Archive for the ‘Recetas’ Category

Pollo, limón, ajo y natilla

Wednesday, August 11th, 2010

Sí. Así como lo lee: una delicia en todos los sentidos posibles. Usted no se lo va a creer cuando esto salga del horno. Personalmente, casi no me gusta el pollo. Encuentro que es  una carne un poco insípida y me da bastante pereza tratar de darle sabor, especialmente a las pechugas. Por lo general compro cuartos y nunca se  me ocurre pedir la carne deshuesada, porque ahí sí que nadie nos podrá ayudar a que sepa a algo…

Esto es. Para dos personas, o para dos comidas (créame: no va a querer compartir), se necesitan:

2 cuartos de pollo sin piel, 4 dientes de ajo picados fino, sal gruesa al gusto, pimienta fresca recién molida, el jugo de 2 limones ácidos, 3 cdas de natilla y de toque final, chile cobán,  una variedad de chile ahumado que conseguí en Guatemala, nunca había probado, y de la que ahora soy una completa adicta.

Para acompañar, yo le recomiendo una pasta en salsa de mantequilla con ralladura de limón, pero este no fue el caso. Estoy tratando de comer menos harina, así que partí en rodajas un zapallo y lo dejé por ahí mientras alistaba la primera fase del pollo.

Comience adobando: pimienta, sal, jugo de limón, chile, ajo.

Continúe sellando el pollo. En una sartén o plancha calientísima, con la mínima cantidad de grasa, repase el pollo para que se dore por encimita. No lo deje mucho rato, esto solo garantiza que en el horno la carne no se va a secar.

Ya sellado, sáquelo y colóquelo en un molde engrasado. Ahí, agregue la natilla a cucharadas, por encima.

El pollo va al horno por una media hora, a 200 ºc. De vez en cuando, sáquelo por un momento, recoja una cucharada del caldo que va quedando en el molde. Si quiere, le puede poner más limoncito.

Mientras se cocina este proyecto, ponga los zapallitos en la mismita sartén o plancha, sin limpiar, en la que selló el pollo. Condimente al gusto (yo uso sal, pimienta y orégano).

Ahora sí, prepárese para lo que va a salir del horno, porque se ve como así:

Si la idea de la pasta l@ tienta, le recomiendo seguir su instinto. Si el conteo de carbos no le deja otra  opción, acompañe con verduras al vapor, o algo por el estilo.

¡Que le aproveche!

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El extraño mundo de las bebidas naturales, toma 2.

Wednesday, August 4th, 2010

Ya hace tiempo habíamos hablado de las sectas peligrosas, incluso nos detuvimos en la del fresco de polvito, una de las peores del universo. Esto de las bebidas naturales es tan, pero tan placentero, que usted hasta puede dedicarse a ello si quiere: nosotras, por ejemplo, somos adictas. En feriado, por ejemplo, cuando hay que quedarse en la casa porque la furia de la negrita bota puentes y nos arranca de las manos la posibilidad de irnos a Guanacaste, una opta por asumir la penitencia y limpiar la casa. Hace un calor insospechado para la época del año, y entonces vamos a la refri a revisar qué o qué. Esto encontramos:

Sí: piña dulce y de producción a pequeña escala cortesía de don Carlos Conejo, uno de nuestros dealers en la feria del agricultor de Zapote. Apio. Hierbabuena. Jugo de  naranja.

Aquí no hay ciencia, usted pone todo esto en la licuadora con unos 5 cubos de hielo. Si la piña y las naranjas están bien dulces, no es necesario añadir azúcar. Sirva y adorne, para que lo disfrute como si alguien más se lo hubiera preparado. Cuidado con la copa que escoge:  cuando yo vi el mío en esta de margarita, me dieron muchas ganas de tirarle un chorro de ron blanco.

No fui a la playa, pero la traje a mi casa. Y tuve que tomarme 2. Ahora bien, debo decirle que en alguna parte leí que la combinación de apio con piña baja la presión. Está usted advertid@.

Que beba bien!

