrá que hacer un poco más de relleno. Si tiene una más pequeña, puede disminuir un poco el líquido, ya sea con menos huevos o menos limón.  Yo hice estas barritas en un recipiente de 9×11 pulgadas.

Sea como sea, meta al horno por unos 15 a 20 minutos. No tiene que estar dorada la superficie necesariamente, pero sí firme.

Ahora con el relleno. Mientras está la base en el horno, en un recipiente mezcle:

  • 3 huevos
  • 3/4 tz azúcar
  • 3 cucharadas harina
  • 1/4 cucharadita polvo de hornear
  • 1/4 taza de jugo de limón
  • ralladura de limón al gusto.

relleno de limón

Apenas esté bien batido o mezclado este relleno (pueden batirlo a mano o usar una licuadora) viertan el relleno sobre la base horneada y regresen la mezcla al horno. Esperen otros 20 minutos y las barritas estarán listas.

barritas cortadas y cubiertas

Deje enfriar y corte en cuadrados.  Para servir pueden espolvorear con azúcar el polvo o coco rallado, o pueden dejarlas así como están.

Si las va a vender o regalar, puede recortar los bordes altos para que queden cuadraditos parejos.  Si los va a llevar a algún evento, es mejor dejar la espolvoreada con azúcar para el último momento, puesto que se puede humedecer sobre las barritas y les quitará puntos en presentación.

Deli.

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birraburguesas

Friday, November 6th, 2009

Hamburguesas y cervezas: dos cosas maravillosas juntas. Si la vida fuera justa siempre sería verano, siempre sería una noche cálida en la compañía de amigos, sin mosquitos y con música, en un patio iluminado y con una barbacoa. Habría hamburguesas y como no, cervezas. Habría quizás perros y niños jugando sin molestar a nadie. Habría suficiente hielo y suficientes sillas, y nadie tendría que irse temprano y la idea de ir a meter los pies al río a la media noche no estaría automáticamente descartada.

Pero la vida no es así. Afuera está lloviendo y mi marido se ha ido de viaje, tengo hambre, tengo unos veinticinco mensajes urgentes en el inbox y si llueve más, es posible que tenga que salir a la intemperie helada en botas de hule, a cualquier hora de la noche, a destaquear un drenaje en la cochera. Pero no todo es trágico: en mi refrigeradora está todo lo que se necesita para hacer deliciosas hamburguesas con cerveza. No hace falta decir que se necesita una cerveza bien rica, ojalá pesadita y no demasiado tropical. En este caso, tengo una Big Daddy IPA, de una cervecería que queda a 3km de mi casa y que produce todo tipo de maravillas.

big daddy IPA

Como estoy comiendo sola, las cantidades son mínimas. Por suerte en esta receta prácticamente todo es al ojímetro. Primero hay que poner un poco de migas de pan en un recipiente, en este caso fue como media rebanada de pan integral. Agregué 1/4 de libra de carne molida (si usted no come vaca, algo perfectamente comprensible, puede ser pavo, cordero o cerdo), un huevo, cebolla picada, sal y pimienta, un par de dientes de ajo, un poquito de tomillo si quiere, y por supuesto la cerveza que sea necesaria para conseguir buena consistencia. Normalmente se le pone a las hamburguesas salsa Worcestershire, pero la Salsa Lizano queda aún mejor.

ingredientessalsa lizano

Las instrucciones son sencillas: mézclelo todo con las manos bien lavaditas. Si la mezcla va quedando muy aguada, póngale un poquito más de migas de pan. Si la mezcla va quedando muy seca, más cerveza. Eso si, ojo que no queden muy secas. Una vez que la mezcla está hecha se deja descansar por media hora para que se junten los sabores.

ya todo juntodescansando

Después de esperar un rato se forman las tortas de carne y se cocinan de su forma favorita. A mi me salieron tres. En el escenario ideal se hacen a la barbacoa, pero en mi noche solitaria y tormentosa las hice en un sartén a fuego bajo, con un par de gotas de aceite. Una vez cocinada al punto que se prefiere, es cuestión de agregarle sus condimentos y vegetales preferidos y ponerla, sin demasiada imaginación, entre dos pedazos de pan. Acompáñela con confianza, con el resto de la cerveza.

tarán!

Qué le parece? También podría haber salido en el carro, bajo la lluvia, hacia uno de esos lugares con una ventanilla iluminada por el neón, y comprarme una hamburguesa de dos dólares. Ahora, puede que la noche sea un poco triste, pero no hay por qué hacerla del todo miserable, cierto?

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Manjar

Saturday, October 10th, 2009

Mentira: a mí no me gusta el plátano maduro. De hecho, es una de las cosas más singracia que conozco, y solo me convence en una empanada muy bien hecha, que posiblemente cocinó mi mamá. Lo que más me estorba es que la gente lo pone en los “casados”: toda la comida que se sirve en las sodas de este país tiene plátano maduro. Y los restaurantes más “finos” con el cuento de “acriollar” la comida, también le ponen maduro. Fatal.

