Barritas de avena con chocolate

Con frutica para que no engorde
Envalentonada por mi pequeña conquista al dominar las (putas) galletas de coco, decidí lanzarme a hacer las barritas de avena con chocolate.
Cuando dice “no bake” siempre parece que es más fácil, con algunas salvedades. Primero, en todas las recetas gringas es necesario bajar como media taza de azúcar y un cuarto de taza de mantequilla: no es por usar un estereotipo sino que por dior, la medida de cintura colectiva lo demuestra. Igual quedaron demasiado dulces y demasiado grasosas para mi gusto: como diría mi abuelo, hay que lavarlas antes de comérselas.
A la avena le puse un poquito de leche porque si no iba a quedar totalmente suelta y al chocolate no le puse mantequilla de maní (guácalas), sino que lo aliviané con crema para batir. No le puse la avena encima porque no me alcanzó (las cantidades estan rarísimas), le puse el doble de chocolate y a este le puse pasas. Encima le puse almendras picadas a la mitad de la bandeja, reclamando la territorialidad de la otra mitad para la gente normal a la que no le cuadran las semillas.
En fin son fáciles de hacer, se dejan en la refri por tres horas o más, salen muchísimas (como para comer todo el año, una al día por favor) y nada más tienen como trecemilquinientas calorías cada una. Pero tienen avena, así que “suenan” sanas.
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