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Pastel de pollo y tortilla

Tuesday, July 27th, 2010

He comido este pastel toda mi vida y hasta la semana pasada me enteré de que en otras partes del país se le llama “lasaña”. Esto es interesante, porque bueno, a fin de cuentas es casi como una lasaña, aunque no lo sea. Mi  mamá cumple años en abril, y esto fue lo que comimos en su fiesta, o sea que la receta y las fotos estaban enterradas en el fondo de la compu. En fin, démosle viaje.

Necesita unas 15 tortillas de maíz. Si puede conseguir unas que NO sean de  paquete, de fijo le va a quedar mucho más rico. Yo me tuve que conformar con tortillas de súper, pero bueno, así es la vida. Bueno, quejadera aparte aquí está la lista de ingredientes:

2 pechugas con piel y hueso, 8 dientes de ajo, 2 cebollas medianas picadas, 2 tomates medianos cortados en cubos, 1 rama de orégano, 15 tortillas, 1 lata de pasta de tomate, 2 cdas de azúcar, 1/2 kilo de queso monterrey rallado, 1 cdita de achiote, chile picante (póngale chipotle), sal y pimienta al gusto.

Comience poniendo el pollo a cocinar: las dos pechugas, 1 litro de agua, 4 dientes de ajo, la rama de orégano, un puñito de sal. A la vez, pique todo lo que hay que  picar:

Cuando el pollo esté suave, retírelo del fuego y déjelo enfriar, así será más fácil desmenuzarlo y quitarle la piel y los huesos. Obviamente de esta parte no hay fotos, porque una tiene las manos completamente embarradas. Cuando su pollo esté desmenuzado, ponga al fuego una sartén grande. Sofría los “olores”: los 4 ajos que le quedaban, bien picados, más la cebolla y el chile dulce, con aceite y el achiote.

Ya dorado, se le añade el tomatito.

Cierre los ojos y huela la delicia. Un poquito más de sal y la pimienta.

Agregue la pasta de tomate y el azúcar. Y aquí sí, rectifique el sabor, para que lo siguiente salga perfecto.

Cubra el fondo de un molde engrasado con tortillas. Recorte pedacitos para las esquinas, haga maromas para que todo quede tapado. Mientras tanto, ponga ese pollo en la salsa.

Ahora sí, todo revuelto. Vea nada más la delicia. Retire el pollo del fuego y comience a armar su pastel. Sobre la capa de tortillas, coloque una de pollo. Suba los pisos que le alcance.

Termine con  una capa de tortilla, y el queso rallado encima. Llévelo al horno a unos 200ºC durante 10 minutos, y después lo pone a dorar un poquito. Lo que va a salir del horno se ve como así:

Esto estaba tan, pero tan, pero tan rico que lo llevé a la mesa y cuando volví de la cocina con la ensalada ya se lo habían repartido. O sea, no hay fotos de los platos servidos, porque si me ponía a tomarlas me dejaban sin nada. Lo acompañamos con ensalada verde, frijoles negros refritos, natilla y tortillas tostadas. Mi mamá estaba toda contenta y le gustó un montón. Decir que a ella le gustó mucho es bastante: mi mamá cocina delicioso. Si ella aprueba es porque estaba bueno, así que lo recomendamos sin miedo.

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Trucha y pomelo con invitado especial

Wednesday, July 14th, 2010

Dani cocina cada vez más rico.  De vez en cuando, así, como por conmover, me prepara unas delicias que parecen caídas del cielo. Lo mejor es que cuando lo llamo al súper para indagar sobre la sorpresa, con la necedad que  me caracteriza qué vas a hacer, qué estás comprando… él responde de la misma manera en que yo respondería a la pregunta: no sé, estoy viendo qué se me ocurre. Y lo que se  le ocurre tiende a ser, cómo decirlo… maravilloso.

Esta vez, gracias a que se dejó tomar fotos, tenemos pruebas visibles de su paso por nuestra cocina: trucha en salsa de aguacate, ensalada de pomelo y fideos de arroz. Una maravilla, desde el inicio hasta el final.

