Mi fijación con el tagliatelle
Ir a la feria me encanta. Encuentro rollos de espárragos gigantescos que cuestan 2500 pesos, y champiñones frescos que todavía tienen tierrita en los tallos. Además, de rebote, regreso a mi casa MUERTA de hambre. Como voy a la feria a eso de las 11 am, me queda perfecto regresar a la casa a preparar el almuerzo. Hay un día a la semana que me fascina preparar el almuerzo: los domingos, con la verdura fresca que compré recién en la feria. Yo ahí soy muy feliz, y quien me conozca y me haya visto cocinando después de la feria sabe que no miento.
Pongo este ejemplo, que me gusta ver:

Ahí hay 4 ajos cortados bien finito. 1 rollo de espárragos frescos, cortados en 3. 15 champiñones frescos cortados en cuartos. Y lo más importante, tocineta. Toda la que quiera (yo le puse como 10 tiras cortadas en pedacitos). Primero, la tocineta y el ajo. A fuego medio, para que suelte toda la grasa. Un poquito de sal, otro de pimienta negra… Luego los espárragos, y dejamos que se suden un poquito. Finalmente agregamos los champiñones, y dejamos cocinar por unos minutitos.
A esta delicia le ponemos algo de mantequilla. No mucha, porque ya con la grasa de la tocineta es casi suficiente. Le agregamos una taza de leche y dejamos que comience a hervir. En una taza aparte, disolvemos una cucharada de fécula de maíz en otro poquito de leche y la agregamos a la sartén, revolviendo constantemente.

Así de rico va a ir quedando, se lo garantizo. Yo en general a estas salsas siempre les pongo un poquito de azúcar, porque por alguna razón tienden a quedar más sabrosas. Y bueno, vamos ahora al título del post y mi fijación con el tagliatelle. Entre otras cosas de la Emilia Romaña que me cortan la respiración (a la par del acento y el cine), el tagliatelle es eso… una fijación. Ojalá fresco, y hecho en casa. O de paquetito de papel, del que ahora venden en algunos súpers, también artesanal y de huevo. Sobre todo porque si la pasta es buena, al huevo es mejor. El tagliatelle se impregna con las salsas, se enrolla graciosa y delicadamente sobre sí mismo en el tenedor, sin salpicar, sin deslizarse. Es pasta larga manejable, no como el estúpido fetuccini, que además de insípido es imposible de manipular con paz. En general, preparo salsas con muchísima frecuencia, siempre pensando en las otras pastas cortas que compré, o en una carne para acompañar… pero a mí todos los caminos me conducen al tagliatelle. De repente ya lo herví un poquito en agua con aceite de oliva, y ya lo revolví con cualquier salsa que estuviera preparando…

En fin… no hay palabras para describir la delicia. O sí, sí las hay: qué delicia. En la salsa se terminan de cocinar, y se van impregnando del sabor ahumado de la tocineta. Les ponemos un poquito más de pimienta negra para alinear el sabor, y lo que sigue es más cuestión de antojo y placer, usted los sirve como más le guste. En mi caso, como la salsa es un poquito dulce, la albahaca sienta perfectamente, y un poquito de parmesano rallado termina de acomodar la sazón. Y lo que termina sucediendo es esto, que me como dos platos o más.

Le digo que la suavidad de la pasta combinada con el crunch de los espárragos es una de las mejores cosas del mundo. No sé la verdad cuánto se dura preparando esto, ni si quedaría más rico con un poquito de cebolla roja y eneldo, pero creo que valdrá la pena seguir experimentando sobre esta receta a ver adónde vamos a parar.
Que aproveche.
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December 15th, 2009 at 6:17 pm
mmm…yo también adoro el tagliatelle… no hay palabras!
December 16th, 2009 at 6:55 pm
Vos sos una enamorada de la pasta, ah Noem? Vamos a tener que comernos una juntas
April 14th, 2010 at 10:25 am
Quedó delicioso, los preparamos sin los espárragos, además hicimos unos con tocineta y otros sin tocineta para los vegetarianos. Acompañados de una copita de vino tinto.
Mil gracias!
April 20th, 2010 at 3:31 pm
Eh!! Qué chiva Pao!!! Y gracias por las fotos. Después te cuento qué vamos a hacer con ellas