No me estorba tanto el plátano como la necedad de asociarlo siempre con un plato de arroz y frijoles con bistec. Como ya dije, en empanada sabe muy bien. Y mi abuelita hacía una miel de maduro bastante buena, considerando que llevaba maduro.

En fin, mi mamá trajo maduros hoy en la mañana. Y lo único que se me ocurrió para gastarlos todos de una vez y que no se pongan negros y comiencen a atraer mosquitos a mi cocina, fue meterlos al horno. No me he comido ni uno, pero quienes los probaron, afirman a l unísono que “solo buenos”. Les quité la cáscara y los partí a la mitad. Por pura intuición les puse por encima cosas que saben ricas juntas: miel, mantequilla y canela. Estuvieron en el horno como 40 minutos, y después los saqué, para seguir poniéndoles encima cosas que saben ricas: natilla y queso rallado.

Los metí de nuevo al horno como 10 minutos más, solo para gratinar. Ya a estas alturas la casa olía a puro maduro con queso. A mí no me hace mucha gracia, pero el muchacho que está pintando el muro de la vecina comenzó a decir que qué rico, que ojalá y lo invitaran. Me imagino que si me gustara el maduro estaría muy de acuerdo con él.

El resultado final es que mi mamá está muy orgullosa de mí. Mis maduros con queso parecen estar tan ricos como los que sirven las señoras del barrio. Yo, personalmente, creo que es la canela, pero si ella dice que sí, es sí. Tal vez me anime a comerme uno esta tarde, con él café. Porque la verdad se ven bastante ricos.

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La cocina temática 2: noodles

Sunday, September 13th, 2009

Mucha gente con la que he hablado de comida tiende a externar constantemente la molestia que le genera cocinar cuando no hay más comensales. Eso a mí me parece rarísimo, porque lo que más me gusta es cocinar para comer yo, y que los demás vean a ver qué hacen… bueno, tampoco así: me encanta cocinar para comer yo solita, pero también para que coman otros.

Any ways… he ido llegando a la conclusión de que esta molestia de cocinar para uno solito debería más bien llamarse “pereza”. No es lo mismo que a uno no le guste cocinar para mí sola a que a uno le dé pereza cocinar para mí sola. Seguro que la pereza viene de tener que parar con lo que una está haciendo para ponerse a hacer otra cosa que no le interesa tanto, y ahí es donde terminamos en uno de los siguientes escenarios:

- chino,

- cualquier otro delivery que haya en el barrio,

- sobros de ayer,

- pan con queso, o

- cup a noodle.

Reconozco que he estado en alguno de estos escenarios alguna vez, sobre todo el primero y el último. El último con más frecuencia, porque ahí sí que sale una al paso por 500 colones. Pero igual, por más Ramen con sabor a hongos o camarón, no me gusta comer cochinadas (sí: el cup a noodle cae dentro de esa categoría). Usualmente una tiene un tarro lleno de cosas que se compraron para dejarlas podrir en la nevera: zanahorias, chiles dulces, una rama de apio, unas cebollas, culantro, cebollín… Y hay un paso entre comerse una sopa aguada de ramen o un buen plato de noodles con sabor a cielo. El fideo de arroz, al igual que la pasta, es tan versátil que se puede hacer casi cualquier cosa con él: desde un omelete hasta una ensalada. A mí me gusta comerlos tibios, y combinarlos con vegetales, para quedar más satisfecha y no sentir que comí cartón de paquetito.

Esta receta que acaba de surgir de la necesidad -y de la ausencia de comida en la casa- es una especie de ensalada tibia de noodles, que  ya me estoy terminando de comer y les puedo decir que quedó sabrosísima. Usé 2 paquetitos de ramen, 1/4 de chile dulce cortado en julianas, 1/2 cebolla cortada en julianas, 1 rama de apio cortada en rodajitas, 4 ramitas de culantro bien picadas, 1 zanahoria rallada, 1 cucharadita de jengibre rallado, 1/2 aguacate, una cdita de ajonjolí, mantequilla, sal, paprika, aceite de ajonjolí, salsa de soya y azúcar.

Cociné el ramen según las instrucciones de la bolsa, pero sin añadirle el glutamato monosódico de dudosa procedencia que viene en el paquetito metálico. Mientras tanto, hice un sofrito con el jengibre y un poquito de mantequilla. Luego añadí la cebolla, el apio y el chile dulce. Por último la zanahoria. Este sofrito lo fui condimentando a los pocos con salsa de soya, aceite de ajonjolí, azúcar y sal (para la gente que a estas alturas se comienza a poner nerviosa con las cantidades, pongámosle que usé 1 cda de salsa de soya, 1/2 cda de aceite de ajonjolí, 1/2 cda de azúcar, y la sal… ahí sí le quedo mal, eso va a depender de su gusto).