Dani me pidió encarecidamente que tomara nota de todo el proceso, consciente de que se le iba a olvidar apenas soltáramos el plato. Entonces, para la receta se usó:

1 1/2 aguacates maduros, 1/2 cebolla cortada fina, 10 hojas de albahaca cortadas fijas, 2 filetes de trucha, 2 dientes de ajo picados, el jugo de 1/2 limón ácido, 1/2 paquete pequeño de fideos de arroz, sal, pimienta, 6 hojas de lechuga rizada, 1 pomelo, 1 cda de vinagre de arroz, 1 cda de salsa de soya, 1 cdita de azúcar, 1/4 de taza  de leche.

Comencemos con el pescado. Dani lo lavó con limón y los adobó con el ajo y la albahaca. Les puso una  piza de sal y los llevó al sartén a fuego medio.

El pomelo se usa en 3  fases, así que es mejor prepararlo desde el principio, para que no haya que ir a las carreras. Se saca la ralladura, se limpian unos 6 gajos dejando la carne expuesta y el resto se hace en jugo. Ya listo eso, podemos pasar a la salsa de aguacate.

Primero, hacemos un guacamole simple, con un poquito de sal, otro de pimienta y otro de limón. Luego se sofríe la cebolla y se incorpora al guacamole y por último, se lleva el guacamole a la sartén, se le agrega una cdita de ralladura de pomelo, se rectifica el sabor y se agrega la leche. Se deja hervir revolviendo, para que se seque un poquito y obtenga la consistencia cremosa que necesitamos.

Ya listo el aguacate, se procede a preparar los fideos de arroz de acuerdo con las instrucciones, que generalmente son hierva agua y quítela del fuego, agregue los fideos y déjelos reposar por un par de minutos. Detenga la cocción añadiendo agua fría.

La ensalada es sencilla: lavar las hojas de lechuga, preparar el aderezo: sal, pimienta, 2 cdas de jugo de pomelo, el azúcar, el vinagre de arroz y la salsa de soya. El plato que Dani armó tenía una cama de fideos y sobre estos la trucha cubierta de salsa de aguacate. Al ladito, una cama de lechuga coronada con los gajos de pomelo, un poquito de ralladura y un par de cucharadas de aderezo (que le da un sabor delicioso a los fideos).

Este plato queda sabroso. Los sabores son poco comunes, pues la ensalada es bastante amarga pero el aderezo le aporta un dulce delicioso. La trucha queda riquísima, y créame: se va a querer comer las dos porciones sin invitar a nadie.

Que aproveche!

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Quinoa con atún y vegetales

Saturday, May 29th, 2010

Estoy obsesionada con la Quinoa. La he hecho para el desayuno, el almuerzo, la cena y el postre (no todo en un mismo día, todavía no estoy tan loca). La Quinoa no es un grano, sino un pseudocereal. A mi no me pregunten los detalles que para eso está wikipedia, yo sólo se que es deliciosa y hay mil formas de prepararla. Hay roja y amarillita, las dos saben más o menos igual, más que todo cuestión de estética. Además de ser deliciosa es muy buena para uno porque es una “proteína completa”.

Por suerte no tiene mucho truco. Se cocina parecido al arroz. En este caso la cociné en la ollita arrocera, una parte de quinoa por dos partes de agua. Crece un montón, así que ojo: una taza es suficiente para tres o cuatro personas.

Por aparte cociné los vegetales: cebolla, chile dulce, petit pois y granitos de maíz. Es rara esta receta porque realmente usted le puede echar lo que le de la gana. Yo le puse achiote (el que me regaló la furia cuando fui a Costa Rica) por pura nostalgia, porque el achiote me recuerda cosas buenas y deliciosas que hacía mi abuelita. También le puse un atún en agua, porque el “arroz con atún” era una de esas cosas que mi papá nos hacía para almorzar cuando se convirtió en nuestro desorientado pero divertido cuidador primario. Póngale lo que quiera. El comino es bueno. La pimienta y la sal también.

Al final se revuelve todo y se deja en la sartén un ratito más. Es dificil meter la pata con una cosa así. Es decir, es difícil arruinar un plato de quinoa: no queda “masuda” como el arroz, y el sabor es bastante sutil. Me imaginé haciéndola igual pero con pollo, para un sustituto casual del arroz con pollo. Me la comí con una ensalada verde y medio tomate.

Esta es una receta sencillita para empezar, pero creo que las recetas con Quinoa aparecerán por acá al menos un par de veces más… qué les parece?

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Vainicas con tofu

Monday, May 17th, 2010

Esta es una de esas recetas que llevan su tiempo pero tienen sus recompensas. En primer lugar cocinar tofu no es fácil, cuesta mucho darle sabor y textura. Como tenía vainicas (green beans) en la refri decidí probar esta receta, a ver qué tal. Cambié dos cosas: no voy a freír en toneladas de aceite, y no voy a usar bambú porque no me gusta y en serio, quién carajos tiene bambú en la refri, listo para usar? Yo no. Lo cambié por hongos.

El éxito de la receta comienza unos días antes, cuando se ha puesto a congelar un bloque de tofu extra-firme. Congelarlo hace que cambie de textura y se haga más masticable. Creo que sólo la gente que come comida vegetariana con regularidad comprende la necesidad imperiosa de tener *algo* de textura en la comida. Bueno, una vez congelado hay que descongelarlo, partirlo por la mitad y ponerlo entre dos tablas de picar y dos servilletas, con dos latas bien pesadas encima para que se escurra. Así hay que dejarlo media hora o una hora: lo que queremos es un tofu sediento. Suena delicioso? No. Eso viene más tarde.

Green beans and tofu

En un tarrito hay que mezclar 1 taza de vino blanco, 3 cdas de salsa de soya, 2 cdas de azúcar y media taza de caldo de pollo o de verduras. Eso se deja aparte.

Ya que abrió el vino sírvase una copa, la necesitará para pasar la etapa que sigue. El tofu se corta en cubos y se sazona con sal y pimienta. También se le puede rociar un poco de maicena, pero la receta dice sólo 1 cda, lo cual es un poco confuso. En fin, hay que freír los cuadritos. La receta dice que hay que freírlos en 3 pies cúbicos de aceite. Yo me negué y lo freí en menos de media taza de aceite, cuidando que se pusiera doradito por todos los lados, dándole vuelta cuidadosa y obsesivamente y pasándolo a una servilleta para que absorba lo que sobra. Esta es la parte más dolorosa de la receta, pero el vino ayuda.

Green beans and tofu

En un sartén aparte (yo usé un wok) se pone a freír media cebolla grande picada, un montón de vainicas cortadas en pedacitos como de 3cm, y en mi caso, unos cuantos hongos cortados en rodajas. Cuando las vainicas se están empezando a suavizar se les agrega la salsa de vino/soya que teníamos aparte, y se pone a hervir la cosa un rato, la receta dice 5 mins, cuidando que no se seque mucho. A mi me parece muy poco, pero bueno. La receta dice que en este momento se le agregan los tomates, pero no le haga caso. Ya a este punto se dará cuenta de que no confío en la receta.

Green beans and tofu

Aparte se disuelven dos cucharadas de maicena en un poquito de agua, digamos media taza, y se agrega a toda la cuestión. Esto hace que la salsa se espese de inmediato, hay que darle unas vueltitas y agregar el tofu. Entonces, al final, es cuando se agregan un par de tomates cortados en rodajas. Esto hace que los tomates no se deshagan completamente y le den mejor sabor al asunto.

Yo lo serví con Quinoa porque estamos tratando de mantener la ilusión de salud y dieta, pero si usted no se engaña, sírvalo con arroz blanco. Provecho!

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Fresas y Ricotta

Tuesday, April 27th, 2010

Las fresas estaban en baratillo en el super, así que compré una bandeja. Ya les sabía el destino.

Para hacer una salsa/mermelada/conserva de fresa, lo único que usted necesitará es:

Fresas
Azúcar.

Lo mejor es que no necesitan ser fresas bonitas. Pueden ser aquellas deformes que están al fondo de la canastita, las que no están completamente maduras o las que ya se pasaron y están a punto de hacerse puré. Como todos sabemos, cuando acomodan las fresas en las bandejas y canastas, las únicas fresas bonitas (o con una cara bonita) las encontrará a la vista. Esa única fresas bonita, sepárela y úsela para decorar el plato. No se lleva bien con las otras fresas, que insisten que ella es la que causante de los problemas de autoestima de la canasta.

Ahora sí, corte las fresas. Primero quitando el tallo y la parte más blanca de la fresa que está encima. El resto de la fresa córtela en rodajas o cubitos o tiritas, eso queda a su gusto. En mi caso, las fresas venían algo más que golpeadas, y algunas tenían pedacitos oscuros manchando el rojo y rosado… quité esas partes y todo a la olla.

Espolvoree azúcar sobre las fresas que están en la olla. ¿Cuánta azúcar? Pues tape todas las fresas y un poquito más. Si las fresas que compró están pasadas de maduras, el dulce estará en la fruta, eche menos azúcar. Si las fresas están más bien verdecitas, más azúcar ayudará a endulzar. Hágale el cálculo.

Encienda el fogón a fuego medio. Revuelva unas veces para mezclar bien el azúcar y comenzar el proceso de caramelización. Cada minuto o dos regrese a la olla y remueva otro poco. Verá que las fresas comenzarán a botar bastante líquido y se hará un poco de espuma. Baje el fuego al mínimo y deje que se siga cocinando. Revuelva de vez en cuando. Si se le seca demasiado, échele un poquito de agua y revuelva hasta que se incorpore, y nuevamente deje espesar un momento. Si está muy líquido, espere a que se baje el nivel de líquido. Pruebe con cuidado (está MUY caliente) Le falta azúcar? Agregue otro poquito.

Sirva en un vasito un poco de queso ricotta o sustituya por helado, queque, pancakes, pan, chantillí. Echele una cucharadita de fresas en almíbar. Disfrute.

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Navidad

Sunday, January 3rd, 2010

Voy a ser sincera: a mí lo que me gusta de la navidad es la comida (y los regalos, pero como yo también tengo que darlos, me gusta más la comida). Aunque eso que apunto en el paréntesis este año lo solucioné muy bien regalando comida. La verdad que el experimento estuvo interesante. Un poco cansado pero interesante. Lo malo de todo esto fue que había muchos encargos, y entonces al tercer día ya estaba un poco enferma de batir y hornear. Pero acá viene un adelanto de lo que encontrarán próximamente en el sitio (además de lo que vayan a subir las chicas :) ).

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Las galletas son un aporte de Smitten Kitchen, quien a su vez las adaptó de Dorie Greenspan. Resultaron espantosamente fáciles de hacer, y un lienzo para la creatividad. Las hice de mango con cáscara de limón, de nuez con jengibre y de albaricoque con semillas de amapola.

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El postre de mi cena de navidad, llegó cortesía de Ree Drummond. No sé si ya he comentado que el arte culinario es un excelente espacio para la promoción de la cultura libre. El mashup que una puede hacer con las recetas que otras gentes cuelgan gentilmente en la red es maravilloso. Mi torta volcada de manzana en sartén de hierro lleva un poco menos de mantequilla y la canela por encima.

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Regalé muchos quequitos de ayote sazón. Este año la receta tuvo algunas variantes, que encantaron a los destinatarios: higos y nueces, semillas de amapola, dulce de leche, y la más rica de todas: cáscara de naranja y canela. En casa de mi mamá fue tan bien recibida que el 31 estábamos horneando más.

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Tal vez el encargo más rico de fin de año fue la torta de mascarpone con miel y canela. De estas tuve que hacer dos y quedé tan antojada que esta semana haré una para mí. La receta original viene en el Essential Dessert Cookbook, que se perfila como la mejor compra del año pasado. Lleva solo 15 minutos de horno, y muchas horas de congelador. Y la parte divertida de hacer los dibujitos en la canela con un palillo de dientes es tan deliciosa que queda una con ganas de mucho más.

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Tal vez lo más rico que hice este año fue bizcocho en horno de ladrillo. Siempre que visito a mi tía Cecilia encendemos el horno y preparamos esta delicia, pero nunca se me había ocurrido tomarle fotos al proceso y poner acá una receta. La fotocrónica sobre el bizcocho que aparecerá próximamente acá tiene todo de antojo y nada de funcionalidad: ingredientes como “leche agria casera” o “un cuartillo de maíz cascado cocinado el día anterior” están lejos de las posibilidades de quienes vivimos en la ciudad. Y ni qué decir de “apartar las brasas con una paleta de madera y meter la bandeja al horno cuidando el fuego para que no se queme el bizcocho”. Pero la experiencia es maravillosa, y el resultado un manjar que no tiene precio.

En fin, durante el mes de enero estaremos compartiendo las recetas de fin de año y una que otra de helado casero porque la tan esperada maquinita ya está en nuestras manos :)

Feliz 2010.

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Perdiendo el miedo

Friday, December 18th, 2009

Hace unos días hice mi primera pasta casera rellena. Tardé horrores, por el asunto de la primera vez, pero felizmente todo salió lo mejor que podía salir y lo único malo es que estoy considerando no ir nunca más a la oficina para quedarme inventando rellenos y comiendo hasta ponerme como una bola. El asunto es bastante sencillo, una vez que se salta la primera barrera: la máquina de estirar pasta. Yo tenía una guardada en la gaveta desde el amigo secreto del año pasado, y decidí finalmente sacarla a riesgo de morir en el intento. Pero eso viene después. Primero, lo primero.

pasta al huevo

Esto fue mucho más sencillo de lo que yo pensaba, aunque todavía puedo sentir la textura de las yemas entre los dedos. Dos tazas de harina en una superficie limpia y plana. Un hueco en el centro de la harina. Ahí, usted pone 3 huevos enteros, más 1 pizca de sal disuelta en una cdita de agua. Comience a revolver de afuera hacia adentro, hasta que tenga una pasta de textura manejable y que no se pegue mucho en las manos. Ya teniendo un bollo de masa usted puede pasar a la parte técnica, que implica montar un aparato, leer las instrucciones sobre cómo se limpia y se usa, hacer varios intentos fallidos y, finalmente, lograr estirar la pasta.

estirada

Queda muy bonita. Las láminas son bastante finas, pero no tanto. Estuve a punto de abortar la misión un par de veces, porque esto requiere de paciencia y así. Y bueno, una vez que tiene su pieza estirada, la puede colocar sobre una superficie enharinada, para que no se le arme un pegatoste y se paseé en todo. De hecho, le recomiendo enharinar la superficie en la que va a colocar su pasta incluso antes de estirarla, para evitar desastres. Una cosa importante: no estire toda su pasta de una vez, a menos que su cocina tenga cientos de superficies planas y enharinadas para colocarla :P Listo esto, comencé a cortar mi pasta, para rellenarla. Escogí un molde de galletas redondo, porque no tenía otras opciones más orientadas a la preparación de pasta, jeje.

cortamos

Un detalle importantísimo, que al principio no consideré pero es básico y lógico, es que se le pueden pegar unas contra las otras estas tortitas. Pero si las enharina mucho, luego no le sirven… en fin. Trate de no ponerlas unas encima de las otras, y prepare su relleno para que comience a armar y no caiga en el abismo de la desesperación. Como yo me antojé de preparar pasta rellena un día cualquiera, no tenía nada pensado para meterle. Me puse a trastear y encontré unos tomates secos, queso crema, ajos, albahaca y unos trocitos de queso fresco. Eso era lo que había, y bueno, con eso hice el relleno. Primero puse los tomates a hervir un poquito para que suavizaran. Luego puse todo en el procesador de alimentos:

relleno

Luego rellenamos: una tortita, un poquito de relleno, otra tortita. Presionamos firmemente los bordes para sellarla y listo (bueno, casi listo, todavía hay que cocinarlas). Usted irá haciendo una y otra y otra  y otra y otra… hasta, literalmente, el cansancio. Pero como somos víctimas del buen comer, eso no es taaaan importante, espero.

listos

Notará que para este momento ya había oscurecido por completo, y las fotos comienzan a apestar. A favor de la pasta fresca está que se cocina rapidísimo, aunque usted dure un siglo preparándola. Esta que nos comimos ese día careció por completo de gracia porque ya cansada lo que se me ocurrió ponerle fue tomate. Digo, estaba rellena de tomate, por encima se le podía poner cualquier otra cosa, ¿no? Pero estaba rica -mucho más que en la foto, que es espantosa.

lista para comer

Decía que quedó deliciosa. Y al día siguiente en la oficina, en vez de tomate le puse por encima mantequilla derretida con ajo y queso parmesano. Y quedó aún más buena.

