El extraño mundo de las bebidas naturales
A usted seguramente le ha pasado que, sin darse cuenta, se ha ido metiendo en la secta del fresco de polvito (la única secta peor que la del fresco de polvito es la secta de la cocacola). Usted no tuvo la culpa de caer ahí: esto fue una combinación de factores, una cuestión de horarios, de conveniencia, de necesidad. Sabemos que ir a la feria no es su fuerte, y que la fruta fresca de súpermercado es fea, pasca, cara… Esa puede haber sido, digamos, la primera excusa.
La segunda, pongamos, conveniencia, es bastante importante. ¿Quién puede refutar la facilidad de abrir un paquete de polvito, tirarlo dentro del litro de agua, batir y beber? La fruta hay que pelarla, picarla, licuarla, endulzarla… se pudre en dos momentos si no se gasta, uno no tiene tiempo para todas esas cosas… blah, blah, blah.
Supongamos que usted tiene toda la razón. La tiene: el extraño mundo de las bebidas naturales es un lugar en el que el disfrute requiere de tiempo, dedicación, interés. Requiere de paciencia, de ganas de pasársela bien, de disposición. Este post es un post de consejos. Si quiere seguirlos bueno, y si no también. Aquí está esta foto, por ejemplo:

En esto se duran de 3 a 5 minutos, más el rato previo de preparación de los ingredientes. Y bueno, aquí es donde me pongo vivencial y le cuento que yo, los domingos, voy a la feria. Voy a la de Zapote, porque esa termina como a las 2 de la tarde, y yo en general trasnocho los sábados. Bueno, decir que la feria siempre es muy temprano no es excusa: repito, esta termina a las 2 pm. Entonces, le decía, voy a la feria. Compro muchas cosas, pero en la lista siempre hay algunas que son de vital importancia: papaya, fresas, naranjas, piña, apio, hierbabuena.
Con esas cosas me preparo bebidas naturales. “Qué pereza”, dirá usted. Yo le digo de vuelta “whatevs”. Llego a mi casa de la feria, lavo todas las fresas y las pongo en un túper en el congelador. Hago lo mismo con la papaya y la piña. Todo congelado: dura la semana entera y hasta más. Yo, con mi fruta congelada, me acuesto a dormir tranquila, porque al día siguiente voy a tener todos los ingredientes necesarios para mi smoothie. Así tomo fruta todos los días por la mañana, o preparo un refresco para el almuerzo, y me alejo de la peligrosa secta del refresco de polvito, que además tiene otros dioses impíos y miserables como las “salvaditas sardimar” y puré de cajita.
Dos naranjas, unas 5 fresitas congeladas, un par de pedacitos de otra fruta congelada (con papaya yo soy feliz), una cucharadita de azúcar… tres minutos, y listo. Aléjese de las sectas del “no tengo tiempo”: créame que su cuerpecito se lo va a agradecer al corto, mediano y largo plazo.





December 10th, 2009 at 9:10 am
Comparto tus ideas, hay que conocer la vida existencial de cada fruta, las q duran fuera y dentro del refrigerador.
Un fresco de cas, mora, puede tenerse previo con la pulpa de frutas naturales congeladas.
Incluso al estilo helados caseros, se agregan en más agua, se licuan y está listo el fresquito.
Nada mejor que las frutas frescas, pero las recomendaciones están muy buenas.
July 23rd, 2010 at 2:41 pm
pero qué ricooooo, tenía tiempo de no venir acá pero ahora en la nueva vida de soltera solitaria lo siguiente después de descubrir una feria cercana fue sumergirme acá…
Yo le arrimaría una ramita de apio, y yastá!
August 4th, 2010 at 10:31 am
[...] hace tiempo habíamos hablado de las sectas peligrosas, incluso nos detuvimos en la del fresco de polvito, una de las peores del universo. Esto de las bebidas naturales es tan, pero tan placentero, que [...]