Evidentemente, en lo que esto estuvo listo,  ya los noodles estaban cocinados y escurridos. Esto es una cuestión de lógica matemática: cualquier cosa que tenga almidón, si se queda más tiempo del necesario en el agua, se pone babosa. Así que cuando sus noodles estén suaves, páselos a un colador y déjelos ahí mientras sigue con  las otras cosas. Ahora bien, ya con todo listo, agregue los fideos al sofrito y revuelva. Y ahí sí, pruebe otra vez. A estas alturas lo peor que puede pasar es que no sepan a nada. Entonces lo único que debe hacer es ponerles más aceite de ajonjolí, más salsa de soya, más azúcar… y listo.

Páselos a un plato y por encima tire el culantro, un poquito de ajonjolí, la paprika, y el aguacate, cortado como más fácil le parezca. Y le garantizo que no le van a durar nada en el plato. Yo ya repetí, porque obviamente hice más de la cuenta.

Provecho!

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Arroz Con Leche a Prueba de Tontos

Friday, September 11th, 2009

El arroz con leche es un postre que le recomiendo a todos que aprendan a hacer. En primer lugar, la casa les va a oler delicioso mientras se cocina, dándoles esa sensación de hogar, y en segundo lugar, sabe delicioso. Caliente o frío, es bueno tenerlo en el arsenal de recetas, sobre todo porque no demora nada en hacer y es de esas cosas que si lo haces y le das a tu mamá, ella quedará con la  certeza que triunfarás en el mundo.

arroz con leche calientito

arroz con leche calientito

Ingredientes:

1 tz de arroz
1 lata de leche condensada
1 lata de leche evaporada o crema de leche
1 pizca de sal
al gusto:
canela en astilla
clavos de olor
ralladura de limón
esencia de vainilla
opcionales:
coco rallado
pasas
ron

Pasos:

Si va a usar pasas, recomiendo que las ponga a hidratar un poco en ron, les da un sabor delicioso. Si no tiene ron, use el licor q más le guste que crea ud q vaya a rimar.

Poner a hervir 2 tazas de agua con la canela, el clavo y la ralladura de limón. Cuando hierva, si le molestan las astillas de canela y los clavos de olor, puede sacarlos y seguir. A mi no me molestan, así que yo los dejo por el look. Agregar la taza de arroz. Bajar a fuego medio hasta que se haga el arroz y se evapore casi toda el agua (para saber que el arroz está hecho, dele una probadita). Adicione aquí una pizca de sal, es la que va a sacar a relucir los sabores. Agregar la lata de leche evaporada, revolver y esperar a que hierva. En este momento es que puede usted agregar el coco y las pasas hidratadas en ron. Dejar cocinar otro ratito y agregar la lata de leche condensada y un chorrito de esencia de vainilla. Apagar.

Acá usted elige: si le gusta comer arroz con leche caliente (perfecto para un día frío) entonces sírvase, rocíe un poco de canela molida encima y dele viaje. Hay otros que les gusta el arroz con leche reposado. Si ese es el caso, transfiera el arroz con leche a copitas individuales o un recipiente grande, rocíe canela sobre la superficie y deje reposar antes de disfrutar.

arroz con leche enfriando
arroz con leche enfriando

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Fast food.

Sunday, July 26th, 2009

Pero nada de grasas trans, por favor… Si es domingo  y usted quiere aligerar la carga, déle viaje a un combinado criollo, que contenga alimentos de todos los grupos de la pirámide pero no le deje cara de arrepentimiento ni las arterias llenas de colesterol. ¡Venga conmigo!

Primero, vamos a prender el horno, porque se va a necesitar algo de eso. Córtese un zucchini a la mitad, sáquele las semillas con una cuchara y barnícelo con aceite de oliva. Métalo al horno -200 ºC- junto con un chile dulce, 4 dientes de ajo y 1/2 berenjena. Y eso, pues déjelo ahí un rato, mientras prepara lo que sigue.

Corte en cuartos 1/2 kilo de papas medianas. Aparte, píquese 5 dientes de ajo y una cebolla morada (la cebolla en julianas). Corte unas 15 hojas de albahaca en tiritas y revuelva todo esto en un bowl, junto con un par de cucharadas de aceite de oliva y algo de sal y pimienta.

Cuando los vegetales que puso en el horno estén listos, sáquelos y ponga las papas en la misma bandeja. Llévelas al horno durante una media hora (a la mitad del tiempo, déles vuelta para que se doren por ambos lados).

Deje enfriar los vegetales. Abra una lata de atún en agua y mézclela con 1/2 cebolla picada en cuadritos, unas cuantas ramitas de culantro cortadas bien finito y un ajo machacado. Condimente a su gusto: salsa inglesa, sal, pimienta, chile picante, dulce, mostaza… lo que quiera. Convierta esta mezcla en una pasta manejable agregándole a poquitos 1/4 de taza de harina de maíz. Haga tortitas pequeñas y fríalas con poca grasa en una sartén antiadherente.

Ahora que ya están fríos los vegetales, sáqueles la cáscara y páselos por el procesador de alimentos con 1 taza de queso crema, sal, pimienta y una cucharada de aceite de oliva. Ensamble su plato con una ensalada verde básica (lechuga y tomate con su aderezo favorito), unas cuantas tortitas de atún, y unas papas acompañadas por el dip de vegetales.

Buen provecho!

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