Ahora solo tengo como dos reflexiones finales, de tipo comience a hacer esta vaina sin hambre, porque sino le va fatal. Además, hay gente a la que  no le gusta la pasta al huevo, por alguna extraña razón. Lo bueno es que el huevo se puede sustituir con agua, más o menos 3 cucharadas de agua hacen un huevo. Usté improvise, si ve que le falta harina, entonces le pone más, y así por el estilo. Con el relleno, se puede improvisar, y ahí sí que puede dejar volar su imaginación (yo no dejé volar mi imaginación, usé lo único que tenía).

Si se atreve, hágalo despacito, y acompáñelo con vino, para hacer menos dolorosa la espera :)

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El extraño mundo de las bebidas naturales

Wednesday, December 9th, 2009

A usted seguramente le ha pasado que, sin darse cuenta, se ha ido metiendo en la secta del fresco de polvito (la única secta peor que la del fresco de polvito es la secta de la cocacola). Usted no tuvo la culpa de caer ahí: esto fue una combinación de factores, una cuestión de horarios, de conveniencia, de necesidad. Sabemos que ir a la feria  no es su fuerte, y que la fruta fresca de súpermercado es fea, pasca, cara… Esa puede haber sido, digamos, la primera excusa.

La segunda, pongamos, conveniencia, es bastante importante. ¿Quién puede refutar la facilidad de abrir un paquete de polvito, tirarlo dentro del litro de agua, batir y beber? La fruta hay que pelarla, picarla, licuarla, endulzarla… se pudre en dos momentos si no se gasta, uno no tiene tiempo para todas esas cosas… blah, blah, blah.

Supongamos que usted tiene toda la razón. La tiene: el extraño mundo de las bebidas naturales es un lugar en el que el disfrute requiere de  tiempo, dedicación, interés. Requiere de paciencia, de ganas de pasársela bien, de disposición. Este post es  un post de consejos. Si quiere seguirlos bueno, y si no también. Aquí está esta foto, por ejemplo:

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En esto se duran de 3 a 5 minutos, más el rato previo de preparación de los ingredientes. Y bueno, aquí es donde me pongo vivencial y le cuento que yo, los domingos, voy a la feria. Voy a la de Zapote, porque esa termina como a las 2 de la tarde, y yo en general trasnocho los sábados. Bueno, decir que la feria siempre es muy temprano no es excusa: repito, esta termina a las 2 pm. Entonces, le decía, voy a  la feria. Compro muchas cosas, pero en la lista siempre hay algunas que son de vital importancia: papaya, fresas, naranjas, piña, apio, hierbabuena.

Con esas cosas me preparo bebidas naturales. “Qué pereza”, dirá usted. Yo le digo de vuelta “whatevs”. Llego a mi casa de la feria, lavo todas las fresas y las pongo en un túper en el congelador. Hago lo mismo con la papaya y la piña. Todo congelado: dura la semana entera y hasta más. Yo, con mi fruta congelada, me acuesto a dormir tranquila, porque al día siguiente voy a tener todos los ingredientes necesarios para mi smoothie. Así tomo fruta todos los días por la mañana, o preparo un refresco para el almuerzo, y me alejo de la peligrosa secta del refresco de polvito, que además tiene otros dioses impíos y miserables como las “salvaditas sardimar” y   puré de cajita.

Dos naranjas, unas 5 fresitas congeladas, un par de pedacitos de otra fruta congelada (con papaya yo soy feliz), una cucharadita de azúcar… tres minutos,  y listo. Aléjese de las sectas del “no tengo tiempo”: créame que su cuerpecito se lo va a agradecer al corto, mediano y largo plazo.

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