Navidad
Sunday, January 3rd, 2010Voy a ser sincera: a mí lo que me gusta de la navidad es la comida (y los regalos, pero como yo también tengo que darlos, me gusta más la comida). Aunque eso que apunto en el paréntesis este año lo solucioné muy bien regalando comida. La verdad que el experimento estuvo interesante. Un poco cansado pero interesante. Lo malo de todo esto fue que había muchos encargos, y entonces al tercer día ya estaba un poco enferma de batir y hornear. Pero acá viene un adelanto de lo que encontrarán próximamente en el sitio (además de lo que vayan a subir las chicas
).

Las galletas son un aporte de Smitten Kitchen, quien a su vez las adaptó de Dorie Greenspan. Resultaron espantosamente fáciles de hacer, y un lienzo para la creatividad. Las hice de mango con cáscara de limón, de nuez con jengibre y de albaricoque con semillas de amapola.

El postre de mi cena de navidad, llegó cortesía de Ree Drummond. No sé si ya he comentado que el arte culinario es un excelente espacio para la promoción de la cultura libre. El mashup que una puede hacer con las recetas que otras gentes cuelgan gentilmente en la red es maravilloso. Mi torta volcada de manzana en sartén de hierro lleva un poco menos de mantequilla y la canela por encima.

Regalé muchos quequitos de ayote sazón. Este año la receta tuvo algunas variantes, que encantaron a los destinatarios: higos y nueces, semillas de amapola, dulce de leche, y la más rica de todas: cáscara de naranja y canela. En casa de mi mamá fue tan bien recibida que el 31 estábamos horneando más.

Tal vez el encargo más rico de fin de año fue la torta de mascarpone con miel y canela. De estas tuve que hacer dos y quedé tan antojada que esta semana haré una para mí. La receta original viene en el Essential Dessert Cookbook, que se perfila como la mejor compra del año pasado. Lleva solo 15 minutos de horno, y muchas horas de congelador. Y la parte divertida de hacer los dibujitos en la canela con un palillo de dientes es tan deliciosa que queda una con ganas de mucho más.

Tal vez lo más rico que hice este año fue bizcocho en horno de ladrillo. Siempre que visito a mi tía Cecilia encendemos el horno y preparamos esta delicia, pero nunca se me había ocurrido tomarle fotos al proceso y poner acá una receta. La fotocrónica sobre el bizcocho que aparecerá próximamente acá tiene todo de antojo y nada de funcionalidad: ingredientes como “leche agria casera” o “un cuartillo de maíz cascado cocinado el día anterior” están lejos de las posibilidades de quienes vivimos en la ciudad. Y ni qué decir de “apartar las brasas con una paleta de madera y meter la bandeja al horno cuidando el fuego para que no se queme el bizcocho”. Pero la experiencia es maravillosa, y el resultado un manjar que no tiene precio.
En fin, durante el mes de enero estaremos compartiendo las recetas de fin de año y una que otra de helado casero porque la tan esperada maquinita ya está en nuestras manos
Feliz 2